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El Diario de una Pasion Pelicula Completa en Espanol Latino

7914 palabras

El Diario de una Pasion Pelicula Completa en Espanol Latino

Entrada del 15 de mayo

Neta, wey, hoy me clavé de lleno con esa película que busqué toda la mañana: el diario de una pasion pelicula completa en español latino. La encontré en una página chida, y desde el primer minuto me tuvo sudando. La pantalla llenita de besos intensos, cuerpos enredados bajo la lluvia, el olor a tierra mojada que casi se sentía a través del celu. Yo aquí en mi depa de la Condesa, con las cortinas cerradas, el ventilador zumbando perezoso y el calor pegajoso de la ciudad colándose por todos lados. Me recosté en la cama, solo con una playera holgada y mis tanguitas de encaje negro, las piernas abiertas al aire, sintiendo cómo el algodón se me pegaba a la piel húmeda.

La prota del film, con su mirada de fuego, escribía sus secretos en un diario viejo, confesando pasiones que la volvían loca. Yo me identifiqué cañón. Mientras veía cómo su amante la tomaba contra la pared, con las manos grandes apretándole las nalgas, el sonido de sus jadeos roncos retumbando en los parlantes, sentí un cosquilleo en el estómago que bajó directo a mi entrepierna. Me toqué despacito por encima de la tela, el calor de mis dedos contra la concha ya hinchada. Olía a mí misma, ese aroma dulce y salado de excitación que me enciende más. ¿Por qué no tengo un hombre así ahorita?, pensé, mordiéndome el labio hasta que dolió un poquito.

Pero el destino es cabrón. Justo cuando la película acababa en un clímax de gemidos y fluidos brillando en la piel, sonó el timbre. Era Luis, mi vecino del depa de al lado, el morro alto y musculoso que siempre me saluda con esa sonrisa pícara, ojos cafés que te desnudan sin piedad. Traía una caja de cervezas en la mano y una camiseta ajustada que marcaba cada abdominal. "

¿Qué onda, Ana? Oí música romántica, ¿estás sola o qué?
", dijo con voz grave, oliendo a jabón fresco y sudor ligero del gym.

Lo invité a pasar, el corazón latiéndome como tambor. Nos sentamos en el sofá, abrimos chelas frías que chorreaban condensación, y platicamos de la película. "

¿Viste el diario de una pasion pelicula completa en español latino? Es puro fuego
", le confesé, sintiendo el rubor subirme a las mejillas. Él rio bajito, se acercó un poco, su muslo rozando el mío. El roce fue eléctrico, piel contra piel, el vello de su pierna erizándome los poros.

Entrada del 17 de mayo

Desde esa noche no he podido sacarme a Luis de la cabeza. Ayer nos vimos en el elevador del edificio, solos, el espacio chiquito oliendo a su colonia cítrica mezclada con mi perfume de vainilla. "

Pienso en ti todo el día, Ana. Esa peli me dejó pensando en hacer mi propio diario contigo
", murmuró, su aliento caliente en mi oreja. Me acorraló suave contra la pared metálica, fría contra mi espalda, y me besó. Neta, ese beso fue una bomba. Sus labios carnosos, ásperos por la barba incipiente, sabían a menta y cerveza de la noche anterior. Su lengua invadió mi boca con hambre, explorando cada rincón mientras sus manos subían por mis caderas, apretando la carne suave bajo la falda.

Me mojé al instante, el calor líquido empapando mis bragas. "

Estás cañón, Luis. No pares
", le susurré, arañándole la nuca. Él gruñó, un sonido animal que vibró en mi pecho, y me levantó en brazos como si no pesara nada. Sus bíceps duros contra mi culo, el balanceo de sus pasos hacia su depa. Olía a deseo puro, a macho listo para devorarme. Entramos, la puerta se cerró con un clic seco, y me tiró en su cama king size, sábanas revueltas oliendo a él, a sudor seco y loción.

