Tried en Español el Fuego de Mi Piel

Tried en Español el Fuego de Mi Piel

Tried en Español el Fuego de Mi Piel

Entraste al bar en Polanco con ese aire de gringo aventurero pero nervioso, el tipo de lugar donde la luz tenue baila sobre vasos de mezcal ahumado y la música de mariachi fusion se cuela suave entre risas. Yo estaba sentada en la barra, con mi vestido negro ajustado que marcaba mis curvas, el cabello suelto oliendo a jazmín fresco del mercado. Te vi mirándome, practicando algo en tu mente, y de repente te acercaste, con una sonrisa torpe pero sincera.

Hola guapa, dijiste, y luego, con acento marcado pero decidido: Tried en español para decirte que eres la mujer más hermosa que he visto en México. Me reí, no pude evitarlo, el corazón me dio un brinco ante tu esfuerzo. Neta, en un mar de pendejos que solo sueltan piropos vacíos, tú venías con ese tried en español que sonaba tan puro, tan vulnerable. ¿En serio tried en español solo para mí? te pregunté, juguetona, mientras te hacía señas para que te sentaras a mi lado.

Pedimos rondas de mezcal, el humo picante subiendo por la nariz, calentándonos la garganta como un beso anticipado. Hablamos de todo: de cómo llegaste a la CDMX por trabajo, de mis días como diseñadora en la Roma, rozando accidentalmente tu mano al pasar el limón. Cada roce era eléctrico, tu piel cálida contra la mía, y yo sentía el pulso acelerado en mi cuello. Este wey me está poniendo caliente, pensé, mientras tus ojos azules se clavaban en mis labios carnosos.

¿Y si lo invito a mi depa? Vive a dos cuadras, neta que su tried en español me tiene mojadita ya.

La tensión crecía con cada shot, tus dedos ahora deliberados trazando mi brazo, el aroma de tu colonia mezclándose con el mío, dulce y salado. Quiero besarte, murmuraste, y yo asentí, mordiéndome el labio. Salimos del bar tomados de la mano, el aire fresco de la noche rozando nuestras pieles acaloradas, las luces de la ciudad parpadeando como promesas.

En mi depa, un loft chido con vistas al skyline, cerré la puerta y te besé con hambre. Tus labios sabían a mezcal y deseo, ásperos al principio, luego suaves, explorando mi boca con lengua juguetona. Te quité la camisa, mis uñas arañando tu pecho firme, oliendo el sudor fresco que empezaba a perlar tu piel. Qué rico, gemí contra tu cuello, mientras tus manos bajaban mi vestido, liberando mis tetas llenas, los pezones ya duros como piedras bajo tu mirada hambrienta.

Tried en español otra vez, susurraste ronco, quiero mamar tus tetas. Reí bajito, guiando tu cabeza. Tu boca se cerró sobre un pezón, chupando con fuerza, la lengua girando en círculos que me hicieron arquear la espalda. El sonido húmedo de tu succión llenaba la habitación, mezclado con mis jadeos. Sí, así, cabrón, no pares, te animé, mis manos enredadas en tu pelo. Bajaste más, besando mi vientre suave, lamiendo el ombligo hasta llegar a mis panties de encaje, ya empapadas.

Te arrodillaste, el piso de madera fría contra tus rodillas, y me quitaste la ropa interior despacio, inhalando mi aroma almizclado de excitación. Hueles a paraíso, dijiste, y yo abrí las piernas, invitándote. Tu lengua tocó mi panocha por primera vez, un lametón largo y lento desde el culo hasta el clítoris, haciendo que mis muslos temblaran. Pinche lengua mágica, pensé, mientras gemía fuerte, el placer subiendo como oleadas calientes.

Su tried en español en la cama es mil veces mejor, me está volviendo loca este wey.

Me comiste entera, lamiendo mi botón con dedicación, chupando mis labios hinchados, metiendo la lengua adentro como si quisieras devorarme. Mis jugos te cubrían la barbilla, el sabor salado y dulce en tu boca, mientras yo me retorcía, agarrando las sábanas. ¡Más rápido, méteme los dedos! te rogué, y obedeciste, dos dedos gruesos entrando en mi calor húmedo, curvándose para tocar ese punto que me hace ver estrellas. El slap slap de tu mano contra mi piel mojada, mis gritos resonando, el olor a sexo impregnando el aire.

No aguanté más, el orgasmo me golpeó como un tren, mi panocha contrayéndose alrededor de tus dedos, chorros calientes salpicando tu cara. Qué chingón, jadeé, temblando. Te levantaste, tu verga dura como fierro presionando contra mis muslos, el glande brillando de precum. La tomé en mi mano, sintiendo las venas pulsantes, el calor abrasador. Te la voy a mamar hasta que ruegues, te dije, empujándote a la cama.

Me puse entre tus piernas, el olor masculino de tu verga llenándome la nariz, y la lamí desde la base hasta la punta, saboreando la sal de tu esencia. La metí en mi boca, profunda, mi garganta relajándose para tomarla toda, mientras mis manos masajeaban tus huevos pesados. Gemías en inglés mezclado con tu tried en español: ¡Ay Dios, qué rico tu boca! El sonido de mi succión, slurping húmedo, tus caderas empujando suave. Te llevé al borde, pero paré, queriendo más.

Cógeme ya, supliqué, montándote. Tu verga entró en mí de un solo empujón, llenándome hasta el fondo, estirándome delicioso. El roce de tu pubis contra mi clítoris, el slap de carne contra carne, sudor goteando entre nosotros. Cabalgaba fuerte, mis tetas rebotando, tus manos apretándolas, pellizcando pezones. Eres tan apretada, tan caliente, gruñiste, y yo aceleré, el placer construyéndose de nuevo, mis paredes apretándote como un puño.

Cambié de posición, te puse encima, tus embestidas profundas y rápidas, el colchón crujiendo bajo nosotros. Olía a nosotros, a sexo puro, el aire cargado de gemidos y respiraciones agitadas. Vente conmigo, te pedí, y lo hiciste, tu verga hinchándose, chorros calientes inundando mi interior mientras yo explotaba otra vez, uñas clavadas en tu espalda, gritando tu nombre inventado en mi mente.

Caímos exhaustos, cuerpos enredados, piel pegajosa de sudor enfriándose al aire. Tu cabeza en mi pecho, escuchando mi corazón galopante calmarse. Tried en español fue lo mejor que hice, murmuraste riendo, y yo te besé la frente, oliendo tu pelo húmedo. Neta, este gringo me conquistó con palabras torpes, reflexioné, mientras el amanecer teñía las cortinas de rosa.

Nos quedamos así, platicando susurros, planeando más noches. Esa conexión, nacida de tu tried en español, se sentía real, profunda, como si México te hubiera dado no solo placer, sino un pedazo de alma.