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Diario de Pasion Pelicula Completa

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Diario de Pasion Pelicula Completa

Todo empezó esa tarde calurosa en la Condesa, con el sol pegando como si quisiera derretir las banquetas. Yo, Ana, sentada en la terraza del café La Selva, con un café helado en la mano que chorreaba gotitas frías por el vaso. El aire olía a jazmín de los maceteros y a tacos de asador de la taquería de al lado. Ahí lo vi: Luis, con su camisa guayabera entreabierta dejando ver un pecho moreno y musculoso, el pelo negro revuelto por la brisa. Neta, wey, pensé, este pendejo parece sacado de una novela de Corín Tellado, pero en versión bien buena.

Hoy arranco mi diario de pasion pelicula completa. Quiero que sea como una peli erótica, de esas que te dejan con el corazón latiendo a mil y el cuerpo ardiendo. Mi primera escena: encuentro al galán perfecto.

Sus ojos cafés se clavaron en los míos mientras pedía un michelada. Sonreí, juguetona, y crucé las piernas bajo la mesita de fierro forjado. "¿Qué onda, moreno? ¿Vienes a robarme el corazón o nomás el asiento?" le solté, con esa voz ronca que uso cuando quiero coquetear de a de veras. Él se rio, una carcajada grave que vibró en mi pecho como un tamborazo. "Si me dejas, te robo todo, chula", respondió, sentándose frente a mí sin pedir permiso. Su colonia, un olor a sándalo y cítricos, me invadió las fosas nasales, mezclándose con el sudor ligero de su piel. Ya me lo imagino desnudo, sudando encima de mí, se me cruzó por la mente mientras charlábamos de tonterías: el tráfico chido de la Roma, las fiestas en casa de amigos comunes.

Al día siguiente, ya tenía su número. Le mandé un mensajito: "Ey, galán, ¿repito la escena o pasamos a la dos?" Respondió al tiro: "Cena en mi depa. Trae ganas". Mi pulso se aceleró solo de leerlo. Me puse un vestido negro ceñido que marcaba mis curvas, el escote dejando ver el nacimiento de mis senos, y tacones que chasqueaban contra el piso de mi pasillo. El metro olía a metal caliente y perfume barato, pero yo solo pensaba en su boca.

Llegué a su departamento en Polanco, un lugar chulo con ventanales enormes que daban a los árboles del parque. Me recibió con una cerveza fría y unos guisados que su mamá le había mandado: mole poblano con arroz rojo, el aroma picante y chocolateado llenando el aire. Comimos en la terraza, las luces de la ciudad parpadeando abajo como estrellas caídas. Sus manos rozaban las mías al pasar el pan, y cada toque era como electricidad estalando en mi piel. "Eres una tentación, Ana", murmuró, su aliento cálido contra mi oreja. Lo miré fijo, mordiéndome el labio. "Pues tómame, wey. No seas pendejo".

Escena dos del diario de pasion pelicula completa: la cena. Sus dedos en mi piel me prenden como yesca. Siento mi centro humedeciéndose, latiendo por él. Quiero que me bese ya.

Nuestros labios se encontraron en un beso lento al principio, sus labios suaves y firmes probando los míos, el sabor a cerveza y chile en su lengua. Lo jalé por la nuca, profundizando el beso, mi lengua danzando con la suya en un ritmo frenético. Sus manos bajaron por mi espalda, apretando mis nalgas con fuerza posesiva pero tierna. Gemí bajito contra su boca, el sonido ahogado por el tráfico lejano. Me levantó en brazos como si no pesara nada, mis piernas envolviéndolo por la cintura, y me llevó al sofá de cuero negro que crujió bajo nuestro peso.

Aquí empezó la escalada. Sus besos bajaron por mi cuello, mordisqueando la piel sensible, dejando rastros húmedos que se enfriaban al aire. Olía a su sudor mezclado con mi perfume de vainilla, un afrodisíaco puro. Le quité la camisa, mis uñas arañando ligeramente su pecho velludo, sintiendo los músculos tensarse bajo mis palmas. "Qué rico estás, cabrón", le susurré, lamiendo su pezón duro. Él gruñó, un sonido animal que me erizó la piel, y deslizó el vestido por mis hombros, exponiendo mis tetas al aire fresco. Sus ojos se oscurecieron de deseo al verlas, redondas y firmes, los pezones erectos pidiendo atención.

Me chupó uno, succionando con hambre, la lengua girando en círculos que me mandaban chispas directo al clítoris. Jadeé, arqueando la espalda, mis manos enredadas en su pelo. "Más, Luis, no pares, pendejito". Bajó más, besando mi vientre suave, lamiendo el ombligo mientras sus dedos jugaban con el encaje de mis calzones. Los olió, inhalando profundo mi aroma almizclado de excitación. "Hueles a pecado, mi reina", dijo, y me los quitó de un jalón, exponiendo mi sexo depilado, ya brillando de jugos.

En el diario de pasion pelicula completa, esta es la parte donde el héroe devora a la heroína. Su lengua en mi concha es fuego líquido. Me corro solo de pensarlo.

Su boca se hundió entre mis muslos, la barba raspando mis labios mayores, enviando ondas de placer. Lamía despacio al principio, saboreando cada pliegue, su lengua plana lamiendo desde el ano hasta el clítoris, chupándolo como un dulce. El sonido era obsceno: chapoteos húmedos, mis gemidos altos rebotando en las paredes. "¡Sí, así, chingón! ¡Come mi panocha!" Mis caderas se movían solas, follándole la cara, el olor a sexo impregnando el aire. Sentí el orgasmo construyéndose, una ola gigante en mi vientre, hasta que explotó. Grité su nombre, temblando, mis jugos inundando su boca que bebía ávido.

No me dejó reposar. Me volteó boca abajo en el sofá, mi culo en pompa, y sentí su verga dura presionando contra mis nalgas. Gruesa, venosa, latiendo caliente. "Te voy a coger rico, Ana", prometió, frotándola contra mi raja empapada. Entró de un empujón suave, llenándome hasta el fondo, estirándome deliciosamente. El placer-pena inicial se volvió éxtasis puro cuando empezó a bombear, lento y profundo, sus bolas golpeando mi clítoris con cada estocada. El cuero del sofá se pegaba a mis tetas sudorosas, el slap-slap de piel contra piel como banda sonora perfecta.

Cambié de posición, montándolo como amazona, mis manos en su pecho para impulsarme. Lo cabalgaba fuerte, mis tetas rebotando, su mirada clavada en ellas. "Mírame, wey, soy tu puta esta noche". Él me amasaba las nalgas, un dedo rozando mi ano, prometiendo más. Sudábamos como locos, el olor salado mezclándose con el nuestro. Otro orgasmo me dobló, contrayendo mi coño alrededor de su pija, ordeñándolo. Él rugió, embistiéndome más duro, hasta que se corrió dentro, chorros calientes bañando mis paredes, gimiendo mi nombre como oración.

Caímos exhaustos, cuerpos enredados, el corazón tronando al unísono. Su semen goteaba de mí, cálido en mis muslos. Me besó la frente, tierno ahora. "Eres increíble, mi amor". Yo sonreí, oliendo nuestro sexo en las sábanas que arrastramos al piso.

Clímax del diario de pasion pelicula completa: la follada del siglo. Me siento llena, satisfecha, empoderada. Luis es mi coprotagonista perfecto. ¿Secuela? Obvio.

Despertamos con el sol filtrándose por las cortinas, el aroma a café que él preparó en la cocina. Desayunamos huevos rancheros, picantes y jugosos, riéndonos de la noche. Sus manos no paraban de tocarme, posesivas pero dulces. "Quiero más escenas contigo, Ana", dijo serio, mirándome a los ojos. Asentí, el corazón hinchado. Salimos a caminar por el parque, tomados de la mano, el mundo fresco y nuevo. Mi cuerpo aún zumbaba de placer residual, cada paso recordándome su verga dentro de mí.

Ahora, sentada en mi cama con este cuaderno, revivo cada detalle: el sabor de su piel salada, el calor de su semen, los gemidos que nos unieron. Este diario de pasion pelicula completa apenas empieza. Luis y yo tenemos muchas tomas por delante, noches de fuego y días de ternura. Neta, qué chido es el amor así, puro vicio consentido.

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