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Pasion Obsesiva Pelicula Completa En Español Latino

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Pasion Obsesiva Pelicula Completa En Español Latino

La noche en Polanco caía como un velo de terciopelo negro, con las luces de los restaurantes brillando como estrellas caídas. Tú, Ana, sales del trabajo en tu oficina del Corredor, con el cuerpo aún vibrando del estrés del día, pero el corazón latiendo fuerte por él. Luis, ese chavo que conociste hace un mes en una fiesta en la Condesa, el que te mira como si fueras el único pedazo de cielo en su mundo. Su mensaje llega justo cuando pisas la banqueta: "Ven a mi depa güey neta te extraño un chorro". Sonríes, el calor sube por tu pecho, y llamas un Uber sin pensarlo dos veces.

El departamento de Luis huele a café recién hecho mezclado con su colonia Creed Aventus, ese aroma amaderado que te hace agua la boca cada vez que lo hueles en su cuello. Entras y él te recibe con los brazos abiertos, su camiseta ajustada marcando los músculos de su pecho, los jeans colgando bajos en sus caderas. "Órale mami", murmura contra tu boca mientras te besa, sus labios suaves pero urgentes, saboreando el gloss de fresa que te pusiste. Sus manos recorren tu espalda, bajando hasta tu culo, apretando con esa posesión que te enciende como gasolina.

Se sientan en el sofá de piel gris, con una botella de tequila reposado Don Julio entre los dos. Pones Netflix, pero él saca su laptop. "Mira esto", dice con una sonrisa pícara, "encontré pasion obsesiva pelicula completa en español latino, pero la versión que nosotros vamos a hacer". Ríes, pero sientes el pulso acelerarse. La pantalla se ilumina con escenas de deseo prohibido, amantes devorándose en sombras, gemidos que llenan la habitación. Su mano se posa en tu muslo, subiendo despacio bajo tu falda negra, el roce de sus dedos callosos contra tu piel suave enviando chispas eléctricas directo a tu centro.

Esto no es solo una película, pienso, esto es nuestra pasion obsesiva, la pelicula completa que siempre quise vivir.

Acto uno de su obsesión comienza ahí, en ese sofá. Tus pezones se endurecen bajo la blusa de seda, rozando el encaje de tu bra, mientras sus dedos encuentran el borde de tus panties. "Estás mojada ya carnal", susurra, su aliento caliente en tu oreja, oliendo a tequila y deseo. Asientes, mordiéndote el labio, el sabor metálico de tu propia excitación en la lengua. Lo jalas hacia ti, desabrochando su cinturón con dedos temblorosos, liberando su verga dura, gruesa, palpitante contra tu palma. La acaricias despacio, sintiendo las venas hinchadas, el calor que irradia como un hierro al rojo.

Pero no apuran nada. Él te levanta en brazos, tus piernas envolviéndolo, y te lleva a la recámara. La cama king size con sábanas de algodón egipcio cruje bajo su peso cuando te acuesta. El aire huele a lavanda de las velas que enciende, y la ciudad murmura afuera, autos pasando como un latido lejano. Se quita la ropa lento, provocándote, su cuerpo atlético bañado en la luz ámbar, el vello oscuro en su pecho que quieres lamer. Tú te desvestís, dejando caer la falda, la blusa, quedando en lencería roja que compraste pensando en él. "Eres una diosa pendeja", dice riendo, pero sus ojos arden con hambre pura.

Acto dos, la escalada. Sus besos bajan por tu cuello, mordisqueando la piel sensible, dejando marcas rojas que mañana ocultarás con maquillaje. Chupa tus tetas, la lengua girando alrededor de los pezones, succionando hasta que gimes alto, el sonido rebotando en las paredes. "¡Ay güey!", exclamas, arqueando la espalda, tus uñas clavándose en sus hombros. Baja más, besando tu ombligo, el vientre plano, hasta llegar a tu panocha. El primer lametón es eléctrico, su lengua plana lamiendo tu clítoris hinchado, saboreando tus jugos dulces y salados. El olor almizclado de tu arousal llena el cuarto, mezclado con su sudor masculino.

Te corroes el cerebro con pensamientos: ¿Por qué él? ¿Por qué esta obsesión que me quema viva? Cada toque es fuego, cada mirada un lazo que me ata más. Lo empujas hacia arriba, montándolo como una amazona. Su verga entra en ti de un jalón, llenándote hasta el fondo, estirándote delicioso. Cabalgas lento al principio, sintiendo cada centímetro frotando tus paredes internas, el glande golpeando ese punto que te hace ver estrellas. Sus manos en tus caderas guían el ritmo, acelerando, el slap-slap de piel contra piel como un tambor frenético. Gimes su nombre, "Luis chingón fóllame más duro", y él obedece, embistiéndote desde abajo, sus bolas golpeando tu culo.

El sudor perla en su frente, gotea a su pecho, y tú lo lames, salado en tu lengua, mientras tus tetas rebotan con cada thrust. Cambian posiciones, él te pone a cuatro patas, el espejo del clóset reflejando todo: tu cara de puta en éxtasis, su culo firme flexionándose. Entra de nuevo, profundo, una mano en tu clítoris frotando círculos rápidos, la otra jalando tu pelo suave. El orgasmo se construye como una ola, tensión en tu vientre, pulsos en tu coño apretándolo como un puño. "¡Me vengo cabrón!", gritas, el placer explotando en temblores, jugos chorreando por tus muslos, el cuarto oliendo a sexo puro.

Él no para, gira tu cuerpo, te besa con lengua mientras sigue chingándote misionero, piernas en sus hombros para ir más hondo. Sus gemidos roncos en tu oído, "Ana mi reina te amo tanto duele", revelan su propia obsesión. Sientes su verga hincharse más, el preludio de su liberación. Aceleran juntos, cuerpos pegados resbalosos de sudor, corazones martilleando al unísono. Finalmente, gruñe como animal, llenándote con chorros calientes de semen, su cuerpo colapsando sobre el tuyo en espasmos.

Acto tres, el afterglow. Yacen enredados, respiraciones jadeantes calmándose, el aire pesado con el olor de semen y sudor. Su mano acaricia tu pelo húmedo, besos suaves en tu frente. "Esto fue mejor que cualquier pelicula", murmura, riendo bajito. Tú sonríes, el cuerpo lánguido, satisfecho, pero el deseo obsesivo late aún en tu pecho. Miras el techo, las sombras danzando con la luz de la luna filtrándose por las cortinas.

Nuestra pasion obsesiva pelicula completa en español latino, grabada en mi piel, en mi alma. Mañana volverá a empezar, porque esto no termina, solo se enciende más.

Se duermen así, piel con piel, el calor de sus cuerpos como una promesa. Afuera, la ciudad duerme, pero en ti, la llama arde eterna, lista para la secuela.

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