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Pasion Prohibida Capitulo 50 Noche de Fuego Eterno

5970 palabras

Pasion Prohibida Capitulo 50 Noche de Fuego Eterno

Me senté en el balcón de mi penthouse en Polanco con el viento nocturno de la Ciudad de México revolviéndome el pelo y trayéndome ese olor a jazmín mezclado con el humo lejano de los taquitos callejeros. Mi esposo Ramón estaba en otro pinche viaje de negocios en Monterrey neta que ya ni lo extrañaba. Hacía meses que nuestra cama era un desierto frío sin chiste. Pero esta noche todo iba a cambiar porque Luis mi cuñado ese cabrón irresistible me había mandado un mensaje:

Ven al hotel en Reforma carnala hoy es nuestro capitulo 50 de pasion prohibida no me hagas esperar
Mi corazón latió como tamborazo en fiesta de pueblo mientras leía esas palabras en mi celular. Luis el hermano menor de Ramón alto moreno con ojos que te desnudan con solo mirarte. Prohibido como el amor en las novelas rancheras pero neta que valía cada riesgo.

Me puse ese vestido negro ajustado que me marca las curvas como si fuera hecho pa mí sola sintiendo la tela rozándome la piel suave y erizándome los vellos. No traía calzones nada solo el calor de mi deseo creciendo entre las piernas. Bajé al valet y le di una lana extra al chofer pa que apurara el paso. En el camino el tráfico de Reforma me ponía nerviosa los cláxones sonando como rugidos de fieras y el olor a escape mezclándose con mi perfume de vainilla que me hacía oler a tentación pura. ¿Y si Ramón se entera wey? pensé pero el pulso en mi clítoris me decía que no importaba ya estaba mojada lista pa él.

Llegué al lobby del hotel con las luces tenues y el jazz suave flotando en el aire como caricia. Luis me esperaba en el bar con una sonrisa pícara sosteniendo dos tequilas reposados. ¡Órale mamacita! me dijo acercándose y besándome la mejilla su aliento cálido oliendo a tequila y menta. Su mano rozó mi cintura disimulando pero neta que sentí su calor quemándome a través del vestido. Subimos al elevador solos el espejo reflejando nuestros cuerpos tensos y cuando las puertas se cerraron me jaló contra él besándome con hambre su lengua invadiendo mi boca saboreando a sal y deseo. Piel contra piel murmuré en su oído mientras sus manos bajaban a mis nalgas apretándolas fuerte. El ding del elevador nos separó pero ya estábamos en llamas.

En la suite la ciudad brillaba por las ventanas como testigo mudo. Luis cerró la puerta y me empujó contra la pared sus labios devorando mi cuello chupando suave dejando marcas que mañana taparía con maquillaje. Te extrañé tanto carnala gruñó su voz ronca vibrando en mi pecho. Yo le desabotoné la camisa sintiendo sus músculos duros bajo mis dedos el olor de su sudor fresco mezclado con colonia me mareaba. Caímos en la cama king size las sábanas de algodón egipcio frías contra mi espalda ardiente. Él se quitó la camisa revelando ese pecho tatuado con un águila mexicana que siempre me ponía loca. Le bajé el pantalón y ahí estaba su verga dura palpitando lista pa mí olía a hombre puro ese aroma almizclado que me hacía salivar.

Esto es nuestra pasion prohibida capitulo 50 le susurré mientras lo lamía desde la base hasta la punta saboreando la gota salada de su precome. Él gimió ¡Ay wey qué rico! enredando sus dedos en mi pelo guiándome suave pero firme. Yo chupaba sorbiendo con ganas mi lengua jugando en la cabeza hinchada sintiendo cómo se ponía más grande en mi boca. Pero quería más lo monté a horcajadas frotando mi coño mojado contra su verga sin entrar aún solo rozando lubricándonos mutuamente. El sonido húmedo de mi excitación llenaba la habitación chap chap como lluvia erótica y su respiración agitada era música pa mis oídos.

Luis me volteó quedando encima mío sus ojos clavados en los míos Eres mía esta noche toda dijo penetrándome despacio centímetro a centímetro estirándome delicioso. Grité de placer sintiendo cada vena de su verga rozando mis paredes internas el calor de su cuerpo presionando el mío. Empezó a moverse lento profundo cada embestida mandándome ondas de placer desde el útero hasta las yemas de los dedos. Yo clavaba mis uñas en su espalda oliendo su sudor salado lamiendo su hombro saboreando la sal. Más fuerte pendejo dame todo le pedí y él aceleró el ritmo la cama crujiendo bajo nosotros el slap slap de piel contra piel resonando como aplausos prohibidos.

Nos cambiamos de posición yo de rodillas él detrás agarrándome las caderas embistiéndome como toro en rodeo. Su mano bajó a mi clítoris frotándolo en círculos rápidos mientras me cogía duro. ¡Me vengo carnala junto! jadeó y sentí su verga hincharse dentro de mí explotando chorros calientes llenándome el coño de su leche espesa. Yo exploté segundos después mi orgasmo sacudiéndome como terremoto olas de placer cegador mi vista nublándose el olor a sexo puro invadiendo todo. Grité su nombre ¡Luis ay Dios! colapsando en las sábanas temblando.

Nos quedamos así enredados sudorosos jadeantes el aire cargado de nuestro aroma almizclado y semen. Él me besó la frente suave Capitulo 50 perfecto mi amor prohibido murmuró. Yo sonreí acariciando su cara pensando en lo chido que era esto a pesar del riesgo. Ramón volvería mañana pero esta noche era nuestra. Me acurruqué en su pecho escuchando su corazón latir calmándose poco a poco el skyline de la ciudad parpadeando afuera como estrellas cómplices.

Al amanecer nos despedimos con un beso largo prometiendo el proximo capitulo. Bajé al taxi con las piernas flojas el coño aún latiendo recordando cada roce. En casa me metí a la regadera el agua caliente lavando el sudor pero no el recuerdo.

Pasion prohibida capitulo 50 vivido en carne propia neta que no hay nada como esto
escribí en mi diario secreto antes de borrar los mensajes. La vida seguía pero ahora con fuego en las venas esperando el 51.

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