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La Pasión Sarah Brightman y Fernando Lima Letras de Fuego

7265 palabras

La Pasión Sarah Brightman y Fernando Lima Letras de Fuego

Ana se recostó en el sofá de su departamento en Polanco, con el aire acondicionado zumbando bajito como un secreto compartido. La noche de Ciudad de México se colaba por las ventanas altas, luces neón parpadeando como promesas lejanas. Tenía puesto un vestido negro ceñido que abrazaba sus curvas como un amante impaciente, y el aroma de su perfume, jazmín y vainilla, flotaba en el aire cargado de anticipación. Marco acababa de llegar, con esa sonrisa pícara que siempre la desarmaba, oliendo a colonia fresca y a la lluvia que acababa de caer en la calle.

Órale, nena, estás para comerte viva, le dijo él mientras se acercaba, su voz ronca como grava mojada. Ana sintió un cosquilleo en la piel, el pulso acelerándose en su cuello. Se levantó despacio, rozando su pecho con los senos, y lo besó suave al principio, saboreando el whisky en su lengua, dulce y ardiente.

Habían cenado en ese restaurante italiano de la colonia, velas titilando, risas compartidas sobre el pinche tráfico y los chismes del trabajo. Pero ahora, solos, la tensión crecía como una tormenta. Marco la tomó de la cintura, sus manos grandes y cálidas deslizándose por su espalda, y la pegó a él. Te deseo tanto, murmuró contra su oído, su aliento caliente erizándole la piel.

Ana se apartó un poquito, juguetona, y sacó su celular. Mira esto, amor. Encontré una rola que me voló la cabeza. Buscó rápido la pasion sarah brightman y fernando lima lyrics, y la pantalla se iluminó con las palabras apasionadas. La canción empezó a sonar bajito desde el altavoz, la voz etérea de Sarah Brightman entrelazándose con el tenor ardiente de Fernando Lima.

En la pasión que nos une, en el fuego que nos quema...
Las letras flotaban en el aire, cargadas de un erotismo antiguo, como un hechizo.

Marco la miró con ojos oscuros, brillantes. Qué chingón, Ana. Léelas en voz alta, pero con tu voz sexy. Ella sonrió, el corazón latiéndole fuerte, y empezó a recitar, su voz temblando de deseo: La pasión, Sarah Brightman y Fernando Lima lyrics que nos envuelven en llamas. Cada palabra era un roce, un susurro que avivaba el calor entre sus piernas.

Acto primero de su noche: la seducción lenta. Marco la llevó al sillón, sentándola en su regazo. Sus manos exploraban sus muslos, subiendo el vestido, tocando la piel suave y tibia. Ana jadeaba, el sonido de la canción envolviéndolos como humo. Olía a su excitación, ese musk almizclado que la volvía loca. Me encanta cómo te pones, cabrón, le dijo ella, mordiéndose el labio, mientras frotaba su dureza contra ella.

Se besaron con hambre, lenguas danzando, sabores mezclándose: sal de su piel, dulzor de su boca. Las luces de la ciudad parpadeaban afuera, pero adentro solo existían ellos, el ritmo de la música marcando el pulso de sus cuerpos.

La tensión subía como el volumen de la rola. Ana se quitó el vestido, quedando en encaje negro que apenas cubría sus pezones endurecidos. Marco gruñó, un sonido animal que vibró en su pecho. Eres mi diosa, Ana. La acostó en el sofá, besando su cuello, bajando por el valle de sus senos. Ella arqueó la espalda, gimiendo suave, el tacto de su barba raspando delicioso.

En su mente, las letras giraban: la pasion sarah brightman y fernando lima lyrics, evocando imágenes de amantes eternos, cuerpos entrelazados en éxtasis.

Quiero sentirte dentro, amor, como en esa canción
, pensó ella, mientras sus dedos se enredaban en su pelo.

El medio acto explotaba en intensidad. Marco se desvistió rápido, su cuerpo atlético brillando bajo la luz tenue, músculos tensos por el deseo. Ana lo miró, lamiéndose los labios, el sabor imaginario de él ya en su boca. Se arrodilló frente a él, tomándolo con manos temblorosas, suave al principio, luego con más fervor. El sonido húmedo de su succión llenaba la habitación, mezclado con sus gemidos roncos. ¡Qué rico, nena! No pares.

Él la levantó, cargándola al cuarto como si no pesara nada. La cama king size los esperaba, sábanas de algodón egipcio frescas contra su piel ardiente. La canción seguía sonando en loop, las voces de Sarah y Fernando como un mantra erótico. Marco la besó por todo el cuerpo: pechos, vientre, muslos internos. Ana temblaba, el olor de su propia humedad embriagador. Chúpame ahí, pendejo, me tienes loca, suplicó, y él obedeció, lengua experta trazando círculos en su clítoris hinchado.

El placer la invadía en olas, su cuerpo convulsionando, uñas clavándose en sus hombros. ¡Ay, Dios! ¡Sí, así! Gritó, el clímax acercándose como un tren. Pero él se detuvo, juguetón. Aún no, mi reina. Quiero que vengas conmigo. La volteó boca abajo, besando su espalda, sus nalgas firmes. Entró en ella despacio, centímetro a centímetro, el estiramiento delicioso, llenándola por completo.

Se movieron al ritmo de la pasión, embestidas profundas, piel contra piel chocando con sonidos obscenos. Sudor perlaba sus cuerpos, salado al lamerse mutuamente. Ana giró la cabeza, viéndolo en el espejo del clóset: él detrás, posesivo, ella entregada. Más fuerte, amor, rómpeme. Las letras de la canción resonaban en su cabeza: la pasion sarah brightman y fernando lima lyrics, fuego puro que los consumía.

La intensidad psicológica crecía. Ana pensó en su vida antes de él: noches solitarias, deseo reprimido. Ahora, con Marco, se sentía empoderada, dueña de su placer. Él susurraba guarradas al oído: Eres tan chingona en la cama, me tienes adicto. Cada thrust era una confesión, un lazo más fuerte.

El clímax se acercaba inexorable. Cambiaron posiciones: ella encima, cabalgándolo como una amazona, senos rebotando, pelo revuelto. El aroma de sexo impregnaba el aire, espeso y primal. Marco la sostenía de las caderas, guiándola, sus ojos clavados en los de ella.

Vente conmigo, Ana, déjate ir
.

El orgasmo los golpeó como un rayo. Ana gritó, paredes contrayéndose alrededor de él, olas de placer sacudiéndola desde el centro hasta las yemas de los dedos. Él la siguió, gruñendo su nombre, caliente dentro de ella. Colapsaron juntos, jadeantes, corazones martilleando al unísono.

El final era puro afterglow. Se quedaron abrazados, la canción apagándose suave. Marco la besó la frente, suave, tierno. Te amo, mi vida. Esa rola fue el detonante perfecto. Ana sonrió, trazando círculos en su pecho con el dedo, sintiendo su calor residual.

El olor de sus cuerpos mezclados, el sabor de besos post-sexo, el sonido de su respiración calmándose. Afuera, la ciudad seguía su ritmo frenético, pero adentro reinaba la paz. La pasión Sarah Brightman y Fernando Lima lyrics nos unieron esta noche, pensó ella, con una sonrisa satisfecha.

Se durmieron entrelazados, prometiendo más noches así, más fuego. Al amanecer, el sol filtrándose dorado, Ana se despertó primero, mirándolo dormir. Qué chulo eres, cabrón, murmuró, y lo besó suave, sabiendo que su pasión solo acababa de encenderse.

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