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Abismo de Pasion Capitulo 18 El Susurro del Deseo

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Abismo de Pasion Capitulo 18 El Susurro del Deseo

El sol de Puerto Vallarta se colaba por las cortinas de gasa del balcón filtrando rayos dorados que bailaban sobre mi piel morena. Me desperté con el aroma salino del mar invadiendo la habitación y el eco lejano de las olas rompiendo en la playa. Abismo de Pasion Capitulo 18 pensé mientras estiraba los brazos este era el momento que había estado esperando toda la semana. Diego mi amor mi vicio estaba ahí a mi lado respirando profundo con su pecho subiendo y bajando como un tambor que aceleraba mi pulso.

Me giré hacia él su cabello negro revuelto sobre la almohada y esa mandíbula cuadrada que me volvía loca. Lo miré fijamente recordando cómo nos habíamos reencontrado después de meses de separación por su pinche trabajo en la Ciudad de México. Órale qué chulo se ve durmiendo murmuré para mis adentros mientras mi mano se deslizaba por las sábanas hasta rozar su abdomen marcado. La tensión inicial de la noche anterior aún flotaba en el aire habíamos cenado mariscos frescos con mezcal ahumado pero nos detuvimos en besos robados caricias que prometían más.

Él abrió los ojos oscuros como el café de olla y sonrió esa sonrisa pícara que me deshacía. Buenos días mi reina dijo con voz ronca aún cargada de sueño. Su mano grande cubrió la mía guiándola más abajo donde ya sentía su calor endureciéndose. El deseo inicial era como una chispa el roce de sus dedos ásperos por el trabajo en construcción contra mi piel suave me erizaba los vellos. Olía a él a sudor limpio mezclado con el coco de la loción que usaba ayer. Mi corazón latía fuerte no aguanto más pensé mordiéndome el labio.

Nos incorporamos en la cama las sábanas cayendo como una cascada blanca revelando nuestros cuerpos desnudos. Lo empujé suavemente contra el cabecero besando su cuello saboreando la sal de su piel. Te extrañé tanto Diego susurré mientras mi lengua trazaba la línea de su clavícula. Él gimió bajo un sonido gutural que vibró en mi pecho y sus manos se aferraron a mis caderas apretándome contra él. Sentí su erección presionando mi vientre caliente dura como piedra viva. El aire se cargó de nuestro aroma a excitación ese olor almizclado que me mareaba.

En el medio de la mañana el conflicto interno me azotaba.

¿Y si esto es solo un sueño temporal? ¿Y si mañana te vas otra vez?
me repetía en la mente mientras lo montaba a horcajadas. Pero él me miró a los ojos profundos sinceros y dijo No pienses mi amor solo siente. Sus palabras disiparon la duda como el viento al humo. Comenzó a escalar la intensidad besando mis pechos lameteando los pezones hasta que dolían de placer. Yo arqueé la espalda gimiendo alto el sonido rebotando en las paredes de la villa. Mis uñas se clavaron en sus hombros dejando medias lunas rojas mientras frotaba mi humedad contra su longitud.

La habitación se llenó de jadeos y el crujir de la cama de madera. Bajé la mano envolviéndolo con mis dedos sintiendo las venas pulsantes bajo la piel aterciopelada. Qué rico estás tan grande tan mío le dije en mexicano puro juguetón. Él rio bajito Eres una mamacita traviesa Ana y me volteó quedando encima. Su peso era delicioso opresivo pero consentido lo empoderaba sentirme suya. Me abrió las piernas con las rodillas besando el interior de mis muslos inhalando mi esencia. Su aliento caliente me hizo temblar anticipando.

La lengua de Diego exploró mi centro lamiendo despacio al principio círculos lentos que me volvían loca. Saboreé el placer agudo como chiles en nogada dulce y picante. Mis caderas se movían solas empujando contra su boca ¡Sí así mi rey chíngame con la lengua! grité sin pudor. Él succionó mi clítoris enviando ondas de éxtasis por mi espina. El sudor nos cubría perlitas brillantes que rodaban por su espalda. Oía mi propia respiración entrecortada y el chapoteo húmedo de su devoción oral. La tensión subía como la marea alta amenazando romperme.

Pero no era solo físico había profundidad emocional. En medio del fuego recordé nuestras charlas nocturnas por teléfono sus promesas de dejar el estrés de la ciudad por una vida juntos aquí en la costa. Te quiero tanto que duele confesé entre gemidos. Él levantó la cabeza brillando con mis jugos y me besó compartiendo mi sabor salado dulce. Yo más mi vida eres mi abismo respondió y eso me derritió. La intensidad psicológica se mezclaba con la física su mirada penetrante mientras se posicionaba en mi entrada frotando la punta.

Entró despacio centímetro a centímetro estirándome deliciosamente. Sentí cada vena cada pulso llenándome hasta el fondo. ¡Ay Dios qué chingón! exclamé arqueándome. Él se quedó quieto un segundo dejándome ajustarme luego comenzó a moverse embestidas profundas rítmicas. El sonido de piel contra piel era hipnótico slap slap slap acompañado de nuestros alaridos. Mis paredes lo apretaban succionándolo queriendo más. Cambiamos posiciones yo de rodillas él detrás agarrando mis nalgas separándolas para ver cómo me penetraba.

El clímax se acercaba como tormenta en el Pacífico truenos en mi vientre. Sus manos subieron a mis pechos amasándolos pellizcando pezones. Yo volteé buscando su boca un beso salvaje lenguas enredadas sabor a mar y deseo. Vente conmigo Ana gruñó acelerando. La liberación explotó ola tras ola mi visión se nubló en blanco gritando su nombre. Él se tensó derramándose dentro caliente líquido que me inundaba marcándome. Colapsamos jadeantes pieles pegajosas corazones galopando al unísono.

En el afterglow yacimos enredados escuchando el mar susurrando bendiciones. Su dedo trazaba patrones en mi espalda calmando el fuego residual. Esto es solo el principio mi amor murmuró besando mi sien. Reflexioné en la quietud

Abismo de Pasion Capitulo 18 el capítulo donde caí por completo en su red pero qué chida red
. El sol ahora alto calentaba nuestras extremidades flojas prometiendo más capítulos. Nos levantamos riendo planeando el día playa tacos de pescado y quién sabe qué más pasión. El deseo no se apagaba solo se transformaba en algo eterno profundo como el océano que nos mecía.

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