Capítulo 4
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El sexo como fuente de placer IV
Al día siguiente desperté en mi cama, sin saber cómo había llegado. Tenía resaca y solo recordaba cómo el negro me follo durante.
Mi pareja estaba en el trabajo y se ahí iba para casa de su madre a cuidarla, porque estaba enferma.
Fui a la nevera a por una cerveza para calmar la resaca. Me la bebí casi de un trago. Volví a abrir la nevera y cogí un pepino y fui para el baño. Le puse un poco de lubricante y comencé a meterme lo. Poco a poco conseguí introducirlo. Mientras lo hacía deseaba la polla del negro en mi boca. El culo tragaba aquel pepino con un aguante que no suponía. Hubo un momento en que me senté sobre él y lo cabalgué. Qué placer tan intenso.
Por la tarde noche salí a dar una vuelta. Sentado en la barra de un bar apareció el negro. Me preguntó que había pasado la noche anterior, que no recordaba nada. Me desencantó eso.
Me pidió que lo acompañará a su casa, a la que fuimos con la intención de tomarnos unas cervezas.
Cuando llegamos dijo que iba al baño, que fuera a por las cervezas. Cuando regresó, se puso frente a mí y me dijo que le comiera la polla. Le desabroché los pantalones y se los bajé.
Metí la mano y saqué su polla, la cual estaba durísima. Se la acariciaba y la olía. Qué rico olía. Comencé a pasar mi lengua por el cabezote muy suavemente. Le estaba encantando, esperando que me la metiera en la boca. Lo hice y comencé a chupar y chupar muy lentamente.
Lo quería disfrutar y recordar siempre! Estuve unos minutos chupando hasta que me dijo que me pusiera en 4. Me desvestí rápidamente y me puse en posición de servir de fuente de placer.
Empine el culo y cuando se acercó, le cogí la polla y la puse en el orificio. Comenzó a empujar hasta que entró. Me desgarró el dolor, pero aguanté porque sabía que me iba a doler, pero quería que me follara. Y si quería hacerlo duro, pues adelante.
Con la polla dentro de mi culo comenzó a empujar. Creo que le excitaba oírme gemir por el dolor. Cada cuatro o cinco empujones me embestía con fuerza dejándola toda dentro unos segundos. Incremento el ritmo. Parece como si llevara meses sin follar de lo duro que me daba.
Me estaba destrozando el culo, pero me estaba encantando.
Aguantó como unos 10 minutos follandome. Sentía sus manos en mis nalgas abriéndome el culo mientras su polla entraba y salía.
Se corrió en mis nalgas y los chorros alcanzaron mi espalda. Es un placer indescriptible sentir su leche caliente sobre mí.
Se retiró y fue al baño. Yo me tumbe boca a abajo. Quería disfrutar el momento.
Cuándo regresó me preguntó si me había gustado. Le dije que mucho. Sonrió!
El sexo como fuente de placer