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La Pasion Segun GH

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La Pasion Segun GH

Yo soy GH Gabriela Hernández una mujer de treinta y tantos que vive en el corazón de Polanco donde las luces de neón besan las banquetas y el aire huele a jazmín mezclado con el humo de cigarros caros. Neta que mi vida es un desmadre chido de trabajo en una galería de arte y noches que se estiran como chicle pero últimamente sentía un vacío un calor que no se apagaba con copas ni con pláticas eternas en antros. La pasión según GH siempre ha sido simple: el cuerpo manda el alma obedece y el deseo es el rey que no pide permiso.

Esa noche en el bar del hotel Four Seasons el ambiente estaba cargado de risas bajas y copas tintineando como promesas. Vestía un vestido negro ceñido que abrazaba mis curvas como un amante posesivo el escote profundo dejando ver el valle de mis pechos y el perfume de vainilla y almizcle que me ponía siempre que quería cazar. Ahí lo vi a él Mateo un morro alto de ojos café intenso y sonrisa pícara que gritaba trouble delicioso. Estaba con unos cuates platicando de fútbol pero sus ojos se clavaron en mí como si ya supiera mi secreto.

Me acerqué a la barra pedí un margarita con sal y sentí su mirada quemándome la nuca. Órale pensé este wey no es pendejo sabe lo que quiere. Se paró vino hacia mí con esa confianza de quien camina sobre brasas y me dijo

Hola soy Mateo y tú pareces el tipo de mujer que escribe su propia historia
Su voz grave ronca como grava mojada me erizó la piel y el olor de su colonia cítrica invadió mi espacio personal. Le sonreí mordiéndome el labio la tensión ya empezaba a bullir y respondí
¿Y qué historia crees que escribo?

Charlamos horas el tequila soltando las lenguas él contando de su chamba en una disquera yo de mis pinturas abstractas que parecen orgasmos en lienzo. Cada roce accidental su mano en mi brazo enviaba chispas por mi espina dorsal el calor de su cuerpo tan cerca que olía a sudor limpio y deseo contenido. La pasión según GH: no esperes el momento perfecto créalo. Le propuse ir a mi depa a unos pasos de ahí y sus ojos se iluminaron como fuegos artificiales. Sí carnal dijo y salimos tomados de la mano la noche mexicana envolviéndonos en su humedad perfumada de tacos al pastor y reggaetón lejano.

En mi penthouse las luces tenues pintaban sombras danzantes en las paredes blancas abrí una botella de mezcal y pusimos salsa suave los labios de Carlos Vives invitándonos a movernos. Bailamos pegados su pecho duro contra mis tetas su verga ya semi-dura presionando mi vientre bajo. Sentí su aliento caliente en mi cuello qué rico huele a hombre y mis pezones se pusieron duros como piedritas bajo el vestido. Sus manos bajaron a mis caderas amasándome suave pero firme yo gemí bajito arqueándome contra él.

Esto es el preludio pensé mientras lo besaba su lengua invadiendo mi boca con sabor a tequila y menta profunda hambrienta. Lo empujé al sofá me senté a horcajadas sintiendo su dureza palpitar bajo mis nalgas. Le quité la camisa revelando un torso tatuado con un águila mexicana pecho velludo que lamí despacio saboreando la sal de su piel.

Estás chingona GH
murmuró sus dedos enredándose en mi pelo mientras yo bajaba el zipper de sus jeans liberando su verga gruesa venosa ya goteando pre-semen. La tomé en mi mano suave dura caliente palpitante y la masturbé lento viéndolo jadear ojos entrecerrados.

La tensión crecía como tormenta mi concha ya empapada chorreando jugos que mojaban mis panties. Me paré quitándome el vestido en un movimiento fluido quedé en lencería negra encaje que él devoró con la mirada. La pasión según GH: el placer es mutuo o no es. Lo desvestí completo su cuerpo desnudo fuerte piernas musculosas y lo llevé a la cama king size con sábanas de algodón egipcio frescas contrastando con nuestro calor. Me tumbé abrió mis piernas besando el interior de mis muslos el olor de mi excitación llenando el cuarto almizcle dulce.

Su lengua llegó a mi chochito lamiendo despacio el clítoris hinchado chupando mis labios mayores succionando mis jugos con ruiditos húmedos que me volvían loca. ¡Ay wey qué rico! grité mis caderas moviéndose solas manos en su cabeza empujándolo más hondo. Gemí arqueé la espalda el placer subiendo en olas el sonido de su boca sorbiendo mi néctar el tacto de su barba raspándome las ingles. Casi me corro pero lo detuve

Aún no cabrón ven aquí
.

Lo volteé lo puse boca arriba monté su cara frotando mi panocha contra su boca él lamiendo como hambriento manos en mi culo abriéndome. Sentí su nariz en mi ano el roce eléctrico y me vine fuerte chorros calientes en su cara él bebiéndome toda jadeante. Primera liberación pero no la última. Bajé lamí su verga desde la base hasta la punta saboreando el gusto salado musgoso garganta profunda hasta que tosió de placer.

La intensidad subía mi corazón latiendo como tambor en fiesta su piel sudada brillando bajo la luz de la luna que entraba por el ventanal. Lo empujé de espaldas abrí mis piernas sobre su verga guiándola a mi entrada húmeda resbaladiza. Bajé despacio centímetro a centímetro sintiendo cómo me llenaba estirándome delicioso ¡Qué chingona verga tienes Mateo!. Empecé a cabalgar lento al principio caderas girando en círculos sus manos en mis tetas pellizcando pezones enviando rayos al cerebro.

El cuarto olía a sexo puro sudor femenino almizcle masculino el slap slap de mi culo contra sus bolas el crujir de la cama mis gemidos roncos mezclados con sus gruñidos

Más rápido GH más
. Aceleré rebotando duro mis jugos chorreando por su pubis él empujando desde abajo clavándose profundo tocando mi cervix con cada embestida. Sudábamos pegajosos piel contra piel el tacto resbaloso ardiente pulsos acelerados sincronizados.

Internamente luchaba no te rindas aún saborea el fuego pero el orgasmo crecía imparable una ola gigante. Cambiamos él encima misionero profundo sus ojos en los míos conexión alma a alma

Eres fuego puro
dijo y aceleró follándome duro salvaje la cabecera golpeando la pared ritmicamente. Sentí mis paredes contraerse ordeñándolo grité ¡Me vengo cabrón! explotando en espasmos violentos chorros empapando las sábanas él siguiéndome segundos después su semen caliente inundándome pintándome por dentro con chorros potentes gruñendo mi nombre.

Colapsamos jadeantes cuerpos entrelazados el afterglow envolviéndonos como niebla tibia. Su cabeza en mi pecho escuchando mi corazón calmarse el olor de nuestro clímax flotando el sabor de sudor en mis labios. La pasión según GH: termina pero deja huella eterna. Platicamos bajito de sueños futuros él acariciando mi pelo yo trazando sus tatuajes. Amaneció con café en la cama risas y promesas de más noches así. Salió besándome profundo y yo me quedé en la cama sonriendo qué chido fue todo sabiendo que la pasión no se acaba solo se reinventa.

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