Ardores en la Torre de la Pasión Sagrada Familia
Órale pendejo pensé mientras caminaba de la mano con Marco por las calles empedradas de Barcelona el aire cargado de ese olor a mar y pan recién horneado que me hacía agua la boca. Veníamos de la Ciudad de México en unas vacaciones que pintaban para románticas pero neta ya traía yo un calorón que no se me quitaba. Sagrada Familia se alzaba imponente como un sueño tallado en piedra frente a nosotros sus torres retorcidas apuntando al cielo como dedos ansiosos.
Marco me apretó la mano sus dedos callosos rozando mi piel suave y yo sentí un cosquilleo que me subió por el brazo directo al entrepierna. Este wey siempre sabe cómo encender la mecha. Compramos boletos para la torre de la pasión esa que dice representar el sufrimiento de Cristo pero para mí ya olía a otra cosa. Subimos en el ascensor angosto el cuerpo de él pegado al mío su aliento caliente en mi nuca oliendo a café y menta.
¿Y si aquí mismo te come un beso Ana? ¿O más? Neta que la torre de la pasión Sagrada Familia nos está llamando con su nombreme dije mientras el elevador zumbaba y el corazón me latía como tamborazo en fiesta.
Arriba la vista era de puta madre la ciudad extendida como un tapiz vivo el sol del atardecer tiñendo todo de oro y rojo. El viento jugaba con mi falda ligera levantándola un poquito y Marco no perdía tiempo su mano se coló por debajo rozando mi muslo interno. Suave cabrón le susurré pero mi voz salió ronca cargada de deseo. Él sonrió ese sonrisa pícara que me deshace las rodillas y me jaló contra la barandilla su pecho duro presionando mis tetas.
El sonido de las campanas lejanas retumbaba en el aire vibrando en mi piel como un preludio. Bajamos la escalera en espiral cada peldaño un paso más cerca del abismo de nuestra lujuria sus pasos detrás de mí su mirada quemándome la espalda baja. Afuera la multitud zumbaba pero nosotros ya estábamos en nuestro mundo privado caminando rápido hacia el hotelito boutique que rentamos a dos cuadras con vista perfecta a la torre de la pasión Sagrada Familia.
En la habitación la puerta se cerró con un clic que sonó a liberación. Marco me empujó contra la pared sus labios capturando los míos en un beso feroz lengua danzando con la mía sabor a sal y anhelo. Chingado qué rico sabe este hombre. Mis manos volaron a su camisa desabotonándola con urgencia sintiendo el calor de su piel morena el vello rizado bajo mis palmas. Él gruñó bajito un sonido animal que me erizó la piel y me levantó en brazos mis piernas envolviéndolo como enredadera.
Me tiró en la cama king size las sábanas frescas contrastando con mi cuerpo ardiendo. Se quitó la ropa de un jalón quedando en boxers su verga ya dura marcando la tela tentándome. Yo me incorporé de rodillas gateando hacia él mis tetas balanceándose libres bajo la blusa desabotonada. Ven aquí mi rey le dije con voz juguetona chupándome el labio inferior.
Sus manos expertas me desvistieron lento torturándome quitándome la falda el tanga de encaje negro que ya estaba empapado. El aire fresco besó mi coño depilado y expuesto enviando ondas de placer. Marco se arrodilló entre mis piernas su aliento caliente rozando mi clítoris hinchado. Por favor wey no me hagas esperar supliqué internamente mientras él lamía mi interior con la lengua plana saboreándome como si fuera el mejor mole de mi abuelita.
El sabor salado de mi excitación lo volvía loco gemía contra mi piel vibraciones que me hacían arquear la espalda. Sus dedos se unieron al juego dos adentro curvándose justo en ese punto que me hace ver estrellas frotando rítmico mientras su boca chupaba mi botón con succión perfecta. El cuarto se llenó de sonidos obscenos mis jugos chapoteando su saliva mezclándose gemidos ahogados míos y gruñidos suyos. Olía a sexo puro a sudor fresco y a esa esencia almizclada que solo sale cuando estás al borde.
La torre de la pasión Sagrada Familia nos vigila desde la ventana testigo de este pecado deliciosopensé mirando por el vidrio empañado la silueta gótica recortada contra el cielo crepuscular.
No aguanté más lo jalé del pelo levantándolo para besarlo probándome en su boca ese sabor íntimo que me enciende más. Le quité los boxers su verga saltando libre gruesa venosa palpitante con una gota perlada en la punta. La tomé en mi mano suave piel sobre acero bombeándola lento arriba abajo sintiendo las venas latir. Marco jadeó cabrón entre dientes sus caderas empujando instintivo.
Lo empujé boca arriba montándolo como amazona. Froté mi coño mojado contra su tronco untándolo de mis jugos lubricándolo antes de empalarme despacio centímetro a centímetro. ¡Ay wey qué rico te sientes! grité sintiéndolo estirarme llenarme hasta el fondo ese placer dulce que duele un poquito al principio. Empecé a moverme vaivén lento al principio rodando las caderas pintando círculos que rozaban mi clítoris contra su pubis.
Él agarró mis tetas amasándolas pezones duros entre sus dedos pellizcándolos justo lo suficiente para que doliera rico. El ritmo subió mis nalgas chocando contra sus muslos palmadas sonoras que resonaban en la habitación. Sudor nos cubría brillando bajo la luz tenue gotas resbalando por mi espalda por su pecho. El olor a nosotros era embriagador almizcle y piel caliente mezclándose con el jazmín del difusor que trajimos de México.
Cambié de posición él encima ahora misionero profundo sus embestidas potentes clavándome al colchón. Cada thrust un golpe al útero placer eléctrico subiendo por mi espina. Más fuerte mi amor dame todo le rogaba arañando su espalda dejando marcas rojas. Marco aceleró gruñendo mi nombre Ana Ana Ana como mantra su frente perlada de sudor goteando en mi boca que lamí ansiosa salada y viva.
La tensión crecía en espiral como las torres que veíamos desde la cama la torre de la pasión Sagrada Familia parpadeando con luces nocturnas como si aprobara nuestro ritual. Sentí el orgasmo venir primero un temblor en las piernas luego una ola que me ahogaba contrayendo todo mi ser alrededor de su verga ordeñándolo. Grité liberándome chorros calientes mojando las sábanas mi visión nublada de estrellas.
Él no se detuvo prolongando mi clímax hasta que no pude más temblando exhausta. Entonces se retiró bombeando su puño furioso eyaculando chorros espesos blancos sobre mi vientre mi pecho caliente pegajoso marcándome como suya. Colapsó a mi lado respiraciones jadeantes sincronizadas el corazón tronando en unisono.
Nos quedamos así un rato piel contra piel el silencio roto solo por el zumbido de la ciudad y nuestras respiraciones calmándose. Marco me besó la sien suave tierno ahora qué chido es este contraste del animal al amor. Limpiamos el desastre con toallitas húmedas riéndonos bajito de lo intensos que habíamos sido.
Esta torre de la pasión Sagrada Familia no es solo piedra es fuego vivo que despertó el nuestro para siemprereflexioné mientras nos acurrucábamos mirando la silueta iluminada por la ventana.
Al día siguiente despertamos con el sol filtrándose risas y promesas de más aventuras pero esa noche en particular quedó grabada en mi piel en mi alma como un tatuaje invisible de pasión sagrada. Marco me miró con ojos brillantes Te amo Ana neta que eres mi Sagrada Familia y yo supe que México nos esperaba pero con un pedacito de Barcelona ardiente en el corazón.