Predicando Con Pasion Alex Montoya Pdf Prohibida
Yo era María López una tipa normal de veintiocho años viviendo en la colonia Roma de la Ciudad de México. Trabajaba en una oficina chida de diseño gráfico pero mi vicio secreto eran las predicaciones apasionadas. Una noche de esas en que el calor te pone de malas busqué en Google predicando con pasion alex montoya pdf porque había oído que el pastor Alex Montoya armaba un show en sus sermones que te ponía la piel chinita. Bajé el archivo rapidito y lo abrí en mi laptop mientras me echaba en la cama con el ventilador zumbando como loco.
La voz de Alex en mi mente mientras leía sus palabras era pura fuego. "Prediquen con pasión hermanos porque el Señor enciende el alma como un volcán" decía en esas páginas. Neta su forma de escribir me hacía sentir un cosquilleo en el estómago que bajaba hasta mis muslos. Olía a mi crema de vainilla mezclada con el sudor de la noche caliente y el cursor parpadeaba invitándome a seguir. Me imaginé su cara morena fuerte voz grave como trueno en la iglesia. ¿Cómo sería tocar esa pasión en carne viva? Mis dedos se colaron bajo mi shortcito sin darme cuenta frotando despacito mientras leía más. Pero paré ahí esa noche solo fantaseando con el PDF abierto en la pantalla.
Al día siguiente en la iglesia de la colonia Condesa donde predicaba Alex me vestí con un vestido floreado ajustadito que marcaba mis curvas sin pecar demasiado. El aroma a incienso y flores frescas me golpeó al entrar olor a madera vieja y velas derretidas. La congregación cantaba y de pronto él subió al púlpito. Alto fornido con camisa blanca pegada por el sudor ojos negros que te clavaban.
"¡Predicando con pasión mis hermanos! ¡Así como el fuego del Espíritu Santo!"gritó y su voz retumbó en mi pecho haciendo que mis pezones se endurecieran contra el encaje del bra. Lo miré fijo y juré que me vio devolviéndome la mirada con una chispa rara.
Después del servicio me quedé rezando en el banco delantero el corazón latiéndome como tambor. Sentí su presencia antes de verlo pasos firmes olor a colonia masculina y jabón fresco. "¿Qué te pareció el sermón María?" me preguntó agachándose a mi lado su aliento cálido rozándome la oreja. Alex Montoya en persona tan cerca que podía oler su sudor mezclado con esa pasión del PDF. "Increíble pastor me inspiré mucho con su predicando con pasion alex montoya pdf que bajé anoche" le contesté con voz temblorosa las mejillas ardiendo. Él sonrió chulo "Qué bueno que lo leíste ven a mi oficina quiero platicar más del Señor contigo".
En su oficina chiquita con libros apilados y una cruz grande el aire estaba cargado de tensión. Se sentó frente a mí en su sillón de cuero crujiente y yo en la silla dura sintiendo cómo mis bragas se humedecían solo con su mirada. Hablamos de fe de pasión en la prédica pero sus ojos bajaban a mis labios a mi escote. ¿Y si este hombre santo tiene fuego carnal? pensé mientras él se paraba para servirme agua sus dedos rozando los míos eléctricos como corriente. "María tú tienes esa pasión adentro te lo veo en los ojos" murmuró acercándose su mano en mi hombro cálida pesada. Mi piel erizó tetas pesadas deseo subiendo como lava.
"Pastor yo... siento algo cuando leo sus palabras" confesé mordiéndome el labio el corazón tronándome. Él se arrodilló frente a mí tomándome las manos "El Señor nos da pasiones para compartirlas María déjame mostrarte". Sus labios tocaron los míos suaves al principio luego hambrientos lengua invadiendo mi boca sabor a menta y hombre. Gemí bajito empujándolo suave al sillón montándome encima mis caderas frotándose contra su bulto duro. "¡Órale Alex neta eres fuego!" le dije entre besos desabrochando su camisa oliendo su pecho sudoroso salado.
Sus manos grandes amasaron mis nalgas bajo el vestido tirando mi tanguita a un lado dedos hundiéndose en mi humedad chorreante. Pinche pastor sabe cómo predicar en la carne pensé mientras lo besaba el cuello lamiendo su piel salada. Él gruñó "María eres una santa pecadora" bajándome el vestido chupando mis tetas duras pezones erectos enviando chispas a mi clítoris. Me recargué jadeando el sonido de su respiración pesada mis jugos corriéndome por los muslos olor a sexo puro invadiendo la oficina santa.
Lo desabroché la verga saltó libre gruesa venosa palpitando pre-semen brillando en la punta. "¡Qué chulada de verga pastor!" exclamé tomándola en mi mano suave terciopelo sobre acero bombeándola despacio. Él gimió fuerte "¡Sí María con pasión como en mi PDF!" y me levantó sentándome en el escritorio papeles volando mi culo desnudo contra madera fría contrastando mi calor. Me abrió las piernas lamió mi concha despacio lengua plana saboreando mis labios hinchados succionando mi clítoris hasta que vi estrellas gritando su nombre.
"Métemela Alex ya no aguanto" supliqué arqueándome. Él se paró entre mis piernas la cabeza rozando mi entrada resbalosa empujando centímetro a centímetro estirándome llena hasta el fondo. ¡Qué rico tan profundo tocando mi alma! El roce era fuego piel contra piel sudor goteando sus embestidas lentas profundas slap slap de carne contra carne. Agarré su culo firme clavando uñas acelerando el ritmo mis tetas rebotando su boca en mi cuello mordisqueando suave.
La tensión crecía espiral mi vientre apretándose sus bolas golpeando mi ano ritmo frenético. "¡Más duro predicador dame tu pasión!" grité y él obedeció clavándome como animal gruñendo mi nombre. El olor a sexo sudor almizcle llenaba todo mis paredes apretándolo ordeñándolo hasta que exploté orgasmo cegador chorros mojando su verga piernas temblando. Él siguió unos segundos más rugiendo semen caliente llenándome pintando mis paredes internas pulso tras pulso.
Caímos jadeando él aún dentro mío besándonos lentos suaves lenguas danzando post-orgasmo. Su peso reconfortante olor a nosotros pegados piel pegajosa. "María eso fue predicar con verdadera pasión" murmuró acariciándome el pelo. Yo sonreí besando su pecho "Tu PDF fue solo el comienzo Alex ahora quiero la versión completa cada domingo". Nos vestimos riendo bajito arreglando el desmadre la oficina oliendo a nuestro pecado santo.
Salí de ahí piernas flojas pero alma plena caminando por las calles de Condesa con el sol calentándome la piel. Ese predicando con pasion alex montoya pdf había sido la chispa ahora el fuego ardía en mí para siempre. Cada vez que lo viera en el púlpito recordaría su verga dentro su pasión desatada. Neta la fe y el deseo van de la mano cuando lo predicas con pasión de verdad.