Relatos
Inicio Erotismo Diario de una Pasion Pelicula Gratis que Despierta Carnes Diario de una Pasion Pelicula Gratis que Despierta Carnes

Diario de una Pasion Pelicula Gratis que Despierta Carnes

7550 palabras

Diario de una Pasion Pelicula Gratis que Despierta Carnes

15 de octubre, Ciudad de México

Neta que estaba bien agüitada esa noche. El depa chiquito en la Roma, con el ruido de los coches en Insurgentes de fondo, y yo sola con mi laptop. Mi carnala se había ido de parranda y yo, ¿qué pedo? Nada de planes. Saqué una chela fría del refri, esa bien helada que sabe a limón y sal, y me eché en el sillón de piel sintética que cruje como si estuviera vivo. ¿Qué ver? pensé, abriendo el navegador. Tecleé "diario de una pasion pelicula gratis", porque recordaba esa rola romántica que vi de morrilla, pero con ganas de algo que me moviera el piso. Salió un link pirata, chido, y le di play sin pensarlo dos veces.

La pantalla se iluminó con esa historia de amores imposibles, lluvia torrencial besando pieles, miradas que queman. El galán, con su torso marcado sudando bajo la tormenta, y ella, arqueándose en éxtasis. Sentí un calor subiéndome por las piernas, el corazón latiéndome como tamborazo en una fiesta. Mi mano se coló bajo la falda, rozando la tela de mis calzones ya húmedos. ¿Por qué no? me dije. El olor a mi propia excitación empezó a llenar el aire, mezclado con el aroma de la chela derramada un poquito en la mesa.

Hoy empecé este diario porque esa película me prendió como mecha. Quiero anotar cada pulso de esta pasión que me despierta. No sé a dónde me llevará, pero ya siento el fuego.

16 de octubre

Al día siguiente, en el gym del edificio, lo vi. Se llama Marco, el morro que vive dos pisos arriba. Siempre con su playera ajustada que deja ver los músculos de sus brazos, tatuajes asomando como promesas. Me sonrió mientras yo hacía sentadillas, y neta, mis piernas temblaron más por él que por el ejercicio. Sudor goteando por mi cuello, salado en los labios cuando me lamí. ¿Coincidencia? La película seguía en mi cabeza, esa escena donde se devoran bajo la lluvia.

—Órale, Ana, ¿ya viste esa peli romántica que anda en todos lados? —me dijo, secándose la cara con la toalla. Su olor, hombre puro, jabón y esfuerzo, me llegó directo al ombligo.

—Sí, diario de una pasion pelicula gratis, la pillé anoche —le contesté, guiñándole el ojo—. Me dejó bien... inspirada.

Se rio, esa risa grave que vibra en el pecho. Hablamos un rato, de la ciudad, de lo chido que es perderse en el Zócalo un domingo. Pero yo sentía la tensión, como un elástico estirándose. Al salir, su mano rozó mi espalda baja, un toque eléctrico que me erizó la piel. En el elevador sola, me mordí el labio, imaginando sus dedos explorando más abajo. El calor entre mis muslos era insoportable, el roce de mis jeans contra mi clítoris un tormento dulce.

17 de octubre

No pude aguantar. Le mandé un mensaje por Whats: "¿Vienes a ver otra peli conmigo? Tengo chelas y palomitas." Llegó puntual, con una botella de tequila reposado que olía a vainilla y roble. Nos sentamos en el sillón, la misma peli de nuevo, pero ahora con él a mi lado. Su muslo pegado al mío, el calor de su cuerpo traspasando la tela. La pantalla mostraba la pareja besándose con hambre, y yo volteé a verlo. Sus ojos oscuros, fijos en mí, no en la tele.

—Esta escena... —murmuró, su aliento cálido en mi oreja—. Me hace pensar en ti.

Mi pulso se aceleró, el corazón retumbando como bajo en un antro. Lo besé primero, suave, probando sus labios carnosos, sabor a menta y deseo. Sus manos grandes subieron por mi blusa, acariciando mi cintura, luego más arriba, rozando mis pechos bajo el bra. Gemí bajito, el sonido ahogado por su boca. Olía a su colonia, almizcle mezclado con sudor fresco del día.

