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La Pasion Raiz Etimologica Desatada

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La Pasion Raiz Etimologica Desatada

Estaba en el auditorio de la UNAM esa tarde soleada de primavera en la Ciudad de México el aire cargado con ese olor a jacarandas que me volvía loca. Yo Ana maestra en lingüística sentada en la primera fila tomando notas furiosamente mientras el ponente desmenuzaba las raíces etimológicas de las palabras que nos definen. Pasión dijo él con voz grave viene del latín pati sufrir o soportar algo intenso como un fuego que te quema por dentro. Sentí un cosquilleo en la nuca como si esas palabras me rozaran la piel.

Al final de la plática me acerqué al experto un tipo alto moreno con ojos que brillaban como obsidiana. Diego se presentó extendiendo la mano su piel cálida y áspera por el trabajo de campo en excavaciones arqueológicas. Hablamos de la pasión raíz etimológica esa idea de que el deseo es un sufrimiento dulce que te obliga a rendirte. Neta me late tu enfoque le dije con una sonrisa pícara usando ese slang mexicano que nos une a los chilangos. Él se rio órale güey eso es lo chido de las palabras mexicanas se transforman como nosotras en la cama.

Quedamos en vernos después en un cafecito de la colonia Roma el aroma a café de chiapas y pan dulce flotando en el aire. Llegué con mi falda floreada que se pegaba un poquito a mis muslos por el calor y él ya estaba ahí con una cerveza artesanal en la mano. Charlamos horas sobre cómo la pasión no es solo fuego sino esa raíz profunda que te remueve el alma. Sentía su mirada bajando por mi escote el pulso acelerándose como tambores aztecas en mi pecho. ¿Y si la exploramos en carne propia? me soltó de repente su voz ronca y juguetona. Me mordí el labio simón carnal neta que sí.

¿Qué carajos estoy haciendo? pensé mientras caminábamos hacia su depa en la Condesa las luces de neón reflejándose en los charcos de la lluvia reciente. Pero esa pasión raíz etimológica me jalaba como imán sabía que tenía que pati ese sufrimiento exquisito del deseo.

Acto primero cerrado la puerta de su loft minimalista con vistas al Parque México el olor a madera de encino y su colonia masculina con notas de mezcal me envolvió. Nos sentamos en el sofá de piel suave sus rodillas rozando las mías accidentalmente o no. Hablaba de cómo en náhuatl palabras como tlazohtlalli amor carnal se entretejían con lo etimológico pero yo ya no escuchaba del todo. Mi mano en su muslo sintiendo el calor subir por su pierna él se inclinó y me besó lento profundo su lengua saboreando a chicle de tamarindo y tequila.

El beso se intensificó sus manos grandes explorando mi espalda bajando hasta mis nalgas apretándolas con fuerza juguetona. Qué rica estás wey murmuró contra mi boca yo respondí arqueándome no seas pendejo muéstramelo. Me quitó la blusa despacio besando cada centímetro de piel expuesta el roce de sus labios como pluma de quetzal enviando escalofríos por mi espina. Olía a sudor limpio y deseo crudo mis pezones endureciéndose bajo su mirada hambrienta.

Lo empujé al sofá montándome a horcajadas sintiendo su verga dura presionando contra mi entrepierna a través de la tela. Le desabroché la camisa lamiendo su pecho moreno salado el vello rizado raspando mi lengua delicioso. Sus manos subieron por mis muslos metiéndose bajo la falda rozando mi calzón ya empapado. Estás chorreando mami dijo con esa voz que me derretía yo gemí es por ti cabrón tócame ya.

El medio acto empezó con él deslizando mis bragas a un lado sus dedos gruesos abriéndome explorando mi clítoris hinchado con círculos lentos agonizantes. El sonido de mi humedad chasqueando en el aire mezclado con nuestros jadeos pesados. Pensaba en esa raíz etimológica la pasión como sufrimiento porque cada roce era una tortura divina queriendo más pero él se detenía para besarme el cuello mordisqueando suave.

¡No pares pendejo! gritaba en mi mente pero salía como súplicas roncas más Diego más.

Me levantó como si nada cargándome al cuarto el colchón king size hundiéndose bajo nuestro peso. Me desnudó por completo admirando mi cuerpo curvilíneo tetas firmes culo redondo. Él se quitó todo su cuerpo atlético marcado por el sol mexicano verga gruesa venosa palpitando. La probé de rodillas lamiendo desde la base hasta la punta sabor musgoso salado sus gemidos ¡carajo Ana qué chido! vibrando en mi garganta. Lo chupé profundo tragando saliva y pre-semen el olor a macho invadiendo mis fosas nasales.

Me tumbó boca arriba separando mis piernas besando mi concha abierta lengua danzando en mis labios mayores succionando mi clítoris como tamal humeante. Sentía cada lamida como rayos de placer el calor subiendo por mi vientre mis caderas moviéndose solas follándole la cara. Te voy a venir wey avisé él aceleró y exploté ondas de éxtasis recorriéndome el cuerpo gritando su nombre el sudor perlando mi piel.

Pero la tensión subía él se posicionó entre mis muslos la punta de su verga rozando mi entrada húmeda. Entra ya amor le rogué mirándolo a los ojos llenos de esa pasión raíz. Empujó lento centímetro a centímetro estirándome deliciosamente el dolor placer mezclado como la etimología misma sufrimiento y gozo. Llenó mi coño por completo sus bolas golpeando mi culo al ritmo creciente.

Follamos como animales él embistiéndome profundo yo clavando uñas en su espalda arañando rojo. El slap slap de piel contra piel sonidos obscenos música de nuestro deseo. Cambiamos él de rodillas yo cabalgándolo rebotando mis tetas saltando sus manos amasándolas pellizcando pezones. Sudor goteando de su frente cayendo en mi boca salado. Eres mi pendeja favorita bromeó yo reí tú mi verga etimológica y apreté mis paredes vaginales ordeñándolo.

El clímax se acercaba su ritmo frenético mis piernas temblando alrededor de su cintura. Métemela hasta el fondo supliqué él gruñó te voy a llenar güey. Vino primero chorros calientes inundándome el útero desencadenando mi segundo orgasmo estrellas explotando detrás de mis párpados el aroma a sexo espeso envolviéndonos.

Acto final colapsamos jadeantes cuerpos entrelazados piel pegajosa por sudor y fluidos. Él me besó la frente suave esa fue la pasión raíz etimológica pura neta carnal dije acariciando su rostro. Nos quedamos así escuchando el tráfico lejano de la Condesa el corazón latiendo en unisono. Reflexioné en silencio esa palabra pati soportar el éxtasis ahora lo entendía en cada fibra de mi ser.

Al amanecer con el sol filtrándose por las cortinas besé su pecho dormido saboreando el afterglow. No era solo un polvo era un descubrimiento profundo como las raíces de nuestra lengua mexicana llena de pasión ardiente y eterna. Me vestí sonriendo pensando en la próxima charla etimológica pero esta vez con él a mi lado desatando más fuegos.

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