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El Diario de una Pasión Película Completa en Español

7405 palabras

El Diario de una Pasión Película Completa en Español

Entrada 1: 15 de mayo

Neta que hoy todo cambió wey. Me llamo Ana, tengo 28 años y vivo en la Condesa, ese barrio chido de la CDMX donde las cafeterías huelen a café recién molido y las calles vibran con risas de parejas paseando. Estaba sola en mi depa, con el calor pegajoso de la tarde colándose por las cortinas, cuando recordé esa búsqueda que hice hace tiempo: el diario de una pasion pelicula completa en español. La encontré en línea, una historia de amores intensos que te deja el corazón latiendo como tamborazo en fiesta. La puse en la tele grande, con el volumen bajito para no despertar a los vecinos, y me recosté en el sofá con una chela fría sudando en mi mano.

La película me prendió de una forma que no esperaba. Esas escenas de besos bajo la lluvia, cuerpos entrelazados con el olor a tierra mojada, me hicieron sentir un calorcito traicionero entre las piernas. Mi piel se erizó, el aire se llenó del aroma dulce de mi propia excitación. Pensé en Marco, el morro que conocí en la fiesta de mi carnal el sábado pasado. Alto, con ojos cafés que te miran como si ya te supieran de memoria, y una sonrisa pícara que dice "ven pa'cá". Intercambiamos números, pero no le había escrito. Esa noche, después de apagar la tele, le mandé un mensajito: "Ey, ¿has visto el diario de una pasion pelicula completa en español? Me dejó con ganas de más". Respondió al tiro: "No, pero si me invitas, la vemos juntos". Mi pulso se aceleró, el estómago se me revolvió de nervios chidos.

¿Qué carajos estoy haciendo? Hace meses que no siento esto. Mi cuerpo grita por un toque, por oler piel masculina de cerca.

Entrada 2: 20 de mayo

Lo invité a mi depa el viernes. Preparé tacos de cochinita, bien jugosos, con cebollita morada crujiente y salsa que pica en la lengua como un beso ardiente. Llegó puntual, oliendo a jabón fresco y un toque de colonia que me mareó, como mezcal ahumado. Vestía jeans ajustados que marcaban sus muslos fuertes y una playera negra que se pegaba a su pecho. "Qué olor tan rico, Ana", dijo con esa voz grave que vibra en el pecho. Nos sentamos en el sofá, serví chelas heladas que chorreaban condensación, y puse el diario de una pasion pelicula completa en español.

Al principio, charlamos de pendejadas: el tráfico de Insurgentes, lo chingón que es el cine romántico mexicano. Pero conforme avanzaba la peli, el aire se cargó. Sus rodillas se rozaban con las mías, un contacto eléctrico que subía por mis muslos como corriente. Oía su respiración, profunda, y veía cómo su pecho subía y bajaba. En la pantalla, los amantes se besaban con hambre, lenguas danzando, y yo sentía mi concha humedecerse, el calor expandiéndose. Marco giró la cabeza: "¿Te prende esta película, verdad?". Asentí, mordiéndome el labio, el sabor salado en la boca.

Se acercó, su mano grande posándose en mi muslo desnudo bajo la falda corta. El tacto era fuego, piel contra piel áspera por el vello erizado. "Neta que sí", murmuré, mi voz ronca. Me volteó el rostro con delicadeza, sus labios rozaron los míos primero suaves, probando, luego fieros, chupando mi lengua con sabor a chela y deseo. Gemí bajito, el sonido ahogado por su boca. Sus dedos subieron, acariciando el interior de mi muslo, deteniéndose justo antes de lo prohibido. El olor de su excitación llegó a mí, almizclado, varonil, mezclándose con el mío dulce y pegajoso.

Quiero más, pero no quiero apresurar. Que el fuego crezca lento, como leña en fogata de playa.

