Relatos
Inicio Erotismo Diario de una Pasion Ver Gratis Diario de una Pasion Ver Gratis

Diario de una Pasion Ver Gratis

6948 palabras

Diario de una Pasion Ver Gratis

15 de mayo

Neta que hoy fue el día en que todo cambió, carnal. Me senté en mi cafecito de siempre en la Condesa, con el sol calentándome la piel y el olor a churros fritos invadiendo el aire. Yo, Ana, veintiocho añitos, harta de la rutina de oficina y novios pendejos que no saben ni dónde está el clítoris. De repente, lo vi: Diego, con esa sonrisa de diablo y ojos que te desnudan sin tocarte. Se acercó, pidió un café y me dijo "¿Pos qué onda, morra? ¿Me das chance de invitarte uno?" Su voz ronca me erizó la piel, como si me pasara corriente por la espalda. Hablamos horas, riendo de la pinche vida mexicana, de tacos al pastor y sueños locos. Al despedirnos, su mano rozó la mía, cálida, firme. Sentí un cosquilleo directo al ombligo. ¿Qué chingados me pasa? Esta noche no pegué ojo, pensando en sus labios carnosos.

Mi cuerpo grita por algo real, algo que me haga temblar. ¿Será él el que despierte esta pasión dormida?

20 de mayo

¡Qué padre la cita de ayer, wey! Fuimos al cine en Polanco, pero ni peli vimos de verdad. Sus dedos jugaban con los míos en la oscuridad, enviando chispas por mis venas. Olía a colonia fresca mezclada con su sudor natural, ese aroma macho que te pone a mil. Salimos y caminamos por las calles iluminadas, con el ruido de los coches y risas de borrachos de fondo. Me jaló a un parque chiquito, me acorraló contra un árbol y me besó. Neta, su lengua explorando mi boca fue como fuego líquido, saboreando a tequila y menta. Mis pechos se endurecieron contra su torso duro, y entre mis piernas sentí esa humedad traicionera. "Te quiero, Ana", murmuró en mi oído, su aliento caliente haciendo que se me erizaran los vellos. Lo empujé juguetona, pero ya estaba perdida. Hoy en la oficina no rendí ni madres, solo revivía ese beso en mi mente.

La tensión crece, carnal. Quiero más, pero tengo miedo de entregarme del todo. ¿Y si es solo un rato y ya? Pero su mirada dice que no, que hay algo profundo aquí.

25 de mayo

¡No mames! Hoy escaló todo. Me invitó a su depa en Roma Norte, un lugar chido con terraza y vista a la ciudad bullendo abajo. Entramos, y el aire estaba cargado de jazmín de su jardín y algo más... deseo puro. Me sirvió un mezcal ahumado que quemó mi garganta deliciosamente, aflojándome las inhibiciones. Nos sentamos en el sofá, sus manos subiendo por mis muslos bajo la falda, tocando piel suave, sensible. "Déjame sentirte", susurró, y yo, con el corazón latiendo como tamborazo, asentí. Sus dedos rozaron mi ropa interior, ya empapada, y gemí bajito. El sonido de mi propia voz me sorprendió, ronca de necesidad.

Me quitó la blusa despacio, besando cada centímetro de mi cuello, chupando mis tetas hasta que los pezones doliían de placer. Olía mi piel, "Hueles a mujer en celo, rica", dijo, y yo reí nerviosa pero excitada. Le bajé el pantalón, y su verga saltó dura, venosa, palpitante. La toqué, suave como terciopelo sobre acero, y él gruñó, ese sonido animal que me mojó más. Nos frotamos mutuamente, explorando, aprendiendo cuerpos. Pero paramos ahí, jadeantes. Quiero todo, pero no hoy. Que crezca esta pasión.

Mi diario de una pasion empieza a arder. Mañana, lo suelto todo.

28 de mayo

La espera fue una tortura exquisita estos días. Mensajes calientes por WhatsApp: él describiendo cómo me lamería entera, yo confesando fantasías de montarlo hasta el amanecer. Hoy, en su cama king size con sábanas de algodón egipcio que olían a limpio y sexo anticipado, nos entregamos. Desnudos ya, piel contra piel, sudor perlando nuestros cuerpos bajo el ventilador zumbando. Sus manos amasaron mis nalgas, separándolas, mientras su boca bajaba por mi vientre, lamiendo el ombligo, hasta llegar a mi panocha hinchada.

"Estás chorreando, mi amor", dijo con voz grave, y hundió la lengua en mi clítoris. ¡Ay, wey! El placer fue eléctrico, oleadas de calor subiendo por mi espina, mis caderas moviéndose solas contra su cara barbuda que raspaba divino. Gemí fuerte, "¡Sí, Diego, chúpame así!", el sabor salado de mi excitación en su lengua. Él lamía, chupaba, metía dedos curvados tocando ese punto que me hace ver estrellas. Mi primer orgasmo llegó como tsunami, cuerpo convulsionando, uñas clavadas en sus hombros, gritando su nombre mientras el mundo se volvía blanco.

Pero no paró. Me volteó boca abajo, besando mi espalda, mordisqueando la nuca. Su verga presionó mi entrada, resbaladiza de mis jugos. "¿Quieres que te coja, Ana?" preguntó, y yo, empoderada, respondí "Cójeme duro, cabrón, hazme tuya". Entró lento al principio, centímetro a centímetro, estirándome deliciosamente, llenándome hasta el fondo. El sonido de carne contra carne empezó, chapoteos húmedos, nuestros jadeos mezclados con el tráfico lejano. Aceleró, embistiéndome profundo, sus bolas golpeando mi clítoris. Sudor goteaba de su pecho al mío, salado en mi lengua cuando lo lamí. Me volteó de nuevo, piernas sobre sus hombros, penetrándome visualmente, nuestros ojos clavados mientras el placer crecía.

Internal monologue: Neta, esto es pasión pura, no sexo vacío. Lo siento en cada embestida, en su mirada que dice "eres mía, pero yo tuyo". Cambiamos posiciones, yo encima, cabalgándolo como reina, mis tetas rebotando, manos en su pecho peludo. Control total, moviéndome en círculos, sintiendo su verga pulsar dentro. Él pellizcaba mis pezones, "Córrete conmigo, morra", y explotamos juntos. Mi coño se contrajo alrededor de él, ordeñándolo, chorros calientes llenándome mientras gritábamos, cuerpos temblando en éxtasis compartido. El olor a sexo impregnaba la habitación, almizcle y placer puro.

Nos quedamos abrazados después, pulsos latiendo al unísono, besos suaves en la piel húmeda. Me acurruqué en su pecho, oyendo su corazón calmarse, el viento nocturno trayendo aromas de tacos callejeros.

1 de junio

Han pasado días de puro amor carnal. Diego y yo somos uno ahora, follando en cada rincón: la cocina con el olor a mole quemándose olvidado, la ducha con agua caliente resbalando por curvas. Cada vez más intenso, más conectado. Hoy, mientras escribo esto, decido compartirlo. Este diario de una pasion ver gratis, para que otras morras sepan que la pasión real existe, sin costo, solo abriendo el corazón y las piernas con confianza. Lo subo al blog, neta que sí. Que lo lean, que se prendan, que vivan.

Fin de esta entrega, pero la pasión sigue. ¿Quieres más? Está aquí para ver gratis.

Su piel aún huele en mis sábanas, y sonrío sabiendo que mañana lo tendré de nuevo. Vida chida, pasión infinita.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a RelatosEroticos.mx.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.