Relatos
Inicio Erotismo Pasión En Inglés Pasión En Inglés

Pasión En Inglés

6938 palabras

Pasión En Inglés

Ana se recargó en el sillón de su depa en Polanco, con el sol de la tarde colándose por las cortinas sheer. Tenía veintiocho pirulos, un curro chido en marketing digital, pero su inglés seguía siendo un desmadre. Neta, necesitaba mejorar para ese ascenso que se veía venir. Hojeó su laptop y vio el anuncio: "Clases privadas de inglés conversacional con nativo. ¡Gararantizado!" El profe se llamaba Alex, güero de ojos verdes, foto que la hizo babear un cachito. Lo contrató sin pensarlo dos veces.

El timbre sonó puntual. Abrió la puerta y ahí estaba él, alto, camisa ajustada marcando pecho y brazos, jeans que le quedaban como pintados. Olía a colonia fresca, como brisa de mar con un toque cítrico que le revolvió las tripas.

Órale, este wey está bien bueno. ¿Y si la cago en la primera clase?

—Hola, Ana. Soy Alex. Ready to learn? —dijo con esa voz grave, sonrisa pícara que le iluminó la cara.

—Sí, pasa. Welcome —logró balbucear ella, sintiendo el calor subirle por el cuello. Se sentaron en la mesa del comedor, laptops abiertas, café humeante entre ellos. El aroma del café mexicano recién molido se mezclaba con su colonia, creando un ambiente que ya no era solo de estudio.

Empezaron con basics: saludos, presentaciones. Pero Alex no era de los profes aburridos. Usaba anécdotas, gestos, se acercaba mucho para corregir su pronunciación. Sus dedos rozaron los de ella al apuntar la pantalla, un toque eléctrico que le erizó la piel. ¿Fue a propósito?

—Ahora, emociones —anunció él—. How do you say "amor" en inglés?

—Love —respondió Ana, mirándolo fijo. Sus ojos se clavaron en los de él, verdes como aguacate maduro.

—Perfecto. Y "deseo"?

—Desire.

La clase avanzaba, pero el aire se cargaba. Alex se recargó en la silla, su rodilla tocando la de ella bajo la mesa. No se movió. Ana sintió el calor de su piel a través de la tela, el pulso acelerado latiéndole en las sienes.

—Y "pasión" —dijo él, bajando la voz—. Pasión en inglés es passion. Di conmigo: passion.

Passion —susurró ella, el palabra rodando en su lengua como miel caliente. Sus miradas se enredaron, y el mundo se achicó a ese momento. Pasión en inglés, pensó, y de repente lo imaginó diciéndola mientras la besaba.

El corazón le martilleaba. Se mordió el labio, y Alex lo notó. Se levantó despacio, rodeó la mesa.

—Ana, ¿estás bien? Pareces... distraída.

—Es que... tu forma de enseñar me prende —confesó, la neta saliendo sin filtro mexicano.

Él rio bajito, se agachó a su altura, tan cerca que sintió su aliento mentolado.

Me too. From the moment I saw you.

Sus labios se encontraron en un beso suave al principio, exploratorio. Ana saboreó el café en su boca, mezclado con algo dulce, masculino. Sus manos subieron a su nuca, enredándose en el pelo suave. Él la levantó de la silla sin romper el contacto, pegándola a su cuerpo. El roce de su pecho duro contra sus tetas la hizo gemir bajito.

No mames, esto es real, pensó mientras sus lenguas bailaban, húmedas y urgentes.

La llevó al sillón, tumbándola con cuidado. Sus besos bajaron por el cuello, mordisqueando la piel sensible. Ana arqueó la espalda, oliendo su sudor fresco mezclándose con el suyo, ese aroma almizclado de excitación que llenaba el aire. Le quitó la blusa despacio, besando cada centímetro de piel expuesta. Sus pezones se endurecieron al aire, y él los lamió con la lengua plana, succionando suave hasta que ella jadeó.

Qué rico, Alex... no pares —murmuró, manos bajando a su cinturón. Lo desabrochó, metiendo la mano dentro. Su verga estaba dura como piedra, palpitante bajo sus dedos. La sacó, admirándola: gruesa, venosa, la cabeza brillando de pre-semen. La acarició lento, sintiendo el calor, la suavidad de la piel sobre el acero.

Él gruñó, quitándole los shorts. Sus bragas ya estaban empapadas, el olor de su humedad traicionándola. Alex las corrió a un lado, dedos explorando sus labios hinchados, resbalosos. Encontró el clítoris, lo frotó en círculos, haciendo que sus caderas se movieran solas.

¡Carajo, este wey sabe lo que hace! Me va a volver loca.

—Estás tan mojada, Ana. So wet for me —susurró en su oído, el inglés ronco avivando el fuego.

La penetró con dos dedos, curvándolos adentro, tocando ese punto que la hizo gritar. Bombeó lento, luego rápido, su pulgar en el clítoris. Ella se retorcía, uñas clavadas en sus hombros, el sonido de sus jugos chasqueando obsceno y delicioso.

—Te quiero dentro, ya —exigió, voz ronca de deseo.

Alex se quitó la ropa rápido, su cuerpo atlético brillando de sudor. Se puso condón —siempre responsable, pensó ella con aprobación— y se posicionó. La cabeza de su verga rozó su entrada, untándose en sus fluidos. Entró despacio, centímetro a centímetro, estirándola deliciosamente. Ana sintió cada vena, el grosor llenándola, el placer rayando en dolor al principio.

Fuck, you're tight —gimió él, quedándose quieto para que se adaptara.

Empezaron a moverse, ritmo lento al inicio. Sus caderas chocaban con un plaf húmedo, piel contra piel resbalosa. Él la besaba profundo, tragándose sus gemidos. Ana clavó las piernas en su espalda, urgiéndolo más hondo. El sofá crujía bajo ellos, el aire cargado de jadeos, olores de sexo crudo.

Cambiaron: ella encima, cabalgándolo. Sus tetas rebotaban con cada bajada, manos en su pecho para balance. Alex la agarraba las nalgas, amasándolas, un dedo rozando su ano sin entrar, solo teasing. Ana aceleró, sintiendo el orgasmo construyéndose, una ola en el estómago.

Vente conmigo, baby. Passion... —la animó, pellizcando sus pezones.

Explotó primero ella, el mundo blanco, músculos contrayéndose alrededor de él, gritando su nombre. Olas de placer la sacudían, jugos chorreando por sus muslos. Alex la siguió segundos después, gruñendo, embistiéndola fuerte hasta vaciarse, cuerpo temblando.

Colapsaron juntos, sudorosos, entre jadeos. Él la abrazó, besos suaves en la frente. Ana sintió su corazón latiendo contra el suyo, el afterglow envolviéndolos como manta tibia.

Pasión en inglés... neta que sí. Esto fue más que una clase.

—Fue increíble —murmuró ella, trazando círculos en su pecho.

The best lesson ever —rió él—. ¿Clase dos mañana?

Ana sonrió, sabiendo que su inglés mejoraría, pero sobre todo, que había encontrado algo más ardiente. El sol se ponía, tiñendo la habitación de naranja, mientras planeaban el siguiente encuentro. La pasión no se acababa con la clase; apenas empezaba.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a RelatosEroticos.mx.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.