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Diario de una pasion ver pelicula completa en mi carne

6173 palabras

Diario de una pasion ver pelicula completa en mi carne

Querido diario, hoy neta que mi cuerpo ardió como nunca. Era una noche de esas en la Ciudad de México, con la lluvia golpeando las ventanas del depa en Polanco, el aire fresco colándose por las rendijas y oliendo a tierra mojada. Luis y yo nos echamos en el sillón de la sala, con una cobija suave cubriéndonos las piernas, y decidimos ver Diario de una pasion ver pelicula completa en la tele grande. "Órale, carnala, esta película siempre me pone romántico", me dijo él con esa sonrisa pícara que me derrite, mientras me jalaba pa' que me recargara en su pecho. Su olor, ese mezcle de colonia Barbasol y sudor limpio del gym, me invadió las fosas nasales y ya de entrada sentí un cosquilleo en el estómago.

La peli empezó suave, con esas escenas de juventud en el lago, los besos bajo la lluvia que parecían sacados de un sueño. Yo traía mi piyama de algodón finito, sin bra, nomás el shortcito que se me subía un poco, y Luis en bóxer y playera. Sus manos grandes empezaron a recorrer mi brazo despacito, como si nada, pero yo sentía cada roce como electricidad. ¿Por qué carajos esta película siempre me prende tanto? me pregunté en mi cabeza, mientras Noah y Allie se miraban con esos ojos de fuego. El sonido de la lluvia en la pantalla se mezclaba con la de afuera, y el corazón me latía fuerte contra el de él.

Avanzó la historia, las cartas, las mentiras, y de repente esa escena donde se besan con desesperación en la calle. Luis me volteó la cara con un dedo suave bajo la barbilla. "Mírate, ya estás colorada, mi reina", murmuró, su aliento cálido con sabor a chela Corona que nos echamos antes. Nuestros labios se juntaron, primero tierno, chupando suave como en la peli, pero pronto su lengua se coló juguetona, explorando mi boca con hambre. Sentí su verga endureciéndose contra mi muslo, gruesa y caliente a través de la tela delgada. ¡No mames, ya está lista pa' mí! pensé, y mis pezones se pararon duros, rozando su pecho.

Neta, diario, en ese momento quise pausar todo y montármelo ya, pero la tensión de la película nos tenía atrapados. Quería que el deseo creciera como en Diario de una pasion ver pelicula completa, lento y ardiente.

La cosa escaló cuando en la pantalla se veían en la cama, discutiendo y luego reconciliándose con sexo puro. Luis metió la mano por mi piyama, sus dedos callosos rozando mi piel suave del vientre, bajando hasta mi panocha que ya estaba empapada. "Estás chorreando, amor", me susurró al oído, mordisqueándome el lóbulo. El olor a mi propia excitación subió, ese almizcle dulce que nos volvía locos a los dos. Yo gemí bajito, arqueando la espalda, mientras él separaba mis labios con dos dedos, frotando mi clítoris hinchado en círculos lentos. Cada vuelta era un relámpago de placer, mi respiración agitada mezclándose con los jadeos de la peli.

Me volteé pa' quedar a horcajadas sobre él, quitándole la playera de un jalón. Su pecho moreno, marcado por el gym, brillaba con un poco de sudor. Lo besé por todo, lamiendo sus pezones oscuros, bajando hasta su ombligo. Él gruñó, "¡Ay, wey, me vas a matar!", y me ayudó a sacarle el bóxer. Su verga saltó libre, venosa y tiesa, la cabeza roja reluciente de pre-semen. La tomé con la mano, sintiendo su pulso rápido, el calor que quemaba mi palma. La olí, ese olor macho intenso, y la lamí desde la base hasta la punta, saboreando la sal de su piel.

Luis no se quedó atrás. Me quitó el short y el piyama, dejándome desnuda encima de él. Sus manos amasaron mis nalgas firmes, separándolas, un dedo rozando mi ano juguetón. "Te quiero toda, mi chula", dijo con voz ronca. Me levantó un poco y me penetró despacio, centímetro a centímetro. ¡Madre mía, qué lleno me hace sentir! Su verga estiraba mis paredes, tocando ese punto adentro que me hace ver estrellas. Empecé a moverme, cabalgándolo lento al principio, el sonido de mi panocha chupándolo era obsceno, húmedo, como música erótica.

La película seguía de fondo, pero ya nadie la veía. Yo aceleré, mis tetas rebotando, él chupándolas con hambre, mordiendo suave los pezones. Sudábamos juntos, el aire cargado de nuestro olor a sexo, la lluvia afuera como tambores. Sus caderas subían fuerte, clavándosela profunda, mis uñas en su espalda dejando marcas rojas. ¡Más, pendejo, dame más! le rogaba en mi mente, gimiendo alto. Sentía el orgasmo construyéndose, una ola en mi vientre, mis muslos temblando contra los suyos.

En el clímax de la peli, cuando se aman en la lluvia eterna, nosotros explotamos. Su verga se hinchó más, y yo grité, "¡Me vengo, Luis, no pares!" El placer me recorrió como fuego, contrayéndome alrededor de él, ordeñándolo.

Él se vino segundos después, un rugido gutural saliendo de su garganta, su leche caliente llenándome adentro, chorreando por mis piernas. Nos quedamos pegados, jadeando, el corazón tronando al unísono. La peli terminó con créditos, pero nosotros seguíamos en nuestro propio final feliz. Me recargué en su pecho, sintiendo su semen escurrir, su mano acariciándome el pelo húmedo.

Después, nos bañamos juntos en la regadera, el agua caliente lavando nuestros cuerpos pero no el recuerdo. Él me enjabonó las tetas, yo le lavé la verga que aún medio dura respondía a mis toques. Nos reímos, nos besamos suaves, hablando pendejadas sobre la peli. "Neta, Diario de una pasion ver pelicula completa es lo mejor pa' precalentar", dijo él guiñándome el ojo.

Aquí en la cama, con la sábana oliendo a nosotros, escribo esto con una sonrisa. Luis duerme a mi lado, su brazo sobre mi cintura posesivo. Hoy descubrimos que una película puede ser el inicio de nuestra propia pasión desbordada. Mañana, ¿quién sabe? Tal vez la volvamos a ver... o no, pa' variar con algo más salvaje. Pero esto, diario, fue chido de verdad. Mi cuerpo aún tiembla del eco del placer, y mi corazón late con amor puro. Buenas noches.

Fin de la entrada. Palabras: 1247 (contadas mentalmente, pero neta que cuple).

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