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Pasión del Cielo Coffee en Tus Labios

6815 palabras

Pasión del Cielo Coffee en Tus Labios

Tú entras al café Pasión del Cielo Coffee en la colonia Roma de la Ciudad de México un viernes por la tarde el aroma intenso del café recién molido te envuelve como un abrazo cálido y prohibido. El lugar está chido iluminado con luces tenues mesas de madera oscura y un bullicio suave de pláticas y risas. Llevas un vestido ligero que se pega un poco a tu piel por el calor del día y sientes esa cosquilla familiar en el estómago esa que te dice que algo va a pasar. Te acercas al mostrador pides un Pasión del Cielo Coffee negro sin azúcar puro como te gusta fuerte y ardiente.

El barista te sonríe pero no es él quien capta tu atención. Sentado en una mesa junto a la ventana está un tipo alto moreno con ojos cafés profundos y una barba recortada que le da ese aire de hombre que sabe lo que quiere. Lleva una camisa blanca arremangada dejando ver unos antebrazos fuertes y tatuados sutilmente. Sus dedos tamborilean sobre una taza humeante mientras lee un libro. Neta qué chido piensas mordiéndote el labio inferior. Él levanta la vista justo cuando recoges tu café vuestras miradas se cruzan y sientes un chispazo eléctrico que te recorre la espina dorsal.

¿Será que nota cómo me late el corazón? Ese aroma del Pasión del Cielo Coffee me pone cachonda ya de por sí y ahora él aquí mirándome como si quisiera comerme entera.

Te sientas en la mesa de al lado no muy lejos para oler su colonia mezclada con el café ese olor masculino terroso que te hace apretar las piernas bajo la mesa. Él no tarda en voltear de nuevo esta vez con una sonrisa pícara. Órale murmura para ti misma. "¿Ese Pasión del Cielo Coffee está tan bueno como se ve en tus manos?" te pregunta con voz grave y juguetona acento chilango puro. Tú ríes nerviosa pero coqueta "Más que bueno carnal quema hasta el alma".

La charla fluye natural como el vapor de las tazas. Se llama Diego es diseñador gráfico vive a unas cuadras trabaja freelance y ama el café mexicano tanto como tú. Hablan de la vida en la CDMX de lo caótico y vibrante de las noches que no terminan. Sus rodillas se rozan accidentalmente bajo la mesa y ninguno se aparta el calor de su piel te eriza la nuca. El sabor del Pasión del Cielo Coffee en tu lengua es amargo dulce persistente igual que la tensión que crece entre ustedes. Sus ojos recorren tu escote sin disimulo y tú sientes tus pezones endurecerse contra la tela del vestido.

Acto seguido él se inclina "Oye ¿vamos a otro lado? Tengo un paquete de ese mismo café en casa puedo prepararte uno mejor". Su propuesta te prende como yesca el pulso se te acelera y asientes con un "Sí güey no seas pendejo llévame". Pagan rápido salen a la calle el sol del atardecer tiñe todo de naranja y caminan tomados de la mano su palma grande y callosa contra la tuya suave. El viento trae ecos de música de un antro cercano y el olor a tacos de la esquina pero nada importa solo su cuerpo cerca rozando el tuyo.

Llegan a su depa un loft moderno en una calle tranquila con ventanales enormes vistas a los edificios iluminados. Enciende la máquina de café el ritual lento deliberado muele los granos de Pasión del Cielo Coffee el aroma llena el aire espeso sensual. Tú te sientas en el sofá de piel suave observándolo moverte las caderas inquieta. Él trae las tazas se sienta pegado a ti su muslo presionando el tuyo "Prueba este" dice y te da un sorbo sus labios rozan el borde donde los tuyos estuvieron después. El café está perfecto caliente con notas de chocolate y nuez pero es su mirada la que te quema.

¡Madre mía este wey me va a volver loca su olor su voz esa forma de mirarme como si ya estuviera desnuda. Siento mi concha húmeda palpitando neta no aguanto más.

La conversación se calienta pasa de chismes a confesiones él te cuenta de su última ruptura cómo extraña el toque de una mujer tú le dices que hace meses no sientes nada así de intenso. Sus manos encuentran tus rodillas suben despacio por tus muslos el roce de sus dedos ásperos contra tu piel lisa te hace jadear. "Eres preciosa" susurra besándote el cuello su aliento caliente oliendo a café. Tú giras la cara vuestras bocas se encuentran el beso es hambriento lenguas danzando sabor a Pasión del Cielo Coffee mezclado con saliva dulce. Sus manos aprietan tus nalgas levantándote contra él sientes su verga dura presionando tu monte de Venus a través de la ropa.

Se levantan tropezando van al cuarto la cama king size con sábanas blancas revueltas. Te quita el vestido lento admirando cada centímetro "Qué chingona estás" dice lamiendo tus tetas pezones duros como piedras bajo su lengua húmeda. Tú le arrancas la camisa arañas su pecho velludo suave sientes los músculos tensos bajo tus uñas. Baja por tu panza lame tu ombligo hasta llegar a tus calzones empapados los baja de un jalón y entierra la cara en tu coño el olor a excitación femenina lo enloquece "Estás mojada rica" gruñe chupando tu clítoris hinchado.

Tú gimes arqueas la espalda el placer sube en oleadas sus dedos entran en ti dos tres curvándose contra tu punto G el sonido chapoteante de tu humedad llena la habitación. "¡Sí Diego así no pares cabrón!" gritas tus caderas se mueven solas contra su boca su barba raspando tus labios mayores deliciosamente. Él se endereza se quita el pantalón su verga sale libre gruesa venosa palpitante con gotas de precum en la punta. Tú la agarras masturbándolo lento sintiendo las venas latir en tu palma "Métemela ya" suplicas.

Se pone condón se hunde en ti de un empujón largo el estiramiento te llena por completo "¡Ay wey qué rica!" gime él embistiéndote profundo rítmico el sonido de carne contra carne slap slap slap. Sudor perla sus cuerpos el olor a sexo crudo café y piel sudada impregna el aire. Cambian posiciones tú encima cabalgándolo sus manos en tus tetas rebotando tus pezones rozando su pecho. Él te pica el clítoris con el pulgar el orgasmo te golpea como un rayo contraes alrededor de su verga gritando su nombre piernas temblando.

Diego te voltea a cuatro patas entra por atrás jalándote el pelo suave "¡Venirme adentro!" ruge y se corre estremeciéndose su calor a través del látex te hace correrme de nuevo. Caen exhaustos piel pegajosa de sudor respiraciones agitadas. Él te abraza besa tu frente "Eso fue la neta del planeta" dice riendo tú sonríes acurrucada oliendo el leve aroma de Pasión del Cielo Coffee aún en su aliento.

Jamás un café me llevó a esto pero este Pasión del Cielo Coffee en sus labios me cambió la vida. Mañana volveré por más.

Se quedan así en afterglow luces de la ciudad parpadeando afuera promesas de más noches calientes en el horizonte.

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