Diario de una Pasión Outfits
Querido diario de una pasión outfits hoy empiezo a escribirte porque no aguanto más esta hambre que me quema por dentro. Me llamo Ana y vivo en el corazón de la CDMX donde el ajetreo diario me tiene harta pero también me enciende. Todo empezó con ese vestido rojo que compré en el tianguis de Coyoacán chulo ceñido a mis curvas como si fuera hecho para pecar. Neta que cuando me lo puse frente al espejo sentí un cosquilleo en la piel como si alguien me estuviera acariciando con la mirada.
Fecha: 15 de mayo. Outfit del día: vestido rojo escotado con tacones negros. Sensación: piel erizada lista para la conquista.
Salí a la calle con el viento juguetón levantándome la falda un poquito lo justo para que los vatos voltearan. Ahí lo vi a él Marco un morro alto moreno con ojos que prometían travesuras. Estábamos en una cafetería de la Roma el aroma a café de olla y pan dulce flotando en el aire. Me miró de arriba abajo y dijo "Qué chula te ves con ese vestido mamas". Su voz ronca me erizó los vellitos de la nuca. Charlamos de todo un rato el calor de su mirada quemándome las mejillas. Sentí mi corazón latiendo fuerte contra el encaje de mi brasier. No pasó nada más ese día pero supe que esto era el principio de algo ardiente.
Al día siguiente no pude resistirme. Rebusqué en mi clóset y saqué mi diario de una pasión outfits para anotar cada detalle. Elegí un conjunto de lencería negra transparente con una falda plisada corta y blusa blanca que se transparentaba con el sudor. Olía a mi perfume de jazmín mezclado con el deseo que me humedecía entre las piernas. Quedamos en su depa en Polanco un lugar chido con vista a los edificios iluminados. Cuando abrí la puerta él ya estaba ahí con una playera ajustada que marcaba sus músculos y jeans que dejaban poco a la imaginación.
"Ven acá preciosa" murmuró jalándome por la cintura. Sus manos grandes y cálidas se posaron en mis caderas el roce de sus dedos callosos contra la tela fina me hizo jadear. Nos besamos lento al principio sus labios suaves saboreando los míos con un toque de tequila que había tomado antes. La lengua se enredó con la mía explorando húmeda y juguetona. Bajó las manos a mis nalgas apretándolas fuerte neta que gemí bajito. El sonido de nuestras respiraciones agitadas llenaba la habitación el tráfico lejano de la ciudad como un fondo erótico.
Fecha: 16 de mayo. Outfit: lencería negra falda plisada. Toque: sus manos en mi piel olor a hombre sudor y jazmín. Intensidad: subiendo como volcán.
Me quitó la blusa despacio desabotonándola con dientes el aire fresco besando mis pezones ya duros como piedras. Los chupó lameteó mordisqueó suave mientras yo arqueaba la espalda gimiendo su nombre. "Marco ay no pares". Bajé la mano a su entrepierna sintiendo su verga dura palpitando bajo el denim. La froté lento oyendo sus gruñidos roncos que me mojaban más. Nos fuimos al sillón él sentado yo de rodillas desabrochándole el cinto. Saqué su miembro grueso venoso oliendo a macho puro. Lo lamí desde la base hasta la punta saboreando la sal de su piel el pre-semen dulce en mi lengua.
Él me levantó cargándome como pluma a la cama las sábanas frescas contra mi espalda ardiente. Me desvistió completo dejando solo las medias de red que crujían con cada movimiento. Se hundió entre mis muslos su aliento caliente en mi panocha ya empapada. "Estás chingona tan rica" dijo antes de lamer mi clítoris en círculos lentos. Sentí explosiones de placer cada roce de su lengua áspera mandando chispas por mi espina. Metió dos dedos gruesos curvándolos adentro tocando ese punto que me hace ver estrellas gemí fuerte arañando las sábanas el olor a sexo invadiendo todo.
Pero no quería correrme todavía lo detuve jalándolo arriba. "Fóllame ya wey" le supliqué con voz ronca. Se puso condón rápido y se clavó en mí de un empujón lento profundo. Su verga llenándome estirándome el roce ardiente delicioso. Empezamos a movernos él embistiéndome fuerte yo clavando las uñas en su espalda. El slap slap de piel contra piel nuestros jadeos mezclados con ¡ay güey qué rico!. Sudábamos pegajosos el olor almizclado de nuestros cuerpos el sabor salado en mis labios cuando lo besaba.
Fecha: 17 de mayo. Outfit post-sexo: nada solo medias rotas. Después: piernas temblando corazón a mil. Reflexión: esto es adictivo.
Los días siguientes fueron un torbellino de pasión outfits y deseo. Un día lo cité en el parque de Chapultepec con un short de mezclilla cortito y top crop que dejaba mi ombligo al aire. Caminamos tomados de la mano el sol calentando nuestra piel el viento trayendo olor a elotes asados. Encontramos un rincón apartado detrás de unos árboles nos besamos fieros sus manos metiéndose por mis shorts frotando mi humedad. "Estás empapada nena" susurró mordiéndome el lóbulo de la oreja. Me volteó contra el tronco áspero raspando mi espalda mientras me penetraba rápido desde atrás. El riesgo de que nos vieran nos ponía locos gemí ahogado su mano tapándome la boca el orgasmo llegando como tsunami mis piernas flaqueando.
Otra noche en mi casa preparé un outfit especial: corsé rojo con ligas garters tacones de aguja. Cuando llegó silbé "Mira nomás qué galán". Cenamos tacos al pastor el picante en mi lengua avivando el fuego. Terminamos en la cocina él sentándome en la mesa abriéndome las piernas. Me comió el coño con avidez su barba raspando mis muslos internos el jugo chorreando por sus labios. Luego me puso de perrito contra la encimera sus embestidas profundas haciendo temblar los platos. ¡Qué chingonería! grité mientras corríamos juntos él llenando el condón yo convulsionando de puro gozo.
Pero no todo era puro sexo había algo más. En las noches tranquilas le leía mi diario de una pasión outfits riéndonos de mis anotaciones locas. "¿En serio anotaste el olor a su sudor?" decía él carcajeándose. Yo sentía un cariño creciendo esa conexión que va más allá de la piel. Una vez después de hacer el amor nos quedamos abrazados su pecho subiendo y bajando contra mis tetas el latido de su corazón calmándose conmigo. Olía a nosotros dos mezclados paz y pasión.
Fecha: 25 de mayo. Outfit: pijama de seda. Emoción: no solo deseo amor chingón. Futuro: más outfits más noches así.
La tensión subió cuando planeamos un viaje a la playa en Puerto Vallarta. Empaqué mi maleta llena de bikinis diminutos vestidos vaporosos y lencería para seducirlo cada día. En el avión ya no aguantamos nos metimos al baño minúsculo besándonos como desesperados sus dedos metidos en mis calzones haciendo que mordiera su hombro para no gritar. Llegamos al hotel suite con vista al mar el sonido de las olas rompiendo como nuestro pulso acelerado.
La primera noche salí con un bikini negro string y pareo transparente. Caminamos por la arena tibia aún del sol el olor salino pegándose a nuestra piel. Nos metimos al mar las olas lamiendo nuestras piernas él quitándome el pareo y besándome bajo la luna. En la cama de dosel me ató las manos con el pareo suave contra mis muñecas "¿Te gusta jugar?" preguntó yo asentí neta que sí. Me penetró despacio torturándome con movimientos lentos hasta que supliqué más rápido más fuerte. El clímax nos golpeó como ola gigante gritando su nombre el mar testigo de nuestro éxtasis.
Volvimos a la CDMX más unidos más cachondos. Hoy miro mi clóset lleno de recuerdos cada prenda un capítulo de esta pasión. Marco y yo seguimos escribiendo nuestra historia outfits nuevos deseo eterno. Querido diario gracias por ser testigo de esta locura deliciosa.
Fin por ahora. Palabras: pasión infinita. Outfit soñado: el que lleve puesto cuando él llegue esta noche.