Grupo Limite y Cristian Castro Pasion Carnal
El Auditorio Nacional vibra con el ritmo norteño de Grupo Limite cuando entras tú esa noche de verano en la Ciudad de México. Las luces estroboscópicas barren el escenario como lenguas de fuego y el aire huele a tequila fresco mezclado con el sudor excitado de la multitud. Llevas un vestido negro ajustado que se pega a tus curvas por el calor pegajoso y sientes el pulso de los tambores retumbando en tu pecho como un corazón desbocado. Grupo Limite y Cristian Castro Pasion es el nombre de esta gira legendaria que todos esperaban un chingo y tú no te lo querías perder neta.
Estás bailando sola cerca del escenario cuando sientes una mano cálida rozar tu cintura. Volteas y ahí está él un morro alto moreno con ojos cafés que brillan como estrellas bajo las luces. Lleva una camisa blanca desabotonada que deja ver su pecho tatuado y un olor a colonia varonil te envuelve como una caricia prohibida.
Órale qué chulo este wey pensós mientras tu cuerpo responde solo.Se acerca más y grita sobre la música de Grupo Limite.
¡Qué buena onda que viniste carnal! ¿Bailamos? Su voz ronca compite con las trompetas y tú asientes con una sonrisa pícara asintiendo con la cabeza. Sus manos se posan en tus caderas y empiezan a moverte al ritmo de Por Amarte Así que retumba en los bocinas. Sientes su aliento caliente en tu cuello mientras gira contigo y el roce de su entrepierna dura contra tu trasero te hace jadear bajito. El sudor perla en su piel y gotea hasta tu escote mezclándose con el tuyo en un sabor salado que imaginas lamiendo.
La multitud los empuja más cerca y sus labios rozan tu oreja. Me traes loco con ese movimiento mami susurra y tú volteas para morderle el lóbulo juguetona. Es la pasion de Cristian Castro wey esta noche nos prende a todos respondes riendo y él te aprieta más fuerte contra su cuerpo firme. Sus dedos recorren tu espalda baja bajando hasta el borde de tu vestido y sientes un cosquilleo eléctrico que sube por tu espina dorsal directo a tu entrepierna húmeda.
El concierto avanza y Cristian Castro sube al escenario con su voz melosa cantando baladas que te erizan la piel. Tú y él ya son uno solo bailando pegaditos sus muslos duros presionando los tuyos y el bulto en sus jeans palpitando contra ti.
¡Neta quiero que me coja aquí mismo pero hay que aguantar!piensas mientras su lengua lame el sudor de tu cuello y tú arqueas la espalda gimiendo bajito. Él te gira de frente y sus ojos se clavan en los tuyos como si te desnudaran ya.
Vámonos de aquí güey necesito probarte dice con la voz quebrada por el deseo y tú asientes jalándolo de la mano hacia la salida VIP. El guardia los deja pasar con una guiñada y suben a su suite en el hotel contiguo al auditorio. La puerta se cierra con un clic y él te empuja contra la pared besándote con hambre feroz. Sus labios carnosos devoran los tuyos y su lengua invade tu boca saboreando a tequila y menta. Sientes su verga dura apretada contra tu panocha a través de la tela y gimes en su boca mientras tus uñas arañan su espalda.
Él te levanta en brazos y te lleva a la cama king size donde las sábanas de algodón egipcio esperan frescas contrastando con vuestros cuerpos ardientes. Te quita el vestido de un jalón dejando tus tetas al aire con pezones duros como piedras y él gruñe de placer. ¡Qué chingonas estás pinche rica! dice mamándote un pezón mientras sus dedos bajan a tu tanga empapada. La desliza por tus muslos oliendo tu aroma almizclado de excitación y tú abres las piernas invitándolo.
Su boca desciende lamiendo tu ombligo hasta llegar a tu clítoris hinchado. Sientes su lengua caliente girando en círculos chupando tu jugo dulce y salado mientras metes los dedos en su pelo negro revuelto.
¡Ay wey me vas a matar de gusto!gritas arqueándote y él mete dos dedos gruesos en tu concha apretada follándote lento mientras su boca no para. El sonido chapoteante de tu humedad llena la habitación mezclado con tus gemidos y los ecos lejanos del concierto.
No aguantas más y lo jalas arriba para desabrocharle los jeans. Su verga sale libre gruesa venosa con la cabeza morada brillando de precum. La agarras con la mano sintiendo su calor pulsante y te la llevas a la boca saboreando su gusto salado a hombre puro. Él gime fuerte ¡Sí mámacita trágatela! y empuja las caderas follándote la garganta suave. El olor de su pubis sudoroso te enloquece y chupas más fuerte lamiendo las bolas pesadas hasta que él te detiene jadeante.
Te quiero adentro ya pendejo suplicas y él se pone condón rápido posicionándose entre tus piernas. La punta roza tu entrada resbaladiza y empuja lento llenándote centímetro a centímetro hasta el fondo. Sientes cada vena estirando tus paredes y gritas de placer cuando toca tu punto G. Empieza a bombear fuerte el colchón crujiendo bajo sus embestidas y tus tetas rebotando con cada choque. Sudor gotea de su frente a tu pecho y tú lo lames ansiosa.
Cambian de posición tú encima cabalgándolo como amazona sintiendo su verga honda en tu útero. Tus caderas giran moliéndolo y él te amasa el culazo gimiendo ¡Qué rico te meneas carnal! Tus jugos corren por sus bolas y el slap slap de piel contra piel es música más chida que Grupo Limite. Aceleras el ritmo pellizcándote los pezones y sientes el orgasmo subir como ola gigante explotando en temblores que te dejan muda. Él te sigue rugiendo tu nombre clavándose hasta el fondo y llenando el condón con chorros calientes.
Caen exhaustos abrazados con el pecho agitado y el corazón latiendo al unísono. Él te besa la frente suave La mejor noche de mi vida gracias a esa pasion de Cristian Castro y Grupo Limite murmura y tú ríes acurrucándote en su pecho oliendo su piel marcada por tus uñas. Afuera la ciudad duerme pero en esa cama la pasion carnal sigue latiendo bajito prometiendo más. Cierras los ojos saboreando el afterglow con su mano en tu cintura y un suspiro de puro gusto.