Relatos
Inicio Erotismo La Pasión Carnal de Cristo Martin Scorsese La Pasión Carnal de Cristo Martin Scorsese

La Pasión Carnal de Cristo Martin Scorsese

6588 palabras

La Pasión Carnal de Cristo Martin Scorsese

Estaba yo tirada en el sillón de mi depa en la Condesa con Cristo todo guapo y marcado recargado en mí el olor a su loción mezclándose con el café que acabábamos de tomar. Era viernes chido la noche perfecta para Netflix y manta. Cristo con su playera negra ajustada que le marcaba los músculos del pecho como si fuera un pinche modelo y yo en shorts y crop top sintiendo ya el calor subiéndome por las nalgas. Ponemos a buscar película y sale La Pasión de Cristo. Él se ríe y dice Órale carnal si Martin Scorsese la hubiera dirigido qué pedo se armaría con tanta intensidad pasional. Yo lo miro fijo pensando pinche Cristo con ese nombre y ese cuerpo parece sacado de una versión erótica.

Su voz ronca me eriza la piel ¿y si le digo que me lo imagino a él como el protagonista en La Pasión de Cristo Martin Scorsese pura pasión desatada?

Le cojo la mano y se la aprieto suave sintiendo sus dedos callosos rozando los míos el pulso acelerado ya latiéndome en la muñeca. Imagínate güey le digo Scorsese metiendo escenas de tentación carnal con sudores besos salvajes y cuerpos retorciéndose no nomás látigos y sangre. Cristo se voltea sus ojos cafés clavándose en los míos el aliento cálido rozándome la oreja. ¿Y tú serías la tentadora? me pregunta con esa sonrisa pícara que me moja al instante. Siento el calor entre mis piernas creciendo como fuego lento el aire del depa cargado de ese aroma nuestro a deseo contenido.

Me estira hacia él y nos besamos despacio primero labios suaves rozando como pluma el sabor a menta de su chicle mezclándose con mi gloss de fresa. Sus manos bajan por mi espalda tocando la curva de mi cintura el tacto áspero de sus palmas enviando chispas por mi espina. Estás cañón Ana murmura contra mi boca y yo respondo apretándome más contra su pecho duro oyendo los latidos de su corazón tronando como tambores. La película sigue de fondo pero ya ni pedo los gemidos de Cristo en mi mente ahogando las voces del cine.

Nos paramos del sillón él me carga como si nada sus brazos fuertes envolviéndome el olor de su sudor fresco invadiendo mis sentidos. Caminamos al cuarto la luz tenue de la lámpara pintando sombras en las paredes blancas el colchón king size esperándonos con sábanas de algodón suave. Me tira suave y se quita la playera revelando su torso esculpido pectorales duros abdominales marcados una línea de vello negro bajando al ombligo. Ven chula dice y yo gateo hacia él mis tetas rozando la cama el roce de la tela contra mis pezones ya duros como piedritas.

¡Madre mía este wey es mi Cristo personal en La Pasión de Cristo Martin Scorsese versión XXX su piel bronceada oliendo a hombre puro macho mexicano!

Sus manos me quitan el crop top despacio dedos trazando círculos en mi ombligo bajando a los shorts que desliza con calma exponiendo mi tanga negra ya empapada. Siento el aire fresco en mi piel caliente el cosquilleo de sus uñas en mis muslos internos. Me besa el cuello mordisqueando suave el sabor salado de mi sudor en su lengua haciendo que gima bajito ¡Ay cabrón no pares!. Él se ríe ronco Ni madres pendeja si apenas empieza la pasión y sus labios bajan por mi clavícula lamiendo el valle entre mis tetas el aliento caliente erizándome cada poro.

Me abre las piernas con las rodillas sus dedos explorando por encima de la tanga presionando mi clítoris hinchado a través de la tela húmeda. Estás chorreando mi amor dice y yo asiento mordiéndome el labio el placer subiendo como ola el sonido de mi respiración agitada llenando el cuarto. Se quita los jeans su verga saltando libre gruesa venosa palpitando con la punta ya brillosa de precum. La miro babosa Qué verga más rica Cristo tan dura para mí y él gime al oírlo acercándola a mi boca.

La chupo despacio primero la lengua rodeando el glande saboreando ese gusto salado almizclado tan de él mis manos masajeando sus huevos pesados. Él agarra mi pelo suave guiándome el ritmo ¡Qué chupada tan chingona Ana me vas a hacer venir ya! pero se detiene jadeando el pecho subiendo y bajando sudor perlando su frente. Me voltea boca abajo besando mi espalda bajando a mis nalgas separándolas para lamer mi ano primero suave luego con lengua profunda el placer eléctrico haciendo que arquee la espalda ¡Sí ahí carnal métela!.

El olor de mi propia excitación mezclado con su saliva llena el aire mis jugos chorreando por los muslos. Se pone un condón rápido Todo seguro mi reina dice siempre atento y me penetra despacio desde atrás su verga abriéndome centímetro a centímetro el estiramiento delicioso quemando rico. Grito de placer ¡Más hondo pendejo fóllame duro! y él obedece embistiéndome fuerte el sonido de piel contra piel cachetadas húmedas resonando el colchón crujiendo bajo nosotros.

Esto es la pasión pura como en La Pasión de Cristo Martin Scorsese pero sin cruces solo cuerpos en éxtasis su verga golpeando mi punto G enviando rayos por todo mi ser.

Cambio de posición me monto encima cabalgándolo mis tetas rebotando al ritmo sus manos amasándolas pellizcando pezones el dolor placentero sumándose al fuego. Siento su verga hinchándose más dentro frotando cada pared sensible mis caderas girando moliéndolo ¡Me vengo Cristo no pares!. Él gruñe Vente conmigo chula apriétame esa panocha y exploto el orgasmo barriéndome oleadas calientes contrayéndome alrededor de él jugos salpicando sus bolas. Él se corre segundos después rugiendo mi nombre su cuerpo temblando bajo el mío el calor de su leche llenando el condón.

Caemos exhaustos sudorosos enredados piel pegajosa contra piel el aroma a sexo denso envolviéndonos como niebla. Me besa la frente suave Eres mi tentación Ana la mejor película de mi vida. Yo río bajito acariciando su cara barbilla áspera bajo mis dedos Y tú mi Cristo en La Pasión de Cristo Martin Scorsese versión carnal eterna. Nos quedamos así respiraciones calmándose el corazón latiendo en unisono la noche afuera de la ventana con luces de la ciudad parpadeando como estrellas testigos de nuestra pasión.

Al día siguiente despierto con su brazo alrededor oliendo a él fresco del baño café en la mesa y planes para más noches así. Esa pasión no se acaba es como una película de Scorsese profunda intensa que te deja marcado para siempre.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a RelatosEroticos.mx.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.