Nos paramos, tropezando un poco, riendo como pendejos. Lo jalé al cuarto, la luz tenue de la lámpara pintando sombras en su piel morena. Me quitó la blusa despacio, besando cada centímetro que dejaba al descubierto: el hueco de mi clavícula, el valle entre mis senos. Su lengua trazó círculos en mi pezón, endureciéndolo al instante, un tirón directo a mi entrepierna. Neta, esto es mejor que cualquier película, pensé mientras mis uñas se clavaban en su espalda.

Caímos en la cama, el colchón hundiéndose bajo nuestro peso. Sus dedos bajaron mi jeans, explorando mi humedad. —Estás chingona de mojada, morra —susurró, con esa voz ronca que me derrite. Metió dos dedos, curvándolos justo ahí, el sonido húmedo de mi excitación llenando el cuarto. Arqueé la espalda, oliendo el almizcle de mi piel, el suyo, todo mezclado en un perfume de sexo puro.

Marco me toca como si me conociera de toda la vida. Cada roce es fuego, cada beso un incendio. Esta pasión es mía, gratis, sin guion.

Le bajé el bóxer, su verga dura saltando libre, gruesa y venosa, latiendo en mi mano. La apreté, sintiendo el pulso rápido bajo la piel suave. Me miró pidiendo permiso con los ojos, y asentí, guiándolo a mi boca. Saboreé la sal de su prepucio, la textura aterciopelada deslizándose en mi lengua. Él gruñó, enredando sus dedos en mi pelo, pero suave, siempre chido.

18 de octubre

La tensión creció toda la noche. Jugamos, explorando. Le subí encima, frotándome contra él, mi clítoris hinchado rozando su longitud. El placer subía en olas, mis jugos lubricándolo todo. —Métemela ya, carnal —le rogué, voz entrecortada. Se puso condón rápido, siempre responsable, y entró despacio, llenándome centímetro a centímetro. Ese estirón delicioso, el roce interno que me hace ver estrellas.

Empezamos lento, sus caderas moviéndose en círculos, tocando ese punto que me deshace. El slap de piel contra piel, mis gemidos altos, sus gruñidos graves. Sudor goteando de su frente a mi pecho, salado cuando lo lamí. Aceleramos, yo cabalgándolo, pechos rebotando, uñas marcando su pecho. ¡Sí, pendejo, así! grité en mi mente, pero en voz alta solo jadeos.

Cambié de posición, él atrás, jalándome el pelo con cuidado, embistiéndome profundo. Su mano bajó a mi clítoris, frotando en sincronía. El orgasmo me pegó como rayo, contracciones fuertes ordeñándolo, mi grito ahogando el tráfico lejano. Él se tensó, gimiendo mi nombre, corriéndose dentro del condón con un temblor que sentí en todo el cuerpo.

Nos quedamos así, enredados, respiraciones agitadas calmándose. Su piel pegajosa contra la mía, el olor a sexo impregnando las sábanas. Besos suaves ahora, lenguas perezosas. —Esto fue mejor que la peli —dijo riendo bajito.

Diario de una pasion pelicula gratis nada, esto es la secuela real —le contesté, acurrucándome en su pecho, oyendo su corazón volver a la normalidad.

Esta pasión no se apaga. Marco despertó algo en mí, y sé que volverá. Mi diario guarda estos secretos, calientes como mi piel aún ardiente.

19 de octubre

Despertamos con el sol filtrándose por las cortinas, su mano entre mis piernas de nuevo, juguetona. Hicimos el amor otra vez, lento, saboreando cada caricia. Desayuno después: huevos con chorizo que olían a fiesta mexicana, café negro fuerte. Hablamos de todo, de sueños, de la ciudad que nos une. No hay promesas locas, solo esta conexión chida, consensual, pura.

Ahora escribo esto mientras él se ducha, el vapor saliendo del baño con olor a jabón. Mi cuerpo duele rico, marcado por sus besos. Esta pasión, inspirada en una película gratis, se volvió mi realidad. Y quiero más páginas en este diario.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatos.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.