Relatos
Inicio Erotismo Pasión de Gavilanes Cap 51 Completo en Carne Viva Pasión de Gavilanes Cap 51 Completo en Carne Viva

Pasión de Gavilanes Cap 51 Completo en Carne Viva

7385 palabras

Pasión de Gavilanes Cap 51 Completo en Carne Viva

La noche caía suave sobre nuestro depa en la colonia Roma, con ese olor a jazmín del jardín de abajo que se colaba por la ventana entreabierta. Yo, Gaby, me recargué en el sillón de piel sintética, sintiendo cómo el fresco del ventilador me erizaba la piel de los brazos. Gabriel, mi carnal desde hace dos años, andaba trajinando con la laptop en la mesita de centro, sus dedos volando sobre el teclado como si estuviera cazando un tesoro.

Órale, carnal, ¿qué buscas con tanto ahínco? le pregunté, estirándome perezosa, mi blusita de tirantes bajando un poco y dejando ver el encaje negro de mi brasier.

Él levantó la vista, con esa sonrisa pícara que me hace debelar las rodillas. Pasión de Gavilanes cap 51 completo, güey. Dicen que ese capítulo está cañón, puro fuego entre los Reyes y las Elizondo. Vamos a verlo, a ver si nos prende el mood.

Me reí bajito, el corazón ya latiéndome un poquito más rápido. Esa novela nos había enganchado desde el principio, con sus venganzas calientes y pasiones que explotaban como pirotecnia en feria. Gabriel dio click y la pantalla se llenó de drama: los hermanos Reyes acechando, las hermanas Elizondo resistiendo, pero con miradas que gritaban te quiero devorar. El audio en español neutro, pero nosotros lo vivíamos en nuestro mexicano puro, comentando cada escena con slang de la calle.

Al rato, su mano grande y callosa se posó en mi muslo desnudo, subiendo despacito por debajo de mi shortcito de mezclilla. Sentí el calor de su palma contra mi piel suave, ese roce que me hace cosquillas hasta el alma. ¿Ya te está dando calor, pinche travieso? murmuré, sin quitar los ojos de la pantalla donde Jimena y Franco se miraban con hambre.

Él se acercó, su aliento cálido oliendo a menta del chicle que masticaba. No mames, Gaby, mira cómo se comen con los ojos. Igualito que nosotros. Su dedo índice trazó círculos lentos en mi interior de muslo, y un jadeo se me escapó, suave como el viento que mecía las cortinas.

La tensión del capítulo subía: traiciones, confesiones, y de repente, un beso robado que hacía temblar la pantalla. Gabriel pausó el video justo ahí. Pasión de Gavilanes cap 51 completo tiene este momento que me prende cañón, dijo con voz ronca, volteándome hacia él. Sus ojos cafés, intensos como el tequila reposado que nos tomamos anoche, me clavaron en el sitio.

Me incorporé a horcajadas sobre sus piernas, sintiendo la dureza de sus jeans contra mi entrepierna. El olor de su colonia, terrosa y masculina, se mezcló con el mío, floral y dulce, creando un perfume que solo nosotros reconocíamos. Nuestros labios se rozaron primero, suaves, tentadores, como preludio de tormenta. Luego, el beso se profundizó, lenguas danzando con urgencia, saboreando el salado de su piel cuando lamí su cuello.

Chingado, Gabriel, me estás volviendo loca. Sigue así y no respondo, pensé, mientras mis uñas se clavaban juguetona en su espalda ancha.

Acto uno del nuestro propio drama: el deseo inicial, latiendo como tambor de banda sinaloense. Sus manos expertas desabrocharon mi blusa, liberando mis pechos que saltaron ansiosos. Él los tomó con reverencia, pulgares rozando mis pezones ya duros como piedras de obsidiana. Gemí contra su boca, el sonido ahogado por su lengua que exploraba sin prisa.

Nos paramos tambaleantes, riendo entre besos, y él me cargó como si no pesara nada, camino al cuarto. La pantalla seguía congelada en Pasión de Gavilanes cap 51 completo, testigo mudo de nuestra escalada. En la cama king size, con sábanas de algodón egipcio que olían a lavanda fresca, me tendió boca arriba, besando cada centímetro de mi vientre. Su barba incipiente raspaba delicioso, enviando chispas directas a mi centro.

Le quité la playera, admirando su torso moreno, marcado por horas en el gym. Estás hecho un pendejo bien rico, le dije, mordiéndome el labio. Él rio, grave y sexy, y bajó mi short junto con las tanguitas. El aire fresco besó mi intimidad húmeda, y él inhaló profundo, ojos cerrados en éxtasis. Hueles a miel y pecado, mi reina.

Ahí empezó el medio tiempo, la escalada gradual. Su lengua trazó caminos lentos por mis labios mayores, saboreando mi néctar con deleite. Yo arqueé la espalda, manos enredadas en su pelo negro revuelto, gimiendo ¡Ay, cabrón, qué rico!. Cada lamida era un fuego lento, círculos alrededor de mi clítoris hinchado, succiones que me hacían ver estrellas. El sonido húmedo de su boca contra mí, mezclado con mis jadeos, llenaba el cuarto como sinfonía erótica.

Pero no quería solita el cielo. Lo jalé arriba, desabrochando su cinturón con dientes, liberando su verga gruesa, venosa, palpitante. La tomé en mano, sintiendo su calor aterciopelado, el pulso acelerado bajo mi palma. Te la chupo hasta que ruegues, le prometí, y bajé la cabeza. Mi lengua rodeó la cabeza bulbosa, saboreando el precum salado, luego lo engullí profundo, garganta relajada por práctica. Él gruñó, caderas empujando suave, ¡No mames, Gaby, eres la neta!.

La intensidad subía como el clímax de la novela. Sudor perlaba nuestras pieles, el olor almizclado de sexo impregnando el aire. Nos volteamos al 69, mutuo festín: yo mamándolo con hambre mientras él devoraba mi concha empapada. Dedos suyos entraron, curvándose en mi punto G, haciendo que chorros de placer me sacudieran. Me voy a venir, pinche amor, advertí, y exploté en su boca, piernas temblando, grito ahogado en su carne.

Esto es mejor que cualquier telenovela, puro fuego real, pensé en el vértigo del orgasmo.

Él se posicionó entre mis muslos, verga rozando mi entrada resbalosa. Dime que sí, mi vida, pidió, ojos buscando los míos. Sí, métemela toda, hazme tuya, respondí empoderada, guiándolo adentro. Inchó delicioso, llenándome hasta el fondo, paredes vaginales apretándolo como guante. Empezamos lento, ritmos sincronizados, piel contra piel chocando con palmadas húmedas.

El acto final: la liberación. Aceleramos, él embistiendo profundo, yo clavando talones en su culo firme. ¡Más duro, carnal, rómpeme! exigí, y él obedeció, sudor goteando de su frente a mis tetas. El cuarto resonaba en gemidos, crujidos de cama, olores intensos de sexo y pasión. Sentí la ola crecer otra vez, espiral de placer apretándome alrededor de él.

Me vengo, Gaby, contigo, rugió, y estallamos juntos. Su leche caliente inundándome, mi concha contrayéndose en espasmos, grito compartido que debió oírse en la calle. Colapsamos entrelazados, pulsos latiendo al unísono, respiraciones entrecortadas calmándose poco a poco.

En el afterglow, su cabeza en mi pecho, caricias perezosas en mi cadera. Olía a nosotros, satisfechos y unidos. Olvídate de Pasión de Gavilanes cap 51 completo, susurré riendo, esto fue nuestro capítulo perfecto. Él levantó la cara, beso tierno en mi frente. Y habrá más, mi reina. Siempre más.

Nos quedamos así, envueltos en sábanas revueltas, el ventilador susurrando paz, sabiendo que nuestra historia ardía más que cualquier novela.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a RelatosEroticos.mx.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.