Se quitó la camisa despacio, dejando ver el pecho lampiño, pezones oscuros endurecidos, el camino de vello bajando al ombligo. Yo me quité la blusa, los senos libres saltando, pezones rosados pidiendo atención. "

Eres mi pendeja favorita, Ana. Ven pa'cá
", dijo juguetón, jalándome hacia él. Nos besamos de nuevo, rodando en la cama, pieles chocando con sonidos húmedos. Sus manos expertas masajearon mis tetas, pellizcando suave hasta que gemí alto, el placer punzando como corriente. Bajó la boca, chupando un pezón mientras frotaba el otro con el pulgar. Sabía a sal de mi piel, lamía con devoción, el ruido de succión volviéndome loca.

Le bajé el pantalón, y ahí estaba su verga, dura como piedra, gruesa y venosa, la cabeza brillando de precum. La tomé en la mano, piel aterciopelada sobre acero, latiendo contra mi palma. "

Qué rica verga tienes, wey. Quiero probarla
", le dije, lamiendo desde la base hasta la punta, sabor salado y almizclado explotando en mi lengua. Él jadeó, "
Chíngame con la boca, mami
", enredando los dedos en mi pelo. La chupé profundo, garganta relajada, saliva chorreando, sus caderas empujando rítmico. El olor de su entrepierna, ese musk varonil, me tenía mareada de lujuria.

Entrada del 20 de mayo

La tensión creció como tormenta estos días. Platicábamos por whats todos los ratos, mandándonos fotos pícaras: yo en tanga mostrando mi culo redondo, él con la verga semierecta asomando del bóxer. Cada encuentro era un fuego lento. Anoche, en su depa otra vez, después de unas tacos de suadero en la esquina –el sabor picante aún en la boca–, nos desnudamos mutuo. Él me abrió las piernas en la cama, besando el interior de mis muslos, la barba raspando delicioso. "

Hueles a paraíso, Ana. Tu conchita me llama
", ronroneó, inhalando profundo mi aroma de excitación.

Su lengua tocó mi clítoris primero, un roce ligero que me arqueó la espalda. Gemí fuerte, "

¡Sí, Luis, ahí! No pares, pendejo
", riendo entre jadeos. Lamía con hambre, círculos rápidos, succionando el botón hinchado mientras metía dos dedos gruesos en mi interior empapado. El sonido era obsceno, chapoteo húmedo, mis jugos cubriéndole la barbilla. El placer subía en olas, vientre contrayéndose, pechos rebotando con cada embestida de sus dedos. Olía a sexo puro, a nosotrxs mezclados.

No aguanté más. "

Cógeme ya, métemela toda
", supliqué, jalándolo arriba. Se puso condón –siempre responsable, qué chingón–, y se hundió en mí despacio. Su verga estirándome delicioso, llenándome hasta el fondo, el roce de venas contra mis paredes sensibles. Gruñimos juntos, piel sudada pegándose, el slap slap de caderas chocando. Me folló fuerte, profundo, ángulo perfecto rozando mi punto G. Sudor goteaba de su frente a mi escote, salado en mi lengua cuando lo lamí. "
Estás apretadísima, Ana. Me vas a hacer venir
", jadeó, acelerando.

Cambié de posición, montándolo a mí ritmo. Sus manos en mis caderas guiándome, senos balanceándose frente a su cara. Él los chupaba, mordisqueaba, mientras yo rebotaba, verga entrando y saliendo con sonidos glotones. El clímax me pegó como rayo: músculos tensos, concha palpitando alrededor de él, grito ahogado en su cuello. Él se vino segundos después, rugiendo, cuerpo temblando bajo el mío, calor de su semen atrapado en el látex.

Nos quedamos enredados, respiraciones agitadas calmándose, pieles pegajosas enfriándose al aire. Besos suaves, caricias perezosas. "

Eres mi pasión completa, Ana. Como esa peli, pero real
", murmuró, oliendo mi pelo. Yo sonreí, el corazón lleno, el cuerpo saciado pero ya anhelando más.

Entrada final, por ahora

Este diario guarda nuestro secreto, nuestra película privada. Luis y yo seguimos viéndonos, explorando cada rincón del placer. La Condesa nunca lució tan viva, con sus luces nocturnas testigos mudos. Neta, la vida es mejor con pasión desbordada. Fin... o mejor dicho, continuará.

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