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La Pasión de Cristo Película Completa Online

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La Pasión de Cristo Película Completa Online

Tú estás recostada en el sofá de tu depa en Polanco, con el aire acondicionado zumbando bajito como un susurro fresco en esta noche calurosa de verano. La pantalla de tu laptop ilumina tu cara, y tus dedos bailan sobre el teclado mientras escribes "la pasión de cristo película completa online". Neta, no sabes por qué te dio por buscar esa peli justo ahora, wey. Quizás porque andas sola, con el cuerpo inquieto, esa comezón entre las piernas que no te deja en paz. La pasión religiosa siempre te ha movido algo por dentro, un fuego que se mezcla con tus deseos más carnales. El cursor parpadea, y aparecen links piratas, thumbnails de Cristo sufriendo, pero tu mente divaga hacia su pasión, la de él.

Cristo, tu carnal, tu amante desde hace seis meses. Ese morro alto, moreno, con ojos negros que te tragan entera y una sonrisa pícara que dice "te voy a chingar hasta que grites". Está de viaje de trabajo en Monterrey, pero prometió volver mañana. Tú sientes el calor subir por tu pecho, tus pezones endureciéndose bajo la camisola de seda ligera. El olor de tu crema de vainilla impregna el aire, mezclado con ese aroma sutil de tu excitación que ya moja tus panties. Cierras los ojos un segundo, imaginando sus manos grandes, callosas de tanto gym, apretando tus nalgas.

¿Y si en vez de ver la peli, él estuviera aquí? Me comería viva, neta.

De repente, un golpe en la puerta te saca del trance. ¿Quién chingados a las once de la noche? Te levantas, el corazón latiéndote como tambor en fiesta. Abres, y ahí está él, Cristo, con su mochila al hombro, camisa blanca pegada al torso sudado por el tráfico, jeans ajustados que marcan su paquete generoso.

Wey, ¿qué pedo? ¡Pensé que llegabas mañana! —dices, lanzándote a sus brazos.

Su olor te invade: colonia fuerte, sudor masculino, ese toque de carretera. Te besa con hambre, lengua invadiendo tu boca, sabor a chicle de menta y deseo puro. Sus manos bajan a tu culo, amasándolo fuerte.

—No aguanté, mi reina. Te extrañé tu panochita rica —murmura contra tus labios, voz ronca que te eriza la piel.

Lo jalas adentro, cierras la puerta de un golpe. La laptop sigue abierta en la página de la pasión de cristo película completa online, pero ninguno le hace caso. Lo empujas al sofá, te sientas a horcajadas sobre él, sintiendo su verga endureciéndose contra tu entrepierna. El roce te hace gemir bajito, un sonido húmedo que rebota en las paredes.

Acto primero cerrado: la tensión inicial estalla en besos fieros, pero él te frena con gentileza.

—Espera, amor. Vamos despacio, que esta noche va a ser nuestra película completa.

Te levantas, lo arrastras al cuarto. La cama king size con sábanas de algodón egipcio te espera, luz tenue de las velas que prendiste hace rato flotando en el aire, aroma a jazmín y canela. Se quita la camisa, revelando pectorales duros, abdomen marcado, vello negro bajando hacia su ombligo. Tú te desprendes la camisola, quedando en bra y tanga negra de encaje. Sus ojos te devoran, pupila dilatada.

—Estás chingona, Laura. Ese culazo me vuelve loco —dice, lamiéndose los labios.

Te acuestas, él se echa encima, peso delicioso presionando tus curvas. Sus labios recorren tu cuello, mordisqueando suave, enviando chispas eléctricas a tu clítoris. Sientes su aliento caliente, barba incipiente raspando tu piel sensible. Tus manos exploran su espalda, uñas clavándose leve, oyendo su gruñido gutural.

La tensión sube gradual. Él besa tus pechos, saca un nipple con dientes, chupándolo fuerte. ¡Ay, cabrón! Piensas, arqueando la espalda. El sonido de succión húmeda llena la habitación, mezclado con tus jadeos. Baja más, lengua trazando tu vientre, deteniéndose en tu ombligo, lamiendo el salado de tu piel. Tus piernas se abren solas, panties empapadas pegadas a tu carne hinchada.

No pares, Cristo, por favor. Quiero sentirte todo.

Él obedece, engancha los dedos en tu tanga, la desliza lento, exponiendo tu panocha depilada, labios rosados brillando de jugos. Sopla aire fresco ahí, haciendo que tiembles. —Mira qué rica estás, mi vida. Hueles a miel pura.

Acto dos: la escalada emocional y física. Tus miedos internos brotan en monólogo: ¿Y si esto es solo físico? Neta lo quiero más que verga. Pero él te mira a los ojos mientras lame tu clítoris, lento círculos que te hacen retorcerte. Sabor a ti en su lengua, gemidos vibrando contra tu carne. Introduce un dedo, luego dos, curvándolos hacia arriba, tocando ese punto que te hace ver estrellas. El squelch húmedo de tus fluidos, olor almizclado de sexo llenando el cuarto. Tú agarras su pelo, empujándolo más profundo.

—Sí, así, Cristo. ¡Chíngame con la boca!

Él acelera, lengua rápida, dedos bombeando. Tu orgasmo se acerca como ola, pulsos acelerados, sudor perlando tu frente. Gritas su nombre cuando explotas, jugos salpicando su barbilla, cuerpo convulsionando en éxtasis puro. Él lame todo, bebiendo tu esencia, sonriendo triunfante.

Ahora tú tomas control. Lo volteas, desabrochas sus jeans, liberas su verga gruesa, venosa, cabeza morada goteando pre-semen. La tocas, piel aterciopelada sobre acero, calor palpitante. La mamas despacio, lengua girando la punta, saboreando su salado salobre. Él gime, caderas subiendo. —¡Órale, qué rica chupas, wey!

La intensidad psicológica crece: sientes su vulnerabilidad, él confiesa entre jadeos —Te amo, Laura. Esta es mi pasión verdadera—. Lágrimas en tus ojos por la conexión.

Te subes encima, guías su verga a tu entrada resbaladiza. Bajas lento, centímetro a centímetro, estirándote delicioso. Llenura total, golpeando tu cervix. Cabalgas, tetas rebotando, él amasando tu culo. Sonidos de piel chocando, slap slap slap, sudor resbalando, olores mezclados en éxtasis.

Cambia posición: perrito, él embiste profundo, bolas golpeando tu clítoris. Gritas, él gruñe —¡Te voy a llenar, mi reina!—. El clímax mutuo se acerca, tensión máxima.

Acto tres: liberación. Él sale, te voltea, entra misionero, ojos en ojos. Besos fieros mientras bombea rápido. Tu segundo orgasmo estalla primero, paredes contrayéndose alrededor de su verga, ordeñándolo. Él ruge, semen caliente inundándote, chorros potentes pintando tu interior. Colapsan juntos, pulsos sincronizados latiendo como uno.

Afterglow: abrazados, sudor enfriándose, besos suaves. Él acaricia tu pelo, susurrando —Olvídate de esa peli, esto es la pasión completa—. Tú ríes, pieles pegajosas, sabor a sexo en la boca. Reflexión interna: Esta es mi fe, mi todo. Cristo es mi salvación carnal.

Duermen entrelazados, el amanecer filtrándose por cortinas, promesa de más noches así. La laptop olvidada, la verdadera película ya vivida en carne propia.

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