Descarga Diario de una Pasion Latina
Me senté en la terraza de mi depa en Polanco con el laptop abierto frente a mí la noche cayendo suave sobre la ciudad. El aire traía ese olor a jazmín del jardín de abajo mezclado con el humo lejano de unos tacos al pastor. Neta necesitaba algo que me sacara del estrés del pinche trabajo en la agencia. Busqué en la red sin pensar mucho: descargar diario de una pasion latino. No sé por qué esa frase se me pegó como chicle en la suela pero ahí estaba un archivo PDF titulado igual descargándose lento como si supiera que iba a cambiarme la noche.
Abrí el archivo y empecé a leer. Era como si una voz ronca de morro regio me hablara directo al oído. Se llamaba Alex un chulo de veintiocho tatuado hasta el cuello con ojos cafés que te desnudan con una mirada. Contaba su rollo con una tipa que conoció en una fiesta en la Roma. Yo me imaginé en su lugar el corazón latiéndome fuerte mientras leía.
Querida página hoy la vi de nuevo esa morra de curvas que me traen loco su piel morena oliendo a vainilla y coco.Sentí un calor subiéndome por las piernas cerré los ojos y me toqué el cuello recordando la última vez que un vato me hizo sentir así.
Pero no era solo lectura el diario me jalaba como imán. Dejé el laptop y me puse a escribir el mío propio descargando todo lo que traía guardado. Hacía meses que no echaba un polvo decente desde que terminé con el pendejo de mi ex que ni sabía dónde estaba el clítoris. Órale pensé voy a hacer mi propio diario de una pasión latina y lo voy a vivir de una vez.
Al día siguiente en el gym de la colonia me topé con él. Alto fornido con playera ajustada que marcaba sus pectorales sudados. Pelo negro revuelto sonrisa de lado que gritaba ven pa cá carnala. Se llamaba Marco regio como el del diario pero cien veces más real. Nuestras miradas chocaron en el espejo mientras yo hacía sentadillas sintiendo mis shorts pegándose al sudor de mis muslos. Simón me dijo acercándose con una botella de agua en la mano ¿vienes seguido? Su voz grave me erizó la piel olía a hombre limpio con un toque de colonia barata pero rica.
Empezamos a platicar entre series de pesas él contando anécdotas de su curro en una constructora yo soltando chistes sobre mi jefa la vieja amargada. Cada roce accidental su mano en mi espalda al pasarme la pesa me mandaba chispas directo al centro. ¿Qué pedo contigo wey? me dije en la mente mientras el pulso se me aceleraba. Al final del entreno me invitó un café en la cafetería de al lado. Acepté neta con las rodillas temblando de anticipación.
En la mesa sus rodillas rozaban las mías bajo la madera el vapor del capuchino subiendo con olor a canela mexicana. Hablamos de todo de la vida en la CDMX de las fiestas en casa de amigos de sueños locos. Sus ojos se clavaban en mis labios mientras yo lamía la espuma del café imaginando su lengua en mí.
Marco no sabes las ganas que traigo de bajarte los bóxers aquí mismo y montarte como yegua salvaje.Lo pensé pero solo le dije chido platicar contigo carnal. Él sonrió pícaro y me tomó la mano sus dedos callosos rozando mi palma suave enviándome ondas de calor húmedo entre las piernas.
La tensión crecía como tormenta de verano. Esa noche en mi depa no pude dormir reviviendo cada mirada cada toque. Me metí a bañar el agua caliente cayendo en cascada sobre mis tetas erguidas pezones duros como piedras. Me toqué despacio imaginándolo a él sus manos grandes amasándome el culo sus dientes mordisqueando mi cuello. ¡Ay wey! gemí bajito el jabón resbalando por mi vientre plano hasta mi entrepierna depilada. Pero no me vine quería guardarlo todo para él.
Al otro día lo invité a mi depa pretextando que le prestara mi laptop pa descargar unos archivos de trabajo. Llegó con una bolsa de chelas artesanales olor a cerveza fresca y tacos de suadero que trajo de la esquina. Nos sentamos en el sofá mi pierna pegada a la suya el TV de fondo con una peli cualquiera. La charla fluyó a coqueteos él rozándome el muslo yo riendo con su acento norteño tan sexy. ¿Sabes qué? me dijo de repente su aliento cálido en mi oreja traes un cuerpazo que me tiene loco desde el gym.
Me volteé y lo besé sin pensarlo sus labios carnosos sabiendo a sal y menta lengua invadiendo mi boca con hambre de lobo. Sus manos subieron por mi blusa apretando mis tetas liberándolas del brasier. ¡Qué chingonas! murmuró chupando un pezón mientras yo le bajaba el zip del pantalón sintiendo su verga dura gruesa palpitando contra mi palma. Olía a sudor masculino mezclado con mi aroma a excitación floral.
Nos quitamos la ropa a jalones él tirándome al sofá su cuerpo pesado cubriéndome piel contra piel sus músculos duros contra mis curvas suaves. Me besó el cuello bajando por el ombligo hasta mi coño ya empapado. Estás chingón de mojada mi reina gruñó lamiéndome lento círculos en el clítoris que me hacían arquear la espalda gemir como loca. El sonido de su lengua chupando mis jugos el slap húmedo de su boca en mí el pulso de mi clítoris hinchado todo era puro fuego.
Lo jalé del pelo ahora métemela cabrón suplicando. Se puso de rodillas entre mis piernas su verga morena venosa apuntando directo frotándola en mi entrada resbalosa. Entró despacio centímetro a centímetro estirándome delicioso el dolor placer mezclado me arrancó un grito. ¡Sí así pendejo más adentro! grité clavándole las uñas en la espalda. Empezó a bombear lento profundo cada embestida chocando sus bolas contra mi culo sonido carnoso sudor goteando de su pecho al mío.
La intensidad subió giramos él abajo yo encima cabalgándolo como diosa sus manos en mis nalgas guiándome arriba abajo. Veía su cara de éxtasis ojos entrecerrados boca abierta jadeando ¡córrete en mi verga morra!. El olor a sexo puro impregnaba el aire mis jugos chorreando por sus muslos mis tetas rebotando salvajes. Sentí el orgasmo construyéndose ola tras ola tensión en el vientre hasta que exploté convulsionando apretándolo dentro grito ronco desgarrándome la garganta.
Él se vino segundos después gruñendo como bestia caliente salpicando dentro pintándome las paredes con su leche espesa. Colapsamos jadeantes cuerpos pegajosos de sudor él besándome la frente eso fue la mejor descarga de mi vida mi amor. Reí bajito acariciándole el pecho velludo sintiendo su corazón galopando contra mi mejilla.
Después nos bañamos juntos el agua lavando el sudor pero no la conexión. En la cama escribí en mi diario
Hoy descargué mi pasión latina con Marco el vato que me hace volar. Esta noche fue el principio de muchas más descargas calientes.Él durmió a mi lado su brazo pesado sobre mi cintura el olor de su piel calmándome hacia un sueño profundo. La ciudad zumbaba afuera pero aquí adentro solo existíamos nosotros dos en esta pasión que apenas empezaba.