Relatos
Inicio Erotismo Como Prepararse Para Una Noche de Pasion Como Prepararse Para Una Noche de Pasion

Como Prepararse Para Una Noche de Pasion

6521 palabras

Como Prepararse Para Una Noche de Pasion

Imagina que es viernes por la noche en tu depa de la Roma, con el ruido lejano de los coches en Insurgentes y el aroma a tacos de la esquina flotando en el aire. Tú, sentada frente al espejo del baño, con el vapor del agua caliente aún pegado a los azulejos. Órale, piensas, hoy va a ser la noche. Hace rato leíste ese artículo en línea sobre como prepararse para una noche de pasion, y neta, te late la idea. No es cualquier rollo, es como un ritual para encender el fuego que traes adentro.

¿Y si esta vez es diferente? ¿Y si él me hace volar como nunca?

Empiezas por el baño. El agua cae como lluvia tropical, caliente y perfumada con ese jabón de lavanda que compraste en el tianguis. Te enjabonas despacio, sintiendo la espuma resbalando por tus curvas, desde los hombros hasta las caderas. Tus manos recorren tu piel suave, imaginando que son las de él. Chingón, murmuras, mientras te depilas con cuidado, dejando todo listo, impecable. El vapor empaña el espejo, pero tú ves tu reflejo borroso: senos firmes, cintura marcada, culo redondo que sabes que lo vuelve loco.

Sales envuelta en la toalla, el piso fresco bajo tus pies descalzos. En el clóset eliges la lencería: un tanga negro de encaje que apenas cubre, y un bra que empuja todo hacia arriba. Te lo pones frente al espejo de cuerpo entero, girando para verte de lado. ¡Qué mamacita! El perfume viene después, unas gotas en el cuello, entre los pechos, en las muñecas. Huele a vainilla y jazmín, dulce y provocador, como el postre que planeas ser esta noche.

El vestido es rojo sangre, ceñido como segunda piel, con escote que deja ver justo lo suficiente. Maquillaje sutil: labios rojos que gritan beso, ojos ahumados que prometen pecado. Te peinas el cabello suelto, ondulado, cayendo por la espalda. Miras el reloj: él llega en media hora. El corazón te late fuerte, un tambor en el pecho. Preparas la mesa: velas, vino tinto de Valle de Guadalupe, quesadillas de flor de calabaza que hiciste con amor. Todo listo para la seducción.

La puerta suena. Ya llegó mi carnal. Abres y ahí está Alex, con su camisa ajustada marcando los pectorales, jeans que abrazan sus muslos fuertes. Sus ojos te recorren de arriba abajo, se detienen en tus labios. "Órale, güey, estás para comerte viva", dice con esa voz ronca que te eriza la piel. Lo jalas adentro, cierras la puerta. Sus manos ya están en tu cintura, atrayéndote. Hueles su colonia, madera y cítricos, mezclada con su sudor fresco de la calle.

Cenan lento, hablando pendejadas de la chamba, riendo de los weyes del gym. Pero la tensión crece. Sus pies rozan los tuyos bajo la mesa, un toque eléctrico. Terminan el vino, y él te mira fijo. "Vamos a mi cuarto, nena". Te levantas, sientes el calor entre las piernas ya humedeciéndose. Lo sigues, el pasillo parece eterno, con el sonido de vuestras respiraciones aceleradas.

En la recámara, la luz tenue de la lámpara pinta sombras en las paredes blancas. Él te besa primero, suave, labios carnosos probando los tuyos. Saben a vino y deseo. La lengua entra, baila con la tuya, y un gemido se te escapa. Sus manos bajan el vestido por tus hombros, exponiendo la lencería. "Puta madre, qué chingona estás", susurra contra tu cuello, mordisqueando la piel sensible. Sientes su aliento caliente, el roce de su barba incipiente.

Esto es lo que quería, prepararme así para sentirlo todo. No hay vuelta atrás.

Te quita el vestido del todo, y caes en la cama king size, sábanas de algodón egipcio frescas contra tu espalda ardiente. Él se desnuda rápido: camisa volando, jeans cayendo, boxer revelando su verga dura, gruesa, venosa, lista para ti. Te lame los pezones por encima del bra, chupando hasta que duelen de placer. Desabrocha el encaje, y su boca ataca directo: lengua girando, dientes suaves. Tus manos enredan en su cabello negro, jalándolo más cerca. "Sí, así, cabrón".

Baja despacio, besos por el estómago, lamiendo el ombligo. Llega al tanga, lo huele primero. "Hueles a miel, mi reina". Lo desliza, y su nariz roza tu clítoris hinchado. Gimes fuerte cuando su lengua toca, plana y húmeda, lamiendo de abajo arriba. El sabor de tu excitación lo enloquece; chupa, succiona, mete dos dedos gruesos que curvan justo ahí, en el punto G. Tus caderas se alzan solas, follándote su boca. El cuarto se llena de sonidos: slurps húmedos, tus jadeos, su gruñido animal.

No aguantas más. "Muévete, quiero tu verga adentro". Él se posiciona, la punta rozando tu entrada empapada. Entra lento, centímetro a centímetro, estirándote delicioso. Sientes cada vena pulsando, llenándote hasta el fondo. ¡Ay, wey! Empieza a moverse, embestidas profundas, piel contra piel chapoteando. Tus uñas en su espalda, dejando marcas rojas. Él acelera, sudando, gotas cayendo en tus tetas. Chocas pechos, besos salvajes con saliva y mordidas.

Cambian: tú arriba, cabalgándolo como amazona. Tus caderas giran, suben y bajan, sintiendo cómo su verga roza cada pared interna. Él aprieta tu culo, azotando suave. "Qué rico te meneas, pendeja sexy". El orgasmo se acerca, un nudo en el vientre apretándose. Sudor mezclado, olores a sexo crudo, almizcle y vainilla. Tus pezones rozan su pecho velludo, chispas de placer.

Él te voltea a cuatro patas, entra brutal pero consentido, jalándote el pelo. "Te voy a romper, mi amor". Folla duro, bolas golpeando tu clítoris. El placer explota: gritas, convulsionas, chorros calientes mojando las sábanas. Él ruge, se corre adentro, semen caliente llenándote, goteando por tus muslos.

Caen exhaustos, enredados. Su pecho sube y baja contra el tuyo, corazones galopando al unísono. Besos perezosos, risas suaves. "Fue la mejor noche, gracias por prepararte así", murmura. Tú sonríes, oliendo el sexo en la piel de ambos.

Prepararse para una noche de pasión vale cada segundo. Mañana, lo repetimos.

Duermes pegada a él, con el amanecer filtrándose por las cortinas, prometiendo más. El cuerpo relajado, satisfecho, listo para lo que venga. Neta, seguir ese tip de como prepararse para una noche de pasion fue lo mejor que hiciste.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatos.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.