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El Diario de una Pasion YouTube

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El Diario de una Pasion YouTube

15 de mayo

Órale, wey, hoy fue uno de esos días en que el pinche trabajo me tiene hasta la madre. Llegué a mi departamentito en la Condesa, me eché un taco de suadero con todo y cebollita, y me clavé en el sofá con el celular. Estaba buscando algo chido en YouTube para desconectarme, y de repente, ¡pum! aparece este canal: el diario de una pasion youtube. El thumbnail era una mano acariciando una sábana de seda roja, con una luz tenue que te hacía imaginar cosas cabronas. Pinché play sin pensarlo dos veces.

El wey del video, se llama Diego, tiene una voz grave, como terciopelo raspado, que te eriza la piel. Empieza contando su "diario" de pasiones, historias de encuentros calientes, pero no vulgares, neta, poéticas. Describe cómo huele la piel sudada después de un beso largo, el sabor salado de los labios, el roce de los dedos en la nuca. Me quedé ahí, con las piernas cruzadas, sintiendo un calorcito traicionero entre las piernas.

¿Qué carajos me pasa? Nunca me había puesto así con un video.
Apagué la tele y me metí a bañar, pero el agua caliente solo avivó el fuego. Toqué mi piel mojada, imaginando esas manos del video en mí. Me dormí oliendo a jabón de lavanda y soñando con él.

20 de mayo

Ya van cinco días seguidos viendo el diario de una pasion youtube. Diego subió un nuevo episodio: "La noche del susurro". Habla de una morra que conoce en un antro, la lleva a su casa, y el build-up es de locos. Sientes el pulso acelerado con cada palabra, el sonido de la respiración entrecortada, el crujido de la cama. Me puse los audífonos, apagué las luces, y ¡Dios mío! Mi cuerpo reaccionó solo. Mis pezones se pusieron duros como piedras bajo la blusa, y bajito, entre mis muslos, un pulso húmedo que no paraba.

Le comenté: "Wey, tu voz me está volviendo loca, neta". No pensé que contestaría, pero al rato, like y respuesta: "Gracias, reina. ¿Quieres que te susurre algo personal?". Mi corazón dio un brinco. Le mandé DM: "Dime, ¿qué harías si estuviera ahí?". Empezamos a platicar. Es de aquí de la Roma, fotógrafo freelance, 32 años, soltero. Me contó que el canal es su forma de desahogarse, de compartir esa pasión que lo quema por dentro. Yo, Ana, 28, diseñadora gráfica, confesé que sus videos me mojan las bragas.

¡Puta madre, qué pendeja soy! Pero se siente chido ser honesta.
Esa noche, nos cambiamos fotos inocentes: su sonrisa pícara, mis ojos con delineador corrido de tanto calor.

25 de mayo

La plática en WhatsApp se puso intensa. Diego me manda audios: su voz describiendo cómo me besaría el cuello, lento, con la lengua trazando la vena que late fuerte. Cierro los ojos y lo siento, el aliento cálido en mi oreja, oliendo a su colonia amaderada. Le digo: "Ven, cabrón, no seas mamón, muéstrame más". Me envía un video corto, él sin camisa, músculos marcados por el gym, tocándose el pecho mientras dice mi nombre. Ana... Mi concha se contrae sola, un chorrito de humedad empapa mis panties.

Quedamos en vernos. Un cafecito en la Juárez, neutral. Llegué nerviosa, con falda plisada que rozaba mis muslos al caminar,ブラ negra que me hacía las tetas perfectas. Él estaba ahí, alto, barba de tres días, ojos cafés que te desnudan. Nos dimos un beso en la mejilla, pero su mano en mi espalda baja me電rizó. Hablamos de todo: tacos al pastor, el tráfico de la Reforma, y poco a poco, de sus videos. "Ese canal, el diario de una pasion youtube, es mi válvula", dice. Yo: "Pues ya me tienes enganchada, wey".

El café se enfrió, pero el aire entre nosotros ardía. Me invitó a su depa, "solo a ver el siguiente episodio en premiere". Acepté, corazón latiendo como tamborazo zacatecano. En su coche, su mano en mi rodilla, subiendo despacito, el tacto áspero de sus dedos callosos por la cámara. Llegamos, su lugar huele a café molido y algo masculino, sudor limpio.

26 de mayo

Entramos, luces bajas, él prende la laptop con el nuevo video de el diario de una pasion youtube. Nos sentamos en el sofá, yo en su regazo sin darme cuenta. Su erección presiona mi nalga, dura como fierro. El video empieza: su voz narrando un polvo salvaje, gemidos suaves de fondo. Giro la cara, lo beso. Nuestras lenguas se enredan, sabor a menta y deseo. Sus manos en mi blusa, desabrochando, exponiendo mis tetas. Pinche Diego, qué rico besas.

"¿Quieres que pare?", susurra. "Ni madres, sigue". Lo empujo al sofá, me quito la falda, quedo en tanga roja. Él gime, ojos hambrientos. Baja mi tanga, besa mi monte de Venus, lengua explorando mi clítoris hinchado. Sabor salado mío en su boca, mis jugos corren por sus labios. Grito bajito, ¡órale! Agarro su verga por encima del pantalón, gruesa, palpitante. La saco, venosa, cabeza morada brillando de precum. La chupo, garganta profunda, él jadea: "Ana, reina, qué mamadota".

Esto es mejor que cualquier video, neta. Su piel sabe a sal y hombre, el olor de su pubis me marea de lujuria.

Me subo encima, guío su verga a mi entrada húmeda. Deslizo despacio, centímetro a centímetro, sintiendo cómo me llena, estira mis paredes. Cabalgo lento al principio, tetas rebotando, sus manos amasándolas, pellizcando pezones. Acelero, piel contra piel, slap slap slap, sudor perlando nuestros cuerpos. Él empuja desde abajo, golpeando mi punto G. "¡Más fuerte, cabrón!", grito. El orgasmo me parte en dos, concha contrayéndose, chorros calientes mojando sus bolas. Él gruñe, se vacía dentro, semen caliente inundándome.

30 de mayo

Despertamos enredados, sábanas revueltas oliendo a sexo. Preparamos chilaquiles con huevo revuelto, riendo de lo pendejos que fuimos al principio. "Tu canal me cambió la vida", le digo. "Ahora eres parte del diario", responde, besándome la frente. Hicimos el amor otra vez, esta vez lento, misionero, mirándonos a los ojos. Sus embestidas profundas, mi uña clavada en su espalda, marcas rojas. Gemidos suaves, besos interminables, climax compartido, pulsos sincronizados.

Ahora, cada video de el diario de una pasion youtube tiene nuestro secreto. Yo comento como fan número uno, pero sé la verdad: soy la musa. Esta pasión no es solo carnal, es conexión, wey. Me siento viva, empoderada, lista para más entradas en este diario. ¿Quién sabe? Tal vez grabe uno con él algún día. Por lo pronto, su calor a mi lado es suficiente.

Neta, la vida es chida cuando te dejas llevar por la pasión.

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