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El Lado Oscuro de la Pasión

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El Lado Oscuro de la Pasión

Entras al bar de la Condesa con el corazón latiéndole a mil por hora el aire cargado de humo de cigarros finos y el aroma dulce del mezcal que flota como una promesa pecaminosa. La luz tenue de las velas parpadea sobre las mesas de madera pulida y tú te sientas en la barra pides un tequila reposado con limón y sal porque esta noche quieres soltar las riendas. Llevas un vestido negro ceñido que abraza tus curvas como un amante impaciente y sientes el roce suave de la tela contra tu piel arrepiada por el fresco de la noche capitalina.

De pronto lo ves él está al final de la barra con una camisa blanca desabotonada lo justo para dejar entrever el vello oscuro de su pecho moreno y unos ojos negros que parecen tragarte entera. Se llama Diego un tipo de unos treinta y tantos con acento chilango puro que te sonríe con picardía cuando sus miradas se cruzan. Órale qué chulo piensas mientras él se acerca con un trago en la mano.

¿Qué hace una mamacita como tú sola en un lugar como este?
te dice con voz grave que vibra en tu pecho como un tambor lejano. Respondes con una risa coqueta y le sigues la corriente la plática fluye como el tequila suave al principio charlan de la vida en la ciudad de los besos robados en el Metro y de esas noches en que el deseo te quema por dentro. Pero hay algo en su mirada un fuego contenido que te eriza la nuca y te hace apretar las piernas bajo la barra.

El bar se llena de risas y el sonido de copas chocando tú sientes su rodilla rozar la tuya accidentalmente o no y el calor de su piel traspasa la tela de sus pantalones. Esto apenas empieza susurras en tu mente mientras él te invita a bailar una cumbia sensual que retumba en los altavoces. Sus manos en tu cintura son firmes pero tiernas te guían al ritmo y el sudor comienza a perlar su cuello con un olor masculino a colonia y deseo crudo que te marea.

La noche avanza y la tensión crece como una tormenta en el horizonte. Salen del bar caminan por las calles empedradas de la colonia el viento juguetón levanta tu falda y él te toma de la mano con fuerza posesiva pero juguetona. No mames estás cañón murmura pegado a tu oído su aliento caliente oliendo a tequila y menta. Llegan a su departamento en un edificio moderno con vista al skyline de la ciudad luces neón parpadeando como estrellas caídas.

Adentro todo es lujo minimalista sillones de piel oscura y una cama king size que parece llamarlos. Cierra la puerta y te besa por primera vez un beso lento profundo con lengua que sabe a pasión contenida sus labios carnosos devorando los tuyos mientras sus manos recorren tu espalda bajando hasta tus nalgas apretándolas con hambre. Gimes contra su boca el sonido ahogado por el suyo y sientes tu centro humedecerse el pulso acelerado latiendo en tus venas como un río desbocado.

Quiero mostrarte el lado oscuro de la pasión mi reina
te dice separándose apenas jadeante sus ojos brillando con esa intensidad que te asusta y excita a partes iguales. Asientes mordiéndote el labio porque sabes que esto es lo que has anhelado esa entrega total sin máscaras. Te lleva a la habitación enciende velas que arrojan sombras danzantes en las paredes y saca de un cajón unas cintas de seda roja suaves como un susurro.

Te despoja del vestido con deliberada lentitud sus dedos trazando senderos de fuego sobre tu piel expuesta besando cada centímetro descubierto el valle entre tus senos el ombligo la curva de tus caderas. Quedas en lencería negra transparente y él te mira como si fueras un banquete Estás para comerte viva gruñe con voz ronca. Te acuesta en la cama ata tus muñecas a los postes con las sedas firmes pero no dolorosas un juego de confianza absoluta que te hace temblar de anticipación.

Ahora la escalada comienza él se quita la camisa revelando un torso esculpido por horas en el gym pectorales firmes y abdominales que invitas a lamer. Baja sus labios por tu cuello mordisqueando suave dejando marcas rojas que arden deliciosamente. Sus manos expertas masajean tus pechos pellizcando los pezones endurecidos hasta que arqueas la espalda gimiendo su nombre. Diego cabrón me tienes loca jadeas y él ríe bajo un sonido gutural que vibra en tu piel.

Desliza tu tanga a un lado sus dedos exploran tu humedad resbaladiza frotando el clítoris en círculos lentos que te hacen retorcerte. El olor de tu excitación llena la habitación almizclado y dulce mezclado con su sudor masculino. Introduce un dedo luego dos curvándolos justo ahí el punto que te hace ver estrellas el sonido húmedo de sus movimientos es obsceno y adictivo.

Estás chorreando por mí preciosa esto es el lado oscuro de la pasión que tanto te llama
susurra lamiendo tu oreja mientras acelera el ritmo llevándote al borde pero deteniéndose justo antes torturándote con placer negado.

Te desata gira tu cuerpo te pone a cuatro patas sus manos abofeteando suave tus nalgas el escozor placentero que se transforma en calor líquido. Se desnuda por completo su verga erecta gruesa venosa palpitando contra tu entrada te frota contra ti lubricándote con tus propios jugos. ¿La quieres dentro? Dime exige con voz de macho dominante y tú suplicas sí métemela ya pendejito con la voz quebrada por la necesidad.

Empuja lento al principio llenándote centímetro a centímetro estirándote deliciosamente el grosor rozando cada nervio sensible. Gimes alto el sonido rebotando en las paredes mientras él establece un ritmo profundo embistiéndote con fuerza controlada sus bolas golpeando tu clítoris. Sientes todo el latido de su miembro dentro de ti caliente duro vivo el sudor goteando de su pecho a tu espalda mezclándose en un río salado que lames de su piel.

La intensidad sube él te jala el pelo suave arqueándote más profundo ahora sus dedos en tu clítoris frotando furioso mientras bombea sin piedad. ¡Ven para mí grita mi amor! ordena y el orgasmo te arrasa como una ola gigante contracciones pulsantes ordeñando su verga mientras gritas su nombre el mundo explotando en colores y placer cegador. Él te sigue segundos después gruñendo como animal su semen caliente inundándote en chorros espesos marcándote por dentro.

Colapsan juntos exhaustos piel contra piel el corazón de él martilleando contra tu espalda mientras recupera el aliento. Te desata masajea tus muñecas con ternura besa cada moretón con devoción reverente. Se acurrucan en las sábanas revueltas oliendo a sexo y sábanas frescas el skyline de la ciudad testigo mudo de su unión.

Esto fue increíble el lado oscuro de la pasión nos une más
murmuras contra su pecho y él asiente besando tu frente. Duermes en sus brazos con una sonrisa satisfecha el cuerpo lánguido pero el alma plena sabiendo que has probado el fuego y no te quemaste solo brillaste más.

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