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La Pasion de Sarah Brightman y Fernando Lima Letra Viva

6398 palabras

La Pasion de Sarah Brightman y Fernando Lima Letra Viva

Estás en tu departamento en la Condesa, con las luces bajas y el aire cargado de ese calor pegajoso de la noche mexicana. Afuera, el bullicio de la ciudad se filtra por la ventana entreabierta: cláxones lejanos, risas de borrachos en la calle, el aroma a tacos de canasta que sube desde el puesto de la esquina. Pero tú, sentada en el sillón de piel suave, sientes un vacío que no se llena con nada. Neta, hace rato que no sientes esa chispa, ese fuego que te hace temblar las piernas.

Agarras tu teléfono, las uñas pintadas de rojo fuego rozando la pantalla. Tecleas la pasion de sarah brightman y fernando lima letra, porque esa rola siempre te ha puesto la piel de gallina. Aparece la letra en la pantalla, esas palabras que hablan de deseo puro, de cuerpos que se buscan en la oscuridad. "En la pasión que nos une, en el fuego que nos quema..." Lees en voz baja, y sientes un cosquilleo entre las piernas, como si las voces de Sarah y Fernando te susurraran al oído, suaves y roncas.

Neta, ¿por qué carajos me pongo así con una simple letra? Piensas, mientras cierras los ojos y dejas que la melodía imaginaria te envuelva. Tus pezones se endurecen bajo la blusa de encaje, y bajas la mano despacio, rozando el calor que ya se acumula ahí abajo.

Pero no, hoy no te vas a contentar con eso. Te levantas de un brinco, te pones un vestido negro ceñido que marca tus curvas como un guante, esos tacones que te hacen sentir diosa, y sales a la calle. Órale, la noche es joven y tú estás lista para cazar.

Acto uno completo, la tensión empieza a hervir.

El bar en la esquina está a reventar: luces neón parpadeando, reggaetón mezclado con baladas, olor a tequila y sudor fresco. Te sientas en la barra, pides un margarita helado que quema dulce en la lengua, y observas. Ahí lo ves: un wey alto, moreno, con ojos que brillan como carbones. Está con unos cuates, pero su mirada te atrapa de inmediato. Se acerca, con esa sonrisa pícara que dice "sé lo que quieres".

Qué onda, morra. ¿Qué te traes? —te dice, su voz grave como un ronroneo.

Buscando pasión, wey. La de verdad. —le contestas, lamiendo el borde salado del vaso, tus ojos clavados en los suyos.

Charlan, neta fluye chido. Se llama Fernando, qué risa, y cuando le mencionas la rola de Sarah Brightman, se le iluminan los ojos.

¡Neta! Esa letra me vuela la cabeza. ¿La cantamos?

Suben al karaoke, él agarra el micrófono, y su voz... ay, cabrón, su voz te eriza toda. Canta la pasion de sarah brightman y fernando lima letra como si fuera suya, con esa intensidad que te hace apretar los muslos. Tú te unes, vuestras voces se entrelazan, y el bar desaparece. Solo están sus manos rozando tu cintura, su aliento cálido en tu cuello, el pulso acelerado latiendo al ritmo de la canción.

Salen del bar, caminando pegados por la Roma, el aire nocturno fresco contra tu piel ardiente. Sus dedos se enredan en los tuyos, y sientes el calor de su palma, áspera de trabajo pero tierna en el toque.

¿Vamos a mi depa? Está cerca. —susurra, y tú asientes, el deseo ya un nudo en el estómago.

El medio acto, la escalada que te deja sin aliento.

En su loft minimalista, con vistas a la ciudad iluminada, cierran la puerta y el mundo se apaga. Se besan despacio al principio, labios suaves explorando, lengua que sabe a tequila y menta. Tus manos suben por su pecho firme bajo la camisa, sientes los músculos tensos, el latido fuerte del corazón. Él gime bajito, un sonido que vibra en tu boca, y te empuja suave contra la pared.

Qué rico se siente esto, wey. Su verga ya dura contra mi panza, y yo empapada como nunca. Piensas, mientras le quitas la camisa, oliendo su piel: jabón fresco mezclado con hombre puro, ese aroma que te marea.

Te lleva a la cama king size, las sábanas frescas rozando tus piernas desnudas cuando te quita el vestido. Quedas en tanga y bra, él se arrodilla, besa tu ombligo, baja despacio. Sus labios en tus muslos internos, lengua trazando líneas húmedas, y cuando llega a tu chochito, ya estás jadeando. Lamidas lentas, circulares, chupando el clítoris con maestría. Sientes el calor subir, oleadas de placer que te arquean la espalda, tus uñas en su cabello oscuro tirando suave.

¡Órale, Fernando! No pares, pendejo... ¡qué chido! —gritas, y él ríe contra tu piel, el aliento caliente mandando chispas.

Lo jalas arriba, le bajas el pantalón. Su verga sale dura, gruesa, venosa, palpitando en tu mano. La acaricias despacio, sintiendo la piel aterciopelada sobre acero, el pre-semen salado en tu lengua cuando la pruebas. Él gime fuerte, caderas empujando suave, y tú lo montas, guiándolo adentro. Lento al inicio, sintiendo cada centímetro estirándote, llenándote perfecto. El olor a sexo llena la habitación, sudor mezclado con perfume, sonidos de piel contra piel, resbalosos y rítmicos.

Se mueven juntos, ritmo creciente. Tú arriba, rebotando, tetas saltando, sus manos amasando tus nalgas firmes. Luego él te voltea, de perrito, embiste profundo, una mano en tu clítoris frotando, la otra jalando tu pelo con cuidado. Sientes el orgasmo building, como una ola gigante, pulsos en cada nervio.

¡Córrete conmigo, morra! ¡Dame todo! —ruge él, voz quebrada.

Explota primero él, chorros calientes dentro, apretándote, y tú sigues, grito ahogado, cuerpo temblando, visión borrosa de placer puro. Colapsan juntos, sudorosos, entrelazados.

El final, el regusto que dura.

Despiertan enredados, el sol filtrándose por las cortinas. Él te besa la frente, suave, y tú sientes paz, esa conexión que va más allá del polvo. Preparan café en la cocina abierta, olor a molido fresco, risas recordando la noche.

Neta, esa letra nos prendió el fuego, ¿no? —dice él, abrazándote por atrás, su calor familiar ya.

Sí, wey. La pasion de sarah brightman y fernando lima letra... viva en nosotros.

Te vas con una sonrisa, piernas flojas pero alma llena. La ciudad despierta afuera, pero tú llevas el fuego adentro, listo para más noches así. Neta, la vida es chida cuando la pasión manda.

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