Entrada 3: 25 de mayo

Los días siguientes fueron puro tormento delicioso. Mensajes calientes a media noche: él describiendo cómo me imagina desnuda, yo contándole cómo mis pezones se endurecen pensando en su verga. Quedamos en su depa en Polanco, un lugar elegante con vistas al skyline y velas que olían a vainilla quemada. Llegué con un vestido rojo ceñido, sin calzones, sintiendo el aire fresco lamiendo mi panocha expuesta con cada paso.

Desde la puerta, me jaló contra él. Sus manos en mi cintura, apretando carne suave, bajando a mis nalgas redondas. "Te extrañé, mamacita", gruñó en mi oído, su aliento caliente haciendo cosquillas. Nos besamos como locos, dientes chocando, lenguas guerreando. Lo empujé al sillón, me senté a horcajadas sobre sus caderas duras. Sentí su verga tiesa presionando contra mí a través de la tela, gruesa y pulsante. La froté despacio, gimiendo al sentirla latir, el calor traspasando.

Me quitó el vestido de un jalón, exponiendo mis tetas llenas, pezones cafés duros como piedras. Los lamió, chupó, mordisqueó suave, el placer punzante bajando directo a mi clítoris hinchado. "Qué rico sabes, salada y dulce", murmuró, su lengua trazando círculos. Yo bajé su pants, liberando su verga venosa, la cabeza brillante de precum. La tomé en mano, piel aterciopelada sobre acero, y la masturbé lento, oyendo sus jadeos roncos. El olor de sexo llenaba la habitación, espeso, adictivo.

Me puse de rodillas, el piso fresco contra mis rodillas. La lamí desde la base, saboreando el gusto salado-musgoso, hasta meterla en mi boca profunda. Él enredó dedos en mi pelo, guiándome sin forzar, gemidos escapando como "¡Órale, qué chido!". Mi concha chorreaba, jugos resbalando por muslos, el vacío rogando ser llenado.

Esto es pasión pura, como en esa película que nos unió. No hay vuelta atrás.

Entrada 4: 30 de mayo

La tensión explotó esa noche. Me levantó como pluma, me llevó a la cama king size con sábanas de algodón egipcio suaves como caricia. Me abrió las piernas, besando desde tobillos hasta el centro. Su lengua en mi panocha fue éxtasis: lamió labios hinchados, chupó el clítoris con succión perfecta, metió dos dedos gruesos curvados, tocando ese punto que me hace ver estrellas. Grité, arqueando espalda, uñas clavándose en sus hombros anchos. "¡Sí, cabrón, así!", jadeé, el sonido de mis jugos siendo sorbidos obsceno y delicioso.

No aguanté más. "Cógeme ya", supliqué. Se puso condón con manos temblorosas, posicionó la verga en mi entrada resbalosa. Entró despacio, centímetro a centímetro, estirándome plena, el ardor dulce convirtiéndose en plenitud. Sus embestidas empezaron lentas, profundas, cada una golpeando mi cervix con placer eléctrico. Oía el slap-slap de carne contra carne, olía sudor mezclado con feromonas. Aceleró, yo clavé talones en su culo firme, moviéndome al ritmo.

Cambié posición, montándolo como reina. Sus manos en mis tetas rebotando, pellizcando pezones. Cabalgaba fiera, verga golpeando profundo, clítoris frotándose en su pubis. El orgasmo llegó como ola en Acapulco: cuerpo convulsionando, concha apretando su verga en espasmos, grito gutural rasgando el aire. Él gruñó, tensándose, corriéndose dentro con pulsos calientes.

Colapsamos, sudorosos, entrelazados. Su corazón martilleaba contra mi oreja, piel pegajosa enfriándose. Besos suaves, risas cansadas. "Eres mi pasión, Ana", susurró, oliendo mi pelo. Yo sonreí, saboreando el afterglow.

Esto no termina aquí. Mi diario sigue, lleno de más noches como esta. Gracias a el diario de una pasion pelicula completa en español, encontré la mía.

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