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La Pasion de Cristo MP4

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La Pasion de Cristo MP4

Ana se recostó en el sillón de su depa en la Condesa el Viernes Santo pensando que la noche iba a ser aburrida como siempre. La ciudad bullía afuera con el olor a elotes asados y tacos al pastor flotando desde los puestos de la esquina pero adentro solo estaba ella el ventilador zumbando y su laptop abierta. Neta wey qué pinche soledad pensó mientras revisaba su USB viejo que había encontrado en el fondo del cajón. Entre archivos de la uni había uno rarísimo titulado la pasion de cristo mp4.

¿Qué chingados? ¿Alguien me dejó esto de recuerdo o qué?
Rio bajito curiosa como gata en celo. Hizo doble clic y la pantalla se llenó de una imagen que la dejó con la boca abierta.

No era la película del madrito ese de Mel Gibson. Era Cristo su vecino el morro de al lado con esa barba espesa ojos cafés profundos y cuerpo de gimnasio que parecía tallado por Dios mismo. Ahí estaba él en su cama sudado con la verga parada como estandarte mano subiendo y bajando lento mientras gemía su nombre. Anaaa ven a mí mi pasion decía la voz grave ronca mexicana hasta los huesos. El archivo la pasion de cristo mp4 era un video casero puro fuego prohibido. Ana sintió el calor subirle por el pecho el pulso acelerado entre las piernas un cosquilleo húmedo que la mojó al instante. ¿Por qué yo? ¿Cómo supo que lo iba a ver? Su mano tembló sobre el mouse pero no pudo parar. Lo vio correrse chorros blancos espesos salpicando su abdomen marcado oliendo a macho puro a través de la pantalla imaginó.

El corazón le latía como tambor de banda sinaloense cuando de pronto toc toc toc en la puerta. Se levantó de un brinco pantaloncillos cortos pegados a su piel sudada blusa holgada sin bras sin pensarlo abrió. Ahí estaba Cristo en carne y hueso playera ajustada jeans rotos sonrisa pícara barba recortada oliendo a jabón de sándalo y algo más salvaje. Hola vecinita encontré tu USB perdido ¿ya viste mi regalito? dijo con voz de terciopelo mexicano ese acento chilango que la derretía. Ana tragó saliva las rodillas flojas el aroma de él invadiendo su nariz como feromonas puras.

¿Tú hiciste eso? ¿La pasion de cristo mp4 eres tú pendejo? soltó ella riendo nerviosa pero excitada neta el deseo le quemaba las entrañas. Él entró sin permiso cerró la puerta y la acorraló contra la pared sus manos grandes en su cintura piel contra piel eléctrica. Sí mami lo hice pensando en ti cada noche oyéndote jadear sola al otro lado de la pared. ¿Quieres la versión real o nomás el MP4? Sus labios rozaron su oreja aliento caliente sabor a chicle de menta. Ana no aguantó más lo jaló por la nuca y lo besó feroz lenguas enredadas saliva dulce salada gemidos ahogados. Sus tetas se apretaron contra el pecho duro de él pezones tiesos raspando la tela.

La llevó al sillón como si pesara nada manos expertas quitándole la blusa exponiendo sus chichis firmes rosadas. Qué ricas pinche concha murmuró él chupando un pezón succionando fuerte mientras ella arqueaba la espalda gimiendo ¡Ay cabrón no pares! El olor a sexo ya flotaba espeso sudor femenino almizclado mezclándose con el suyo masculino terroso. Bajó las manos a sus pantaloncillos los deslizó oliendo su humedad bebiéndola con los ojos. Estás chorreando por mí vecina dijo metiendo dos dedos en su panocha resbalosa frotando el clítoris hinchado en círculos lentos. Ana vio estrellas el sonido chapoteante de su excitación llenando la habitación pulsos latiendo en sus oídos jadeos entrecortados.

Pero no era solo físico había algo más profundo.

Este wey me ve de verdad no como los pendejos de Tinder
pensó ella mientras él se arrodillaba lamiéndole el ombligo bajando despacio lengua plana trazando líneas de fuego hasta llegar a su entrepierna. El primer lametón fue eléctrico sabor salado ácido de su flujo él gruñendo de placer como si fuera el mejor pozole del mundo. Ana se abrió de piernas pies en el sillón oliendo su propia excitación embriagadora viéndolo trabajar la boca barba raspando sus muslos internos cosquilleando delicioso. ¡Cristo santo fóllame ya! suplicó temblando al borde.

Él se levantó quitándose la playera músculos flexionándose abdominales marcados sudor brillando bajo la luz tenue. Jeans al suelo verga gruesa venosa más grande que en el video cabeza roja goteando precum. La volteó de rodillas en el sillón manos en sus nalgas separándolas Qué culazo mami escupió en su ano masajeando juguetón pero ella quería más En la panocha wey métela toda. Empujó lento primero la punta estirándola delicioso dolor-placer ella empujando hacia atrás queriendo todo. Entró hasta el fondo bolas golpeando su clítoris ritmo creciente paf paf paf piel chocando sudor volando gemidos animales. El cuarto olía a sexo puro a pasión desatada ella oliendo su cabello mojado él oliendo su cuello mordisqueándolo.

La tensión crecía cada embestida más profunda tocándole el g-spot interno oleadas de placer subiendo por su espina. Me vengo Cristo ¡no pares pendejo! gritó contrayéndose alrededor de su verga ordeñándolo él acelerando gruñendo ¡Sí mami córrete en mi riata! El orgasmo la destrozó visión borrosa piernas temblando chorros calientes salpicando sus muslos él sin sacarla volteándola para mirarla a los ojos besándola mientras seguía chingándola misionero profundo íntimo. Sus pechos rebotando sudor goteando de su frente a la suya bocas abiertas jadeos sincronizados. Vente adentro amor susurró ella piernas envolviéndolo. Él rugió bombeando semen espeso caliente llenándola rebosando por sus labios vaginales tacto viscoso caliente bajando por sus nalgas.

Se derrumbaron juntos pulsos calmándose poco a poco piel pegajosa abrazados en el sillón. El ventilador secaba el sudor olor a corrida y jugos mezclados flotando dulce. Cristo la besó suave en la frente Eso fue mejor que el MP4 ¿verdad vecinita? Ya quiero grabar la secuela contigo dijo juguetón. Ana sonrió exhausta satisfecha empoderada

Neta este cabrón es mi pasion mi Cristo personal
pensó acariciando su barba. Afuera la ciudad seguía viva cláxones lejanos olor a niebla nocturna pero adentro reinaba la paz del después el eco de sus gemidos lingüístico. Sabía que esto no era el fin solo el principio de muchas noches calientes.

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