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Memes de Pasión y Deseo

6531 palabras

Memes de Pasión y Deseo

Estás sentado en el sofá de tu depa en la Condesa, con el ventilador zumbando perezosamente contra el calor pegajoso de la noche mexicana. La pantalla de tu cel brilla en la penumbra, iluminando tu cara con un resplandor azul. Memes de pasión y deseo, piensas mientras deslizas el dedo por el chat con Karla, esa morra que conociste en una peda hace meses. Neta, todo empezó inocente: un meme de un carnal abrazando a su jaina con ojos de fuego, subtitulado "Cuando el deseo te quema por dentro". Tú le mandaste uno de una pareja enredada en sábanas revueltas, con el texto "Pasión que no para". Ella respondió con carcajadas virtuales y un emoji de diablito.

Pero ahora, el aire se siente más denso. Su último mensaje: "Órale wey, ese meme de pasión y deseo me dejó pensando en cosas chuecas. ¿Y tú qué?". Sientes un cosquilleo en el estómago, como mariposas cabronas revoloteando. El olor a tacos de la taquería de la esquina se cuela por la ventana entreabierta, mezclado con el perfume dulce de las jacarandas que aún flotan en el ambiente. Respondes: "Neta Karla, esos memes me prenden. Imagínate si los viviéramos en carne propia". Tu pulso se acelera, el corazón latiéndote en los oídos como un tambor de cumbia.

Pasan minutos que parecen horas. Su respuesta llega con una foto suya: labios carnosos mordidos, ojos entrecerrados, cabello negro cayendo en ondas salvajes. "

Ven y hagamos nuestros propios memes de pasión y deseo
", dice. No lo piensas dos veces. Agarras las llaves, sales a la calle donde las luces neón parpadean y el bullicio de la Roma te envuelve. Un taxi te lleva volando a su depa en Polanco, el viento caliente azotando tu cara por la ventanilla bajada.

Llegas y ella abre la puerta en un shortcito ajustado que marca sus curvas perfectas y una blusa holgada que deja ver el encaje negro de su bra. "Pásale, pendejo", te dice con una sonrisa pícara, su voz ronca como miel quemada. El aroma de su piel te golpea: vainilla y algo más primitivo, sudor fresco mezclado con deseo. Cierras la puerta y ya están cerca, demasiado cerca. Sus manos rozan tu brazo, enviando chispas eléctricas por tu espina.

¿Esto va a pasar de verdad?, te preguntas mientras se sientan en su cama king size, rodeados de cojines suaves y luces tenues de lamparitas. Sacan los cels otra vez, pero ahora los memes son excusa. Uno de una mano deslizándose por un muslo desnudo: "Deseo que sube de tono". Ella se ríe, pero su risa se quiebra cuando tu dedo traza el borde de su short. "Neta, Karla, estos memes de pasión y deseo me tienen loco por ti", murmuras, tu aliento caliente contra su oreja. Ella gira la cara, labios a centímetros, y susurra: "Pues hazlo real, carnal".

El beso explota como fuegos artificiales en el Zócalo. Sus labios suaves y calientes se pegan a los tuyos, lengua juguetona explorando, saboreando a tequila y menta. Tus manos suben por su espalda, sintiendo la seda de su piel bajo la blusa, el latido acelerado de su corazón contra tu pecho. Ella gime bajito, un sonido que vibra en tu verga ya dura como piedra. La blusa vuela al piso, revelando tetas firmes, pezones oscuros endurecidos por el aire fresco. Los besas, lames, succionas, oyendo sus jadeos que llenan la habitación como música prohibida.

La recuestas en la cama, el colchón hundiéndose bajo su peso. Desabrochas su short, lo deslizas lento, torturador, inhalando el olor almizclado de su excitación que impregna el aire. "Estás chingona, wey", le dices, voz entrecortada. Ella se arquea, panocha depilada brillando húmeda bajo la luz. Tus dedos rozan sus labios mayores, resbaladizos de jugos, y ella suelta un "¡Ay, cabrón!" que te enciende más. La tocas despacio, círculos en su clítoris hinchado, sintiendo cómo palpita bajo tu yema. Sus caderas se mueven al ritmo, nalgas prietas apretándose contra las sábanas frescas.

Pero no quieres apresurar. Te quitas la playera, jeans, bóxers, liberando tu verga tiesa, venosa, goteando pre-semen. Ella la mira con hambre, mano envolviéndola en un puño caliente, masturbándote lento mientras tú sigues jugando con su concha. "Te quiero adentro", ruega, ojos vidriosos de lujuria. Te posicionas, la punta rozando su entrada resbalosa. Empujas suave, centímetro a centímetro, sintiendo sus paredes calientes apretándote como un guante de terciopelo. Gime fuerte, uñas clavándose en tu espalda, dejando surcos rojos que arden delicioso.

El ritmo empieza lento, caderas chocando con un plaf plaf húmedo, sudor perlando vuestros cuerpos. El olor a sexo crudo llena todo: salado, dulce, animal. Aceleras, verga hundiéndose profunda, golpeando su punto G, sus tetas rebotando con cada embestida. "¡Más duro, pendejo! ¡Chíngame como en esos memes!", grita, piernas envolviéndote la cintura. Obedeces, follando con furia, bolas golpeando su culo, respiraciones jadeantes mezclándose con gemidos que retumban en las paredes.

La volteas a cuatro patas, nalgas redondas alzadas como ofrenda. Entras de nuevo, manos agarrando sus caderas, tirando de su pelo suave. Ella empuja hacia atrás, concha tragándote entero, jugos chorreando por tus muslos. El sonido es obsceno: piel contra piel, resbaloso y urgente. Sientes el orgasmo construyéndose, bolas tensándose, pero aguantas, queriendo que ella vuele primero. Un dedo en su ano apretado, otro frotando clítoris, y explota: "¡Me vengo, cabrón! ¡Sííí!". Su concha se contrae en espasmos, ordeñándote, chorros calientes empapando las sábanas.

No resistes. Sacas, la volteas, verga palpitando sobre su panza. Ella la chupa ansiosa, lengua lamiendo el glande salado, manos apretando. Eyaculas en chorros espesos sobre sus tetas, semen caliente salpicando su piel dorada. Gritas su nombre, cuerpo temblando, olas de placer sacudiéndote hasta el alma.

Caen exhaustos, enredados en sábanas revueltas y sudor. Su cabeza en tu pecho, escuchas su corazón calmándose al unísono con el tuyo. El ventilador sigue zumbando, trayendo brisa fresca que enfría vuestros cuerpos febriles. "Neta, eso fue mejor que cualquier meme de pasión y deseo", murmura ella, besándote el cuello. Ríes bajito, mano acariciando su cabello. Esto es real, carnal. Puro fuego mexicano.

La noche se estira perezosa, con besos suaves y promesas susurradas. Mañana, más memes, más deseo. Pero esta noche, el mundo es solo piel, latidos y el eco de placer compartido.

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