Noches Ardientes en Estacion de Radio Pasion 1067
Estás sola en tu departamento en la colonia Roma de la Ciudad de México una noche de esas que el calor pegajoso del verano te hace sudar hasta el alma. La lluvia golpea las ventanas como un ritmo insistente y tú solo quieres algo que te distraiga del vacío que sientes en el pecho. Agarras el radio viejo de la cocina ese que tu carnal te regaló hace años y empiezas a girar el dial buscando ondas que te hagan vibrar. De repente una voz grave y ronca te envuelve como un abrazo caliente: Estación de Radio Pasión 106.7. "Buenas noches mis pasionarios aquí en la frecuencia del deseo donde confesamos lo que nos quema por dentro", dice él Marco el locutor estrella con ese tono que parece lamerte el oído.
Te sientas en el sillón gastado el cuero pegándose a tus muslos desnudos porque solo traes una playera holgada y unas panties de algodón que ya se sienten húmedas no sabes si por el bochorno o por la forma en que él habla. El aire huele a tierra mojada que se cuela por la rendija de la ventana y a tu propio aroma sutil de mujer lista para explotar. Marco lee una confesión de una oyente anónima: "Mi amor quiero que me digas cómo me harías tuya en el estudio con los micrófonos prendidos". Su risa es baja como un ronroneo y responde despacio detallando caricias invisibles besos en el cuello dedos que exploran curvas. Sientes un cosquilleo en el vientre que baja hasta tu entrepierna y sin pensarlo marcas el número que repite cada cinco minutos.
El teléfono suena tres veces y de pronto estás en vivo. "¡Órale chula cuéntame qué te trae por aquí en esta noche tan caliente!" Su voz ahora es para ti sola aunque millones escuchen. Tartamudeas al principio pero el güey es un maestro sabe cómo sacarte las palabras. Le dices que estás sola que su voz te pone la piel chinita que imaginas sus manos grandes recorriendo tu cuerpo. Él suspira audiblemente y el sonido te eriza los vellos. "Pinche morra me estás volviendo loco descríbeme qué traes puesto o mejor qué no traes". Te muerdes el labio inferior probando el sabor salado de tu sudor y le confiesas lo de la playera y las panties empapadas. La línea crepita con electricidad estática que parece eco de la tuya propia.
¿Qué chingados estoy haciendo? Esto es una locura pero se siente tan bien su voz como terciopelo caliente deslizándose por mi piel. Quiero más quiero que me diga cosas sucias que me hagan correrme aquí mismo.
La plática sube de tono él te guía imaginando que estás frente a él que te quitas la playera despacio dejando que el aire fresco lama tus pezones duros como piedras. "Ahora tócate para mí chava imagina que soy yo mis dedos en tu panocha húmeda frotando ese clítoris hinchado". Obedeces porque es imposible no hacerlo tus piernas se abren solas un dedo se cuela dentro de ti y el sonido chido de tu humedad llena el silencio de tu depa. Gimes bajito y él gruñe de aprobación la tensión crece como una tormenta eléctrica. Pero entonces dice algo que te deja sin aliento: "¿Sabes qué? Mi programa termina en una hora ven al estudio en Polanco te espero con los brazos abiertos y la verga parada solo para ti". Cuelgas temblando el corazón latiéndote en la garganta. ¿Ir? ¿Estás loca? Pero el deseo es un fuego que no se apaga.
Te levantas de un salto el piso frío bajo tus pies descalzos un contraste delicioso con el calor de tu cuerpo. Te metes a la regadera rápida el agua tibia cayendo en cascada sobre tu piel oliendo a jabón de lavanda que se mezcla con tu excitación. Te vistes con un vestido negro ceñido sin bra ni calzón porque ¿para qué? El espejo te devuelve una versión tuya salvaje ojos brillantes labios hinchados por morderlos. Sales a la calle la lluvia ha parado pero el aire está cargado de promesas húmedas. Tomas un taxi el chofer te mira por el retrovisor con una sonrisa pícara pero tú solo piensas en Marco en su voz hecha carne.
Llegas al edificio de la estación un lugar chido con luces neón y música saliendo por las rendijas. La puerta de atrás está entreabierta como si te esperara. Subes las escaleras el olor a café quemado y cables calientes te recibe. Él está ahí en la sala de control luces rojas parpadeando micrófono apagado. Marco es alto moreno con barba de tres días y ojos que devoran. "Pinche diosa al fin llegaste", dice levantándose y jalándote hacia él. Sus labios chocan con los tuyos urgentes el sabor a menta y cigarillo en su lengua que invade tu boca. Sus manos grandes recorren tu espalda bajan a tus nalgas apretándolas fuerte el vestido se sube revelando todo.
Te empuja contra la mesa de mezclas el metal frío en tu espalda un shock delicioso. Él se arrodilla lento besando tu ombligo bajando más el aliento caliente en tu monte de Venus. "Hueles a miel pura tentación", murmura antes de lamerte despacio la lengua plana recorriendo tus labios hinchados. Gimes fuerte el sonido rebotando en las paredes acolchadas tus manos enredándose en su pelo negro áspero. Él chupa succiona tu clítoris con maestría un dedo luego dos entrando en ti curvándose justo ahí donde explotas. El placer sube en olas tus caderas se mueven solas follándolo con la boca. "¡Sí así cabrón no pares!" gritas y él ríe contra tu piel vibrando todo.
Su lengua es fuego puro me va a matar de gusto. Nunca sentí algo tan intenso cada lamida como una descarga eléctrica directo al cerebro.
Lo jalas arriba desesperada por sentirlo dentro. Él se quita la camisa revelando un pecho tatuado con un águila mexicana músculos tensos por el deseo. Bajas sus pants y ahí está su verga gruesa venosa palpitando con una gota perlada en la punta. La agarras dura como hierro la piel suave aterciopelada y la llevas a tu boca saboreando ese precum salado. Él gime "¡Qué chingón morra tu boquita es un paraíso!" y te folla la garganta suave profundo sin ahogarte solo placer puro. Pero no aguantas más lo empujas al sillón giratorio y te sientas en él de reversa guiándolo dentro de ti.
El estiramiento quema rico te llena por completo sus manos en tus tetas pellizcando pezones enviando chispas al centro. Empiezas a cabalgar lento al principio sintiendo cada vena cada pulso el slap slap de piel contra piel música de sexo. Él te agarra las caderas marcando moretones que mañana dolerán chido. Aceleras el ritmo sudando el olor a sexo invadiendo todo almizcle sudor feromonas. "¡Fóllame duro Marco dame todo!" exiges y él obedece embistiéndote desde abajo bestial sus bolas golpeando tu culo. El orgasmo te pega como un rayo todo se contrae alrededor de él ordeñándolo gimes como loca el mundo blanco puro éxtasis.
Él se corre segundos después gruñendo tu nombre caliente dentro profundo pintándote las paredes. Colapsan juntos jadeando piel pegajosa risas entrecortadas. Se quedan así un rato su cabeza en tu pecho escuchando tu corazón galopante. "Eres increíble nunca una oyente me había follado tan bien", susurra besándote el hombro. Te acaricia el pelo suave ahora el estudio huele a nosotros a promesa de más noches.
Salen juntos a la madrugada la ciudad despertando con olor a tacos de la esquina y café. Caminan de la mano riendo de tonterías mexicanas como el tráfico infernal o las madriadas de los vecinos. No sabes si será algo más que una noche loca pero por ahora el vacío se fue reemplazado por un calorcito en el pecho. Sintonizar Estación de Radio Pasión 106.7 fue lo mejor que hiciste esa noche porque a veces la pasión llega en ondas invisibles directo al alma.