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El Diseño Gráfico Es Mi Pasión Meme Desnudo

5587 palabras

El Diseño Gráfico Es Mi Pasión Meme Desnudo

Estaba en mi depa en la Condesa, con el Mac abierto y el café humeando al lado del mouse. El diseño gráfico es mi pasión, me repetía mientras armaba un logo para un cliente pendejo que quería todo en neón. Subí un meme a Instagram: una foto mía con la cara de el diseño gráfico es mi pasión meme, esa que todos comparten, pero con un twist erótico, un filtro que hacía que mi camisa se viera semitransparente. Neta, no pensé que iba a explotar tanto. Likes por montones, y entre los comentarios, uno que me dejó con la verga parada: "Si el diseño es tu pasión, ¿qué pasa con mi curvas? Diseña algo en mi piel, wey". Era de ella, Ana, una morra de ojos verdes y labios que prometían pecado.

Le contesté al tiro: "Challenge accepted, carnala. ¿Cuándo posas?". Intercambiamos mensajes toda la noche, ella mandando selfies en ropa interior que olían a provocación a través de la pantalla. Su voz en los audios, ronca y juguetona, con ese acento chilango que me erizaba la piel.

"Ven a mi taller, te muestro mis herramientas"
, le dije, y órale, al día siguiente ya estaba tocando el timbre.

Abrí la puerta y ahí estaba, con un vestido negro ajustado que marcaba cada curva como si fuera un vector perfecto. Olía a vainilla y algo más, un aroma que me hacía salivar. "Hola, diseñador apasionado", dijo con una sonrisa pícara, entrando como si el lugar ya fuera suyo. La llevé al estudio, luces tenues, pantallas brillando con mis creaciones. Se sentó en mi silla ergonómica, cruzando las piernas despacio, dejando que el vestido subiera un poco. Sentí el pulso acelerado, el corazón retumbando como bajo en una rola de cumbia rebajada.

"Muéstrame tu pasión", murmuró, pasando los dedos por el teclado. Le enseñé mis diseños, pero sus ojos no estaban en la pantalla, estaban en mí, devorándome. Me acerqué, rozando su hombro con el mío, piel contra piel a través de la tela fina. El aire se cargó de electricidad, olía a su perfume mezclado con mi sudor nervioso. Esto va a pasar, pensé, mientras ella giraba la silla hacia mí, abriendo las piernas un poquito. "Diseña en mí", susurró, jalándome la mano hacia su muslo.

El beso fue como un render en alta definición: labios suaves, húmedos, saboreando a tequila y menta. Sus manos en mi nuca, uñas arañando suave, enviando chispas por mi espalda. La cargué hasta la mesa de trabajo, barriendo lápices y tabletas al suelo con un estruendo que solo avivó el fuego. Ella rio, un sonido gutural que vibraba en mi pecho. Le quité el vestido despacio, revelando encaje negro que contrastaba con su piel morena, tersa como canvas virgen. Mis dedos trazaron líneas imaginarias en su vientre, curvas Bézier perfectas, pensé, mientras ella gemía bajito, arqueándose.

"El diseño gráfico es mi pasión, pero tú eres mi obra maestra", le dije al oído, mordisqueando el lóbulo. Ella respondió enredando las piernas en mi cintura, apretándome contra ella. Sentí su calor a través de la ropa, mi verga dura presionando, pidiendo entrada. La besé por el cuello, lamiendo el sudor salado que perlaba su clavícula, inhalando ese olor almizclado de deseo que llenaba la habitación. Sus tetas, firmes y pesadas, se liberaron cuando desabroché el bra, pezones oscuros endurecidos como puntos focales. Los chupé, succionando fuerte, oyendo sus jadeos entrecortados,

"¡Ay, wey, no pares!"
.

La volteé sobre la mesa, su culo en pompa, redondo y tentador. Le bajé el tanga despacio, exponiendo su coño húmedo, brillando bajo la luz LED. Olía a sexo puro, dulce y salado. Metí dos dedos, explorando su interior cálido, apretado, mientras ella empujaba contra mi mano, gimiendo como loca. "Más, pendejo, diseña mi orgasmo", rogaba, y yo obedecí, curvando los dedos en ese punto que la hacía temblar. El sonido de su jugo chorreando, chapoteos obscenos, me volvía loco. Me quité la ropa a tirones, mi verga saltando libre, venosa y palpitante.

La penetré de una, lento al principio, sintiendo cada centímetro envolviéndose en su calor aterciopelado. Ella gritó de placer, "¡Sí, cabrón, así!", clavándome las uñas en las caderas. Empecé a bombear, piel contra piel, slap-slap resonando en el estudio como un ritmo tecno. Sudor goteando, mezclándose, oliendo a nosotros dos en éxtasis. La giré de nuevo, cara a cara, para ver sus ojos vidriosos, labios hinchados. Sus tetas rebotando con cada embestida, yo lamiendo el sudor de su escote, probando sal y éxtasis.

El clímax se acercaba como un deadline apurado. Ella se tensó, coño contrayéndose alrededor de mi verga, ordeñándome. Me vengo, pensé, mientras ella explotaba primero, un chorro caliente mojando mis bolas, su grito ahogado contra mi hombro. La seguí segundos después, descargando dentro de ella, pulsos interminables de placer que me nublaron la vista. Colapsamos juntos, jadeando, cuerpos pegajosos en la mesa fría.

Después, en la cama, con las sábanas revueltas oliendo a sexo y vainilla, ella trazó diseños invisibles en mi pecho con el dedo. "Fue el mejor meme de tu vida, ¿verdad?", dijo riendo suave. Yo la besé la frente, sintiendo el corazón calmándose.

"Neta, el diseño gráfico es mi pasión, pero esto... esto es adictivo"
. Nos quedamos así, entrelazados, el sol filtrándose por las cortinas, prometiendo más lienzos por pintar. La pasión no se acababa en la pantalla; ahora latía en su piel, en nuestros suspiros compartidos